domingo, agosto 07, 2016

Historia de la salvación

Basados en el libro de
El Cantar de los Cantares
De la Santa Biblia

Introducción El Cantar siempre sorprenderá a los que sólo han visto la Biblia como un libro de religión. El poema nos lleva mucho más allá: lo mejor de esta vida no es la religión sino el encuentro de Él y de ella. A Él ni siquiera se le atribuye un nombre: el autor deja que la búsqueda se desenvuelva en un sueño, para revelar mejor así su misterio. De ahí el título que el libro se da a sí mismo: «El Canto sublime.» El Cantar es la intuición y la búsqueda del Único más allá de todas las apariencias; él, por su parte, está totalmente fascinado por la amada que, a sus ojos, es única e irreemplazable. Esta conversión de Yavé, el Dios guerrero, en «el Amado», no es totalmente nueva en la Biblia. Grandes profetas se habían apoyado en su experiencia conyugal para hablar de la alianza de Dios con su pueblo (Os 1-2; Ez 24). Más aún, usaban las palabras del amor humano para expresar su experiencia de una relación privilegiada con Dios, que algún día se concedería a todo Israel (Is 54; 61-62; Jer 2-3). En la época en que se escribe el Cantar, existe una minoría que ama, espera y aspira a lo imposible, y el poeta del Cantar se hace su intérprete.

La Amada de Dios es Israel con su tierra, y el autor-poeta espera la venida del Único como rey-Mesías de la comunidad elegida.

El Cantar… pone en el centro de nuestras inquietudes, la aspiración al amor verdadero, el cual es siempre una irradiación de Dios y es, igual que Él, fiel hasta la muerte.

Capítulo 1

Ella:
2 ¡Que me bese
2 con los besos de su boca!
3 Tus amores son un vino exquisito,
3 suave es el olor de tus perfumes,
4 Llévame, oh Rey, a tu habitación
4 para que nos alegremos y regocijamos,
4 y celebremos, no el vino, sino tus caricias.

El y Ella:
13 Mi amado es para mí bolsita de mirra
13 cuando reposa entre mis pechos.
15 ¡Oh mi amor, ¡qué bella eres,
15 qué bella eres con esos ojos de paloma!
16 Amado mío, ¡qué hermoso eres,
16 qué delicioso!
16 Nuestro lecho es sólo verdor.

Capítulo 2
2 Como lirio entre los cardos,
2 así es mi amada entre las jóvenes.
3 Como manzano entre los arbustos,
3 así es mi amado entre los jóvenes.
4 su divisa de amor estaba encima de mí.
5 Pásenme pasteles de pasas.
5 Reanímenme con manzanas,
5 porque estoy enferma de amor.
6 Su izquierda se desliza bajo mi cabeza,
6 y su derecha me abraza.

Capítulo 3

Ella:
1 Sobre mi lecho, por las noches,
1 yo buscaba al amado de mi alma.
1 Lo busqué y no lo hallé.
2 Recorreré la ciudad.
2 Por las calles y las plazas
2 buscaré al amado de mi alma.
4 (Lo encontré), lo abracé y no lo soltaré más
4 hasta que no lo haya hecho entrar
4 en la casa de mi madre,

Capítulo 4

El:
1 ¡Qué bella eres, amada mía,
1 qué bella eres!
1 Tus ojos son como palomas
1 detrás de tu velo.
5 Tus dos pechos, (son) cervatillos coquetones,
5 mellizos de gacela.
7 Eres toda hermosa, amada mía,
7 en ti no hay ningún defecto.
9 Me robaste el corazón,
9 hermana mía, novia mía,
9 me robaste el corazón
9 con una sola mirada tuya,
9 con una sola de las perlas de tu collar.
10 ¡Qué amorosas son tus caricias,
10 hermana mía, novia mía!
10 ¡Más delicioso es tu amor que el vino!
10 Y el olor de tus perfumes
10 supera a cualquier otro.
11 Los labios de mi novia
11 destilan pura miel;
11 debajo de tu lengua
11 se encuentra leche y miel,
11 y la fragancia de tus vestidos
11 es la de los bosques del Líbano.

Capítulo 6

Ella:
3 Yo soy para mi amado y él es para mí:
3 él pastorea entre los lirios.

El:
4 Eres hermosa, amada mía, como Tirsá,
4 encantadora como Jerusalén,
8 …las jóvenes son innumerables,
9 pero una sola es mi paloma,
9 mi toda perfecta.

Capítulo 7

El:
2 Hija de príncipes,
2 qué graciosos son tus pasos.
2 La curva de tus caderas es un collar
2 hecho por manos de artistas.
3 Tu ombligo es un cántaro
3 donde no falta el vino con especias.
4 tus dos pechos cervatillos coquetones
4 mellizos de gacela.
6 tu cabellera tiene reflejos de púrpura;
7 ¡Qué bella eres, qué encantadora,
7 oh amor, en tus delicias!
8 Tu talle se parece a la palmera;
8 tus pechos, a los racimos.
9 Me dije: subiré a la palmera,
9 míos son esos racimos de dátiles.
9 ¡Sean tus pechos como racimos de uvas
9 y tu aliento como perfume de manzanas! Ella:
11 Yo soy para mi amado
11 y su deseo tiende hacia mí.
12 Amado mío, ven, salgamos al campo,
13 Allí te entregaré todo mi amor.

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