sábado, agosto 12, 2017

Esta es la historia de un príncipe

(Historia Real)

Te voy a contar una historia verídica de esas de la realeza y será tu tarea adivinar en qué país sucede y de qué rey y de qué príncipe estamos hablando. La narración es igualmente válida para un príncipe que para una princesa.
El príncipe era hijo del Rey Más Sabio, y como es bien sabido: el destino natural de todo príncipe es heredar el reino de su padre y gobernar en su nombre y en el propio. El Rey, en su sabiduría creyó conveniente preparar a su hijo para gobernar, antes que soltarle el mando de su reino sin preparación previa: era la única forma de lograr que en el día de mañana, el príncipe fuera un gobernante sabio y prudente. Así que, en otra parte de su dominio, creó una ciudad alterna a su reino, donde más de sus súbditos estudiarían también. 
El príncipe se fue a vivir a ese lugar y ahí empezó su preparación. Vivía como una persona común y todos lo trataban como a cualquier compañero, pues nadie sabía que él fuera el príncipe. Su vida era bastante normal, tan común como la de cualquiera, y le pasaba como a todos, que a veces se nos figura que los otros tienen una vida más interesante, o más exitosa, y como todos, algún vez llegó a envidiar las situaciones que otros vivían y creer que él era quizá la persona menos interesante de todas. Así pues sucedió que con el paso del tiempo y el batallar de la vida cotidiana, al mismo príncipe se le olvidó su alta alcurnia, y llegó a creer que era una persona común y corriente. 
Un día, el príncipe empezó a sentir que la vida era muy difícil de vivir, y como él no se acordaba que era un príncipe y que estaba lejos de su casa sólo porque se estaba preparando para reinar, empezó a preguntarse, sobre cuál era la razón de vivir, sobre qué caso tenía estar viviendo esa vida que a él le parecía miserable y sin sentido; y hasta en eso, su cotidianidad era como la de toda la gente. 
El rey estaba siempre al pendiente de que el príncipe tuviera lo necesario para vivir, pero no más que los demás, pues quería que su vida fuera lo más normal posible; pero el príncipe sentía que era pobre, a veces se sentía más pobre que los demás. Pero sobre todo, lo que más le angustiaba era el sentir que su sufrimiento no tenía sentido y se empezó a preguntar sobre la razón de vivir, de estudiar, de trabajar, y de ser; y desde luego, por más que le buscaba, no le hallaba la punta a la hebra, y cada vez estaba más confundido en lo que respecta a las preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez, si somos entes pensantes: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuál es mi razón de ser y de vivir? 
Un día que estaba muy triste le llegó un mensajero de su Padre que le decía una Buena Nueva: Le recordaba que él no era cualquier persona, que era el hijo del Rey Más Rico, Poderoso y Sabio: y por tanto, su heredero; que al contrario de lo que a veces él sentía, su Padre nunca lo había olvidado, sino que siempre había estado al pendiente de él, y que el tipo de vida que había vivido, no era producto de la casualidad, sino específicamente diseñado así, para lograr que el príncipe adquiriera las virtudes que su Sabio Padre creía necesarias para él; que todas las personas que le habían estado aconsejando en diferentes momentos, eran sus enviados; que los que le habían dado de comer y los que habían visto que tuviera lo necesario, también eran servidores de su Padre y que por orden de Él actuaban. 
Y entonces el príncipe se dio cuenta de que en realidad, durante toda su vida, cuando se sentía más solo o más necesitado, siempre había habido alguien que de forma providencial lo había cuidado o socorrido; y entendió que efectivamente, siempre su Padre había estado al pendiente de él, aunque lo hacía, no en persona física, sino con la apariencia de servidores que Él le había estado enviado siempre. 
Obviamente, el príncipe no se la podía creer. ¿Cómo, si toda la vida había creído que era una persona común y corriente, de repente alguien le salía con la Buena Nueva que era un personaje de sangre real, que no era un tipo mediocre y pobre, sino un rico heredero y no cualquier rico, sino el hijo del Hombre Más Rico y que había todo un reino esperando para ser gobernado por él, en cuanto terminara su preparación? 
Tardó en darse cuenta y aceptarlo, pero sí; el sentido y la razón de su vida enfadosa y llena de trabajos; no era otro más de que: él se estaba preparando para gobernar junto con su Padre, un reino rico y maravilloso, y allá lo esperaban con ansia, de que pronto terminara su preparación para que volviera a su heredad. (quizá con más deseo vehemente de verlo llegar, que lo que él nunca podría imaginarse.) Desde esa lógica, nada de lo que hiciera o tuviera aquí, tendría otro sentido más que el de prepararlo para su vida verdadera, de la que había salido y a la que volvería. 
Fin 

P.D. Como aclaramos desde el título, esta es una Historia Real; y lo es doblemente real: primero porque sucede en la realeza, y segundo porque sucede en la vida real. Queda al lector aprovechar sus muchos conocimientos y responderse a sí mismo: 
¿En que país sucede? 
¿En qué tiempo? 
¿Quién es el Rey? 
¿Quién es el príncipe? 

Claves para Respuestas: Si para alguna de las preguntas no encuentra respuesta, ésta se puede encontrar en la Santa Biblia. Si no encuentra usted por sí mismo las contestaciones a ellas, hay muchas personas de diferentes religiones que gustosamente le querrán ayudar. 

Ayuda extra: El que está leyendo, es el príncipe o la princesa. 

Javier Contreras

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