martes, junio 07, 2016

Esencia de mujer

Por: Maverick

Las Mujeres crueles son una paradoja: son las más codiciadas pero a la vez las más escurridizas. Saben lo que son y lo que tienen para dominar a cualquier hombre, solo que a veces como en todo fallan. 
Este es el tipo de mujer que persigues hasta el borde de un abismo, y en estos casos tienes dos opciones, puedes quedarte a mirar o saltar con ella; en cualquier caso, estas solo en esto. Son salvajes y ferozmente independientes. No son solteras porque no puedan encontrar a un hombre, más bien, están solteras porque no quieren hombres. 
Ellas no quieren amor, quieren pasión. No quieren rutina, quieren largas noches sin dormir. Ellas no quieren tu aprobación, quieren la propia. 
Las mujeres crueles son algo único en medio de una sociedad que promueve la naturaleza dependiente de la mujer. Los hombres, sin embargo, se sienten confundidos, ya que tratan a las mujeres según la percepción que tienen de ellas desde su crianza — como sucede con imágenes Hollywoodenses de mujeres superficiales cuya única aspiración es encontrar un marido, ¿pero qué hacemos con las que no lo buscan? O como diría Cyndi Lauper “las chicas solo quieren divertirse”, pero hay una en especial, que me roba el sueño, miente cada vez que me acerco a ella, y lo sabe y trata de disimularlo, pero se siente acorralada, temerosa por lo que siente, pero como todo lo tiene controlado, alega demencia o intensa actividad donde no te da tiempo ni espacio para demostrarle que eres un candidato a considerar, sin embargo… 
Una mujer como estas, no quiere el típico anillo de matrimonio – que cada vez va quedando más en el pasado – , sino que prefiere un boleto de avión. Las mujeres crueles viven en base a su amor a la libertad, no al matrimonio. 
Cruel es el tiempo y cruel la dama, que disfrutan de verme consternado por no saber si fue un sueño o fue una realidad, ¿conocerte? O ¿extrañarte? ¿Por qué debo extrañarte, cuando te refugiabas en mis brazos? Y toda la noche que pase disfrutando el dulce recuerdo de tu olor impregnado en mi cuerpo, ansiando que fuera la primera de mil noches como esta, sin embargo todo fue un sueño, recuerdo su nombre, pero tengo temor de pronunciarlo, no sea que el destino sepa de quien estoy hablando y me la arrebate, y ni siquiera tenga el placer de contemplarla todos los días, de lejos, de cerca, distante, olvidada, pero viva en mi recuerdo, que crueles son las mujeres con los amantes. 
Tu cuerpo desnudo implorando por algo increíble, y mis manos preocupadas por recorrer y disfrutar tu espalda, fría y temblorosa, entregada al destino, inquieta por una belleza que no conoces de tu cuerpo, pasaban las horas, pero resto horas al sueño para soñar a tu lado, como saber que me ibas abandonar después de ver, sentir y recorrer lo que le universo esa noche puso en mis manos, pero horas antes en la quietud del bosque descubrí la pasión de ver una espalda esplendorosa, donde deje enmudecer las palabras para recorrer con mis labios el camino de la gloria antes desconocida, como quisiera volverla a tener entre mis manos y mis labios sedientos de ternura, te veo altiva, elegante, erguida y llena de belleza que por donde pasas adornas el mundo, bendigo a la vida cada vez que te veo aunque distante y alejada de mí, las personas como tú, suelen ser crueles porque se sienten bellas y deseadas. 
Desprevenida mientras te abrazaba descubrí lo encantadora que eres, me encanta cuando eres tú y no tu razón de la vida, es como si un ángel se enamorara de un demonio así de cruel fue conocerte. 
Mis ojos se perdieron en tu espalda desnuda, extraña y solitaria que disfrutaban los pequeños roces de mis labios, el silencio del bosque solo lo interrumpía la respiración agitada de vernos entreabrazados sin saber si seguir o huir, o seguir buscando la caricia atrevida que formara parte del recuerdo imborrable, ¿Por qué me habrá abandonado? 
Soy un caballero y solo recuerdo lo que le dije, y jamás pronunciare su nombre, mi alma está sola, triste, inmensamente triste, pero a ella eso no le importa, me la dio para arrebatármela sin piedad, sin importar que me iba a romper el corazón, todas las desilusiones se hicieron presentes en mí, sin embargo es increíble contener tanta poesía en una espalda tan bella, la mejor que he conocido y la única que idolatro, soy una víctima de la belleza y de una mujer cruel que goza con verme sufrir por sus encantos.

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