miércoles, julio 05, 2017

Autócratas contra la prensa

+ Maduro, Trump, AMLO y ahora Alfaro

Por Gustavo González Godina

La autocracia y los medios de comunicación no se llevan. El autócrata es enemigo de la prensa. Aquí y en China. No está incluido explícitamente en la definición del término, pero se entiende esta fobia en forma implícita. Y si alguna duda quedara, los dictadores del siglo pasado y de éste se encargan de recordarnos que así es, no pueden ver a los medios de comunicación. 
Autócrata, dice el diccionario, es la persona que ejerce por sí sola la autoridad suprema en un Estado; este título se le daba especialmente al emperador de Rusia. Y autocracia es la forma de gobierno en la cual la voluntad de una sola persona es la ley suprema. Por eso no soportan que nadie los contradiga ni los critique, mucho menos que les sea señalado algún error, su voluntad es la ley suprema y nadie tiene derecho a cuestionarlos. 
Y puede haber autócratas -y de hecho los hay- de todos los colores y sabores, esto no es exclusivo de los comunistas, ni de los capitalistas ni de ninguno de los “istas”, pero es igual de dañino para la sociedad que gobiernan el hecho de que no toleren el señalamiento de sus errores, mucho menos la exigencia de que los corrijan. 
Ejemplos sobran. Desde hace 58 años no existe la prensa en Cuba, desde el triunfo de la revolución comunista que llevó al poder a Fidel Castro que se convirtió de inmediato en un autócrata (revolución, por cierto, contra el gobierno de otro dictador que fue Fulgencio Batista. Ocurre con frecuencia, la revolución contra una dictadura desemboca en otra igual o peor, exactamente lo que pasó en Cuba). 
Me refiero por supuesto a la prensa libre o independiente. Tiene el gobierno cubano sus propios medios de comunicación, pero son más bien órganos de propaganda que jamás cuestionan al autócrata, primero Fidel y ahora su hermano Raúl. Pero antes de estos la autocracia y los autócratas existieron en la Unión Soviética, donde la dictadura fue tan cruel como la cubana, y no hablamos de la Rusia de los Zares ni de otros autócratas de la antigüedad, porque en aquel tiempo no existían los periódicos, mucho menos la radio y la televisión. 
Podemos enlistar ahora a Adolfo Hitler en Alemania, a Benito Mussolini en Italia, a Francisco Franco en España; y más para acá a Augusto Pinochet en Chile y a todos los dictadores que ha padecido Latinoamérica, hasta llegar a Hugo Chávez en Venezuela, quien se murió pero nos dejó a otro peor que dice hablar con los pajaritos. Imagínese… 
Para unos tiranos que no soportan a la prensa, los medios de comunicación están al servicio del imperialismo yanqui, para otros al servicio de la mafia del poder, y para otros son simplemente medios falsos los que no les aplauden ni aprueban todas sus estupideces. Porque entre menos contrapesos tengan los autócratas o (simplemente) aspirantes a dictadores, entre menos haya quién les señale sus errores, más estupideces cometen. 
Fue el caso de Hugo Chávez en Venezuela, que mandó cerrar todos los medios de comunicación que informaban acerca de sus estupideces, y es el caso ahora de su sucesor Nicolás Maduro; sabemos de lo que hace éste y lo que intenta, y de la sangrienta represión contra sus opositores que son mayoría, porque ahora existen las redes sociales en el internet, no puede este autócrata controlar el Twitter ni el Facebook ni el YouTube entre otras, y sus barbaridades trascienden, de ahí las toman las televisoras del mundo para darles difusión. 
Es el caso de nuestro aspirante a dictador Andrés Manuel López Obrador, para quien son los “medios inmundos” aquellos que no lo apoyan, es decir casi todos, porque ha tenido la virtud de unir a la prensa en su contra. Ya se peleó antes de la elección en el Estado de México con el periodista Pepe Cárdenas que siempre lo había tratado bien; bueno, hasta con Carmen Aristegui, a quienes sus malquerientes llaman Chairistegui porque era su aliada, el día que no estuvo Ella totalmente de acuerdo con las mentiras y falsedades de AMLO éste la insultó. Para Él todos los medios de comunicación en México están al servicio de la mafia del poder. Y no ha llegado a la Presidencia, espérense… 
Y para otros, que ya tienen el poder pero que demuestran cada día su estupidez y que no pueden cerrar los periódicos ni las cadenas de televisión, como Donald Trump en Estados Unidos, se trata simplemente de “medios falsos”. Ningún autócrata soporta la crítica. 
Y ahora es el alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro, para quien todos los medios de comunicación son “comprados” y a algunos los llama “basura” porque critican su gestión al frente de la administración municipal. Así llamó por su nombre a los periódicos NTR, Mural y La Crónica, al mismo tiempo que se jactó de que junto con el MC representan “las últimas esperanzas que quedan en este país -dijo-, no exagero ¿eh?, de las últimas esperanzas que quedan”. 
Igualito que el Peje, el último rayito de esperanza para México. Por lo general los autócratas son mesiánicos, se sienten tocados por la mano de Dios para dirigir a su pueblo. Y los medios de comunicación estorban, son “falsos”, “inmundos”, “basura”. Y ellos, los dictadores o aspirantes a serlo, son como las aves de Díaz Mirón, de las que cruzan el pantano y no se manchan, su plumaje es de esos… Está bueno pues.

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