miércoles, julio 05, 2017

No todos nacieron para triunfar

Alguna vez se había puesto a pensar, que posiblemente Ud., ¿no está destinado a triunfar? Por lo menos en el concepto que generalmente se maneja, a veces la sed de triunfo es como la piedra del Pípila pesada y difícil de cargar, pero nuestro entorno nos pide a gritos triunfar…pero nunca nos dice cómo hacerlo. 
Las metas son una gran herramienta… sin embargo, muy pocas personas la usan como deberían, y por lo tanto no aprovechan su máximo potencial. Con todo lo que pasa a nuestro alrededor en ocasiones se hace difícil alcanzar nuestras metas y lograr hacer nuestros propósitos realidad. 

Muchas personas se plantean metas sin alma. Es decir, cosas que quieren lograr porque sí. ¿Quieres un auto nuevo? ¿Cuál es el propósito de tenerlo? ¿Quizás aumentar tu productividad para así poder ayudar a más gente? ¿O de pronto te interesa llegar más rápido a tus destinos para efectivamente cumplir con tus tareas diarias y poder dedicar más tiempo a tus hijos? Cualquiera que sea tu meta, asegúrate de que está atada a un gran propósito de vida. 
Hay muchos motivos por los que las personas no alcanzan sus metas y se quedan atascadas en el camino hacia ellas, lamentando su mala suerte o reprochándose su falta de capacidad. 
Todas tenemos a una amiga hermosa y simpática, que lleva años sin novio, un primo inteligente y capaz, que no puede conseguir trabajo y un conocido que tiene un alto IQ pero nomás no hace nada. Estos tres tienen todas las condiciones que necesitan para alcanzar sus metas y triunfar en la vida – por qué no lo hacen? 
Si les preguntas seguramente te darán una muy buena justificación. La amiga hermosa sale con puros patanes. El primo inteligente se queja de la situación del país y el genio dice que nadie lo comprende. 
Sus pretextos pueden ser reales, pero el hecho de que no logren sus metas va más allá de tener o no tener las habilidades y características correctas. Hay personas que tienen tiempo, dinero, ideas, apoyo y recursos para lograr lo que quieren y aun así no hacen nada. Por el contrario hay personas llenas de carencias, que logran grandes cosas. 
La diferencia está en su actitud. Las personas que logran sus metas, piensan muy distinto a la mayoría. No esperan a que las estrellas se alineen y los planetas se muevan para poder conseguir lo que quieren. Salen a buscarlo – y normalmente lo encuentran. Desarrolla las siguientes actitudes, y tú también comienza a alcanzar tus metas efectivamente. 
Deja de tomarte en serio, la vida está hecha para gozar! Que flojera ser uno de esos amargados que se enojan por todo y viven estresados. Toma tus metas como un juego y diviértete. Disfruta cualquier cosa que se te ponga en frente. Saborea los logros pero también los obstáculos y contratiempos. Nunca más vas a estar en esta etapa, donde tienes la ilusión de conseguir algo, las ganas y la motivación para hacerlo. Cuando te diviertes, tu cuerpo y tu mente funcionan mejor. 
Además ¿Dónde dice que para vivir feliz necesitas alcanzar alguna meta? No es una obligación triunfar en la vida para ser feliz, la gente emprenderá y decidida lo hace, porque tiene un motivo valido es una catapulta que impulsa su vida, y lograrlo es más que un sueño. 
Para tener éxito debes aprender lo que todavía no sabes. Pero si no sabes lo que no sabes, ¿cómo lo vas a aprender? Una opción es intentar descubrirlo tú solo. Te va a tomar mucho tiempo, y además corres el riesgo de nunca encontrar la pieza clave que te hace falta. Acepta que no sabes nada y pide ayuda de alguien que sepa más que tú. Ahorrarás tiempo, esfuerzo, dinero y verás resultados más rápido. 
Si no has fallado últimamente, quiere decir que no estás apuntando lo suficientemente alto. Lo que quieres se encuentra más allá de tu zona de confort, así que sal Inevitablemente vas a fracasar y te vas a enfrentar con obstáculos. Está bien. Son señal de que estás creciendo. Desde ahorita mentalízate a fallar en grande. Recuerda que el éxito se hace más de perseverancia que de talento. 
La presión no debe ser por triunfar, la presión debe darse por trabajar, por no quedarse estático, por tener una vida común, no hay mayor fracaso que morirse de rutina, de no haberlo intentado, de ser siempre igual, las personas no cambiamos, evolucionamos, siempre hacia algo mejor, porque si fracasas u obtienes algo peor es detrimento. 
No te pierdas en lo instantáneo de la vida. Ten siempre muy claro por qué quieres conseguir tus metas. Recordarlo te ayudará a tomar decisiones y a mantenerte enfocado. Tu éxito puede ser incómodo para las personas a tu alrededor, pero no por eso te vas a detener. Recuerda tu visión, y no la comprometas solo porque los demás no la entienden. Aférrate a ella. 
Trabaja por tus metas. Si te dejas llevar por los deseos de alguien más, vas a terminar muy frustrado. Todas las respuestas que necesitas están dentro de ti. Si algo no tiene sentido para ti, no lo hagas, aunque el mundo te diga lo contrario. Si algo te emociona, ve por ello. Nunca dejes de escuchar a esa voz interna que te guía. A veces da miedo hacerle caso porque sugiere cosas muy locas, pero es como las mamás – que siempre tienen la razón. 
La vida sea una educación continua para todos, si queremos ser productivos y competitivos. La única forma que tenemos de crecer como personas es mantenernos en una constante educación. Esto determina que educarnos, y ayudar a educarse a quienes nos rodean es una responsabilidad que debemos asumir de por vida. 
Un instrumento necesario y eficaz para esto es la motivación, la que se define como un deseo que impulsa a la acción, a la satisfacción de necesidades, y es un componente sumamente importante del comportamiento de los seres humanos. 
Los seres humanos necesitamos aún más que los animales auto-motivarnos, para enfrentar la vida con la mayor eficiencia posible, con las satisfacciones que esta situación acarrea, ya que no nos guiamos solamente por nuestros instintos. Recordemos siempre que somos seres racionales, lo que nos brinda coherencia para pensar y actuar, y nos permite reconocer y reparar nuestros errores. 
Nuestro principal objetivo debe ser mejorar nuestra vida, y para alcanzarlo hay que actuar. El primer paso consiste en pensar en nuestros logros, enumerarlos por escrito. Es muy probable que nos demos cuenta que son más de los que pensábamos. Esto nos dará energía y nos ayudará a pensar en positivo, elemento imprescindible para una buena motivación. Nos orientará hacia el optimismo, vislumbrando un presente y futuros mejores, lo que nos ayudará mucho a sentirnos motivados. 
Un buen recurso es plantearse por la mañana todas las oportunidades que tendremos durante el día para lograr lo que queremos y nos brindará satisfacciones. Pensar “en el día de hoy podré lograr cosas que me hagan sentir mejor” cada vez que nos despertamos permitirá crear una filosofía de vida, que nos puede ayudar muchísimo. 
Luego, analizar lo que podríamos necesitar durante el día que comienza. Tomar conciencia de nuestras necesidades y priorizarlas, nos permitirá buscar la forma de satisfacerlas, y afrontarlas positivamente. Todos somos capaces de progresar, aunque a veces creamos que no. En ocasiones no somos conscientes de nuestras potencialidades, por lo que creer en nosotros mismos nos ayudará considerablemente a elevar la auto-motivación. 
En este sentido, colabora notablemente rodearnos de personas optimistas y motivadas. El ambiente contagia, y el diálogo entre seres con estas características es un factor de enriquecimiento para todos. 
Así también si nos ejercitamos en la auto-motivación, seremos capaces de educarnos y ayudar a educarse a quienes nos rodean. Todo depende de nosotros y de mejorar nuestra manera de pensar respecto a la vida. 
Las emociones son parte de la existencia humana. A través de toda nuestra vida experimentaremos emociones que al final de cuentas harán interesante nuestra experiencia de vida. Cuando perdemos el control de ciertas emociones es cuando nuestros problemas comienzan. Falta de control sobre tus emociones te pueden provocar tomar decisiones erróneas y aislarte de las personas correctas que debes de tener a tu alrededor. Ambos casos te pueden impactar negativamente en cualquier área de tu vida. 
Esto ocurre cuando la mente de una persona está programada para fracasar. ¿Alguna vez has escuchado a una persona decir “si me gano la lotería lograré mi sueño? Es obvio que al expresar esto es que desean dinero y tienen sueños, pero se han programado a sí mismos para creer que la única manera de obtener el dinero que ellos necesitan para convertir sus sueños en realidad es con un golpe de suerte como ganarse la lotería. Básicamente se niegan a tener pensamientos de que son capaces de tener una vida de abundancia simplemente enfocándose en ello y llevándolo a cabo. Para ellos la suerte es el factor decisivo. 
La programación negativa se puede manifestar de muchas maneras, incluyendo la forma en la que hablas de tu propia vida, lo que tú sientes que es realista que puedes tener, lo que sientes que tú eres capaz de lograr o lo que tu mereces. 
El que una persona sea negativa es una decisión propia. Aun cuando la persona se desarrolle en un hogar en el cual el trato lo haya llevado a sentirse menospreciado, aun así elige ser negativa al no tomar acción para corregirlo. 
Tu realidad no es más que la realidad que tú percibas, lo que quiere decir que cualquier cosa en la que tú decidas creer, se convertirá en tu realidad. Si has sido programado para fracasar, siempre fracasarás. Aún en las situaciones en las que logres éxito, tú sabotearás dicho éxito porque el fracaso es lo que tú atraes a tu vida debido a tu programación negativa. Cambia esa programación y cambiará tu vida

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