martes, junio 07, 2016

No a prejuicios contra la integridad personal

Observamos con tristeza que aún en pleno siglo XXI seguimos viendo con frecuencia casos discriminatorios, producto de una marcada ignorancia. Nadie refuta que el acceso a la información es un privilegio cada vez más generalizado; sin embargo, las consecuencias negativas arraigadas a las actividades sexuales de hombres y mujeres siguen siendo tema de alarma social pero sobre todo de alerta para el sector salud. 
Existen varias complicaciones que puede traer un acto sexual no protegido, la mayoría de ellos sin consecuencias trágicas, cuando se recibe la atención médica temprana. En el peor de los casos contagiarse del VIH-Sida, enfermedad que carece de tratamiento definitivo. 
Debemos admitir que aún existen familias en el país con deficiente o poca información y peor todavía con nula preparación para proceder en torno a este problema de salud pública y son las victimas quienes sufren graves consecuencias físicas, emocionales, y psicológicas. 
En mi experiencia como habitante de Tepatitlán de Morelos, he podido apreciar que esta bella ciudad tiene aún alma de pueblo, lo cual es admirable pero a la vez puede ser un violento atributo de la región, porque al parecer se comparte ésta característica con prácticamente el resto de las localidades circundantes. 
Se puede intuir, por ejemplo, que dicho atributo puede presentar una amenaza para los portadores de VIH-Sida, porque la sociedad juega un papel importante en el desarrollo de las personas que, al resultar cero positivas pueden ser víctimas de un sinfín de atentados a su dignidad como personas. 
Vale la pena invertir aún más en la educación de los ciudadanos; la capacitación puede abrir fronteras y romper prejuicios que atenten contra la integridad de un individuo con ésta situación de salud. 
Con la misma importancia se deben considerar las acciones de prevención de enfermedades de cualquier tipo, así podremos reducir el número de casos y mejorar la calidad de vida de los afectados respecto del trato que pueden recibir de la sociedad. 
Si actualmente todavía algunas personas viven en la ignorancia, es porque ellos así lo desean, hay fundaciones, muchas campañas alusivas o simplemente el internet de todo nos informa. Desafortunadamente aún falta mucho por aprehender (hacer propio) porque siguen esas situaciones en que por ignorancia señalamos al de enfrente en vez de ponernos en su lugar, informarnos mejor y ayudarles. 
Los jóvenes merecen un mundo más tolerante, pacífico y con menos discriminación, las nuevas generaciones saben que el día de mañana cualquiera podría estar viviendo esa misma situación.

Por: Érika Aguirre García
2do. Semestre de Médico Cirujano y Partero
Materia Bioética y Universidad
Profesor-Asesor: Pablo Huerta Gaytán
Centro Universitario de Los Altos
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Correo:phuerta@cualtos.udg.mx

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