sábado, agosto 12, 2017

Itigilov: Un monje que se niega a morir

El Ivolginsky Datsan, un templo budista cercano a las orillas del lago Baikal, en Siberia, generó muchas noticias hace 10 años cuando exhumaron el cuerpo del lama Dashi-Dorzho Itigilov, aún sin descomponer. 

“Según lo que nos han dicho a través del tiempo, Itigilov nació en 1852”, dijo su familiar Yanzhima Vasilieva. “Él fue el líder de los budistas rusos, estudiantes, políticos y doctores. Este año cumple 160 años. Sin embargo, ahora está con nosotros de nuevo, como una persona viva. Presta muchos servicios y conoce a infinidad de personas de todo el mundo”, añadió. 
En 1927, a la edad de 75 años, Dashi-Dorzho Itigilov reunió a sus discípulos y les pidió que recitaran oraciones para acompañar su muerte. 
Los estudiantes se negaron. Luego Itigilov empezó a leer y murió. 
Según su último deseo, fue enterrado en una caja de pino en la posición del loto y sepultado en una villa ancestral. 
“Siempre escuché historias sobre él, de familiares, pero era retratado como Vladimir Lenin en el mausoleo: embalsamado y sin órganos internos”, recordó Vasilieva. 
“Sólo después me enteré de que su sarcófago fue abierto dos veces, en 1955 y 1973. No había signos de descomposición, pero lo escondimos bajo tierra, por miedo a los comunistas, a una profundidad cercana a tres metros. Hace una década el cuerpo fue finalmente desenterrado”, agregó. 
La exhumación se llevó a cabo en presencia de expertos forenses. 
Los patólogos tenían la seguridad de que el cuerpo se convertiría en cenizas en un par de días. 
Usualmente, con los cambios bruscos de clima tendrían que haberse producido modificaciones. Pero con Itigilov no pasó nada: “Dos años después de la exhumación de la Universidad Estatal de Humanidades de Rusia se realizó un estudio bioquímico del cabello, piel y uñas”, aseguró Vasilieva. 
“Los análisis no revelaron nada en los tejidos de sus órganos que lo distinguieran de un hombre vivo”, añadió. 
“Como budistas creemos que está vivo, sólo que permanece en un estado de meditación profunda, un estado profundo de nirvana”, concluyó Vasilieva. 
“Siempre está de un humor diferente”, dijo el lama local Zhalsan Nikolaev. 
Ocho veces al año, durante las fiestas más importantes de los budistas, Itigilov es exhibido al público. “Un grupo del Ministerio de Educación, por ejemplo, pensó que Itigilov guiñó el ojo y movió la rodilla”, señala un monje. Cuando el presidente Dmitry Medvedev hizo su visita, se quedó sólo durante 15 minutos con él. La cita sucedió en completo silencio y dejó al mandatario muy pensativo. 
Itigilov::Nació en 1852 en Ivolginsky. 
Estudió en el templo de Aninsky. En 1898 se enroló como un lama común. En 1911 fue elegido líder del templo de Ivolginsky, el centro principal del budismo ruso. En su última voluntad, Itigilov pidió a sus descendientes que exhumaran su ataúd 75 años después. El 10 de septiembre de 2002 el cuerpo fue desenterrado por sus discípulos. 
“Lo untamos con aceite de cedro”, dijo el lama Zhalsan Nikolaev, jefe del templo. “Durante 75 años, Itigilov permaneció en una caja de cedro. Durante los días feriados, suda bastante por la cantidad de trabajo, dando su energía curativa a las personas”. 
La temperatura en la habitación es medida a diario con un termómetro especial. En días ordinarios es de 22 a 24 grados centígrados y durante el servicio sube hasta 35 grados. Los científicos locales calculan que Itigilov realizó un cuarto estado de muerte. 
“Pruebas con rayos infrarrojos muestran que las fracciones de proteínas dan una apariencia de vida similar a las muestras que tomamos de nuestros empleados”, dijo Viktor Zvyagin, del Russian Institute of Forensics

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