viernes, septiembre 09, 2016

Historia de la salvación

Basados en el libro de
Tobías
De la Santa Biblia

Tobías era hijo de Tobit. Ellos eran miembros del pueblo de Dios que Nabucodonosor se había llevado desterrados a Nínive (Cerca de la actual Mosul en Irak). Era costumbre de aquella época que cuando un país conquistaba a otro, trasladaba parte de la población vencida a otras áreas de su imperio, y traían gente de otras partes hacia la región vencida, con el objeto de mezclarlos y que dejaran de identificarse como una nación determinada al asimilarse al imperio; buscando con esto, que no tuvieran capacidad de organizarse y revelarse. Una parte del Pueblo de Dios, seguían siendo fieles al Señor y esperaban que se cumpliera el tiempo en que Él había prometido regresarlos a su tierra, y por ello, por su esperanza y su confianza en Dios, nunca perdieron la identidad y cuando se cumplió el plazo indicado por los profetas, ellos regresaron a Israel, y continuaron escribiendo la Historia de la Salvación. 

Esta historia sucedió en el transcurso de los setenta años que Dios había indicado por medio de los profetas, que duraría el destierro de su pueblo. Tobit era un hombre justo que había perdido la vista cuando le cayó en los ojos excremento caliente de algún pajarito que hacia nido en su casa. El gastó su dinero en médicos tratando de recuperar la vista, pero no lo consiguió; por lo que quedó pobre y ciego. Tiempo atrás él había ocupado puestos importantes en la administración de imperio donde estaba cautivo y habiendo sido rico, había depositado diez talentos de plata en la ciudad de Ragues de Media ( Antiguo imperio de los Medos, en el actual país de Irán), y ahora que necesitaba el dinero con urgencia, le pidió a su hijo Tobias que lo fuera a recoger. (Tob 1-2) 

En Ecbatana, la capital de Media (Actual Hamadan en el país de Irán) vivía Sara hija de Ragüel que era hermano de Tobit. Ella había tenido siete maridos, pero un demonio los mataba en la noche de bodas antes de que se acostaran a dormir. Ella pedía a Dios ayuda constantemente para que la librara de eso que le pasaba. Dios escuchó sus ruegos y envió al Ángel Rafael, para devolverle la vista a Tobit y entregar a Sara por esposa de Tobías, “porque Sara debía ser la esposa de Tobías”. (Tob 3:17) 

Tobit le encargó a Tobías que buscara una persona que conociera el camino de Nínive a Media y que lo empleara por un sueldo para que fuera su compañero de viaje. Tobías obedientemente salió a buscar y encontró al Ángel Rafael (que se presentó con apariencia humana, por lo que Tobias creyó que era una persona cualquiera y por lo pronto no supo que era un ángel de Dios), le preguntó si sabía el camino al país de Media y éste le dijo que sí, y que había hecho el camina varias veces y que ahora andaba en busca de trabajo. Tobit lo examinó y lo creyó de confianza y por ello lo contrató, con lo que Tobías inició el viaje de Nínive a Media, acompañado por el ángel, que Tobías seguía viendo como a una persona normal; y el perro de Tobías se fue con ellos. (Tob 5 y 6:1) 

Una noche, de los muchos días que duraba el viaje, acamparon en el río Tigris y capturaron un pez grande, que curiosamente no tuvieron que pescar, sino que él solo saltó del agua y cayó a los pies de Tobías. El ángel le dijo a Tobías que lo tomara pronto para que no se regresara al agua, lo abriera y le sacara el corazón, el hígado y la hiel; y por supuesto, que el resto del pez se convirtió en una sabrosa cena. Tobías le preguntó al ángel que para qué habían apartado aquellas partes del pez y el ángel le dijo que con la hiel curarían los ojos de su papá Tobit al regresar, y que quemando el corazón y el hígado en las brasas, se ahuyentaban los malos espíritus. El ángel le platicó a Tobías sobre la belleza de su prima Sara, a la que él aún no conocía por la enorme distancia que los separaba, y de la que Tobías sabía que habían muerto los siete primeros maridos antes de consumarse el matrimonio. El ángel le dijo que Sara iba a ser su esposa, porque Dios se la había destinado desde la eternidad, y que en la noche de bodas pusiera el hígado y el corazón del pez en las brasas y que con eso el demonio que atormentaba a Sara huiría por el olor. Cuando Tobías oyó esta explicación del plan de Dios para él, quedó desde ya enamorado de Sara. (Aunque aún no la conocía en persona). (Tob 6) 

Llegando a Ecbatana, fueron directos a la casa de Ragüel y se presentaron; Ragüel reconoció a Tobías como hijo de su hermano Tobit, por su enorme parecido y por las explicaciones que le dieron; y pasaron a la casa. Cuando se sentaron a la mesa para cenar, Tobías le pidió a su tío la mano de Sara. Ragüel aceptó gustoso, aunque le explicó a Tobías sobre la muerte de los siete anteriores esposos de Sara; pero Tobías, confiando en la palabra de Dios que le había explicado el ángel, se mantuvo firme en su decisión; por lo que Ragüel se la concedió y ahí mismo trajeron un papiro y escribieron el contrato de matrimonio antes de ponerse a cenar. Cuando se fueron los novios a dormir a su cuarto, los papás de Sara se quedaron tristes pensado que Tobías iba a morir. Tobías puso las partes del pez a quemar en las brasas del perfumador, e invitó a Sara a que oraran al Señor juntos antes de acostarse, conscientes como eran de ser miembros del pueblo de Dios. Ragüel se quedó con tanto pendiente de que durante la noche muriera Tobías, que muy temprano se levantó para hacer la tumba en la que pensaba enterrarlo, antes de que saliera el sol, para que nadie se diera cuenta de lo que pasaba en la familia. Por la mañana, todos se pusieron muy contentos al ver a Tobías y a Sara vivos y felices y darse cuenta de que la maldición familiar se había a acabado. Iniciaron la fiesta de bodas, que en aquellos lugares y por esos tiempos, era asunto de una o dos semanas; y Ragüel bien feliz, tuvo que ir rápido y a escondidas a tapar la tumba que había hecho en la madrugada para Tobías. (Tob 7-8) 

Mientras estaba en apogeo la fiesta de la boda, fue el ángel a la ciudad de Ragues a recoger el dinero de Tobit, con lo que se resolvió el motivo original de hacer el viaje. Terminada la fiesta, Tobías regresó a la casa de sus padres, llevando consigo a Sara y con la compañía del ángel; el dinero recuperado, la muy grande dote que Ragüel le había entregado a Tobías por Sara; y el perro de Tobías que caminaba atrás de ellos. (En aquellos tiempos y lugares, se acostumbraba que la novia al casarse llevara una dote, es decir una parte de la riqueza de su casa paterna, que se unía a lo que tenía el novio, y era con lo que se iniciaba el capital de la nueva familia). Cuando llegaron a Nínive, salió a recibirlos Tobit, a tropezones pues seguía sin ver; el ángel le dijo a Tobías que le untara a su papá en los ojos la hiel del pez, éste se los frotó, cayeron unas como escamas blancas de los ojos, y Tobit recobró la vista. En este momento fue una gran felicidad para todos, pues no solamente regresaba el hijo ya casado y con riqueza, sino que además Tobit recobraba la vista. 

Tobit platicó con Tobias sobre el sueldo que deberían darle a su acompañante del viaje y acordaron que se merecía la mitad de todas las riquezas que habían traído. Le hablaron para pagarle y este los llevó aparte y les dijo: YO SOY RAFAEL, UNO DE LOS SIETE ANGELES QUE TIENEN ENTRADA A LA GLORIA DE DIOS. Le dijo a Tobías: cuando tú y Sara rezaban, yo presentaba sus oraciones al Señor. Cuando dabas limosna y ayudabas a los pobres, nada se pasaba por alto, sino que yo estaba ahí. Dios me ha enviado para sanarte a ti Tobit y para rescatar a tu nuera Sara de la maldición que la tenía cautiva. Ellos temblaron y cayeron rostro en tierra llenos de temor al darse cuenta de con quién estaban hablando, pero el ángel les dijo: “No teman. La paz sea con ustedes”. Bendigan siempre al Señor. Cuando yo te acompañé en el viaje, no estaba por mi propia voluntad, sino por la voluntad de Dios. A Él deben cantar y alabar. Ustedes me veían comer y hablar, pero sólo era apariencia. Bendigan ahora y den gracias al Señor (que está siempre al pendiente de sus hijos), yo me voy al que me ha enviado; escriban en un libro lo que se ha cumplido. Y enseguida desapareció. Ellos levantaron la vista, pero ya no lo vieron más. Proclamaron entonces las maravillas de Dios en su familia y cómo se les había aparecido un ángel de Dios. (Tob 11-12)

Por Javier Contreras

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