sábado, agosto 12, 2017

Pervertir a los niños, el objetivo

Hace unos días el obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo hizo unas declaraciones respecto al pretendido matrimonio entre personas del mismo sexo, y dijo que al rato van a querer darse también con los animales. 
Al ser cuestionado sobre la iniciativa de ley para permitir las uniones entre personas del mismo sexo, dijo que esto abriría la posibilidad de que al rato también existieran relaciones entre humanos y animales. “Por algo -dijo- se habla de homosexuales y lesbianas, lo que sabemos que es perverso en sí mismo, y sin embargo hemos llegado a eso, al rato van a querer convivir también con los animales”. 
No comparó a los homosexuales con los animales, dijo “relaciones entre humanos y animales”, dijo “van a querer convivir también con los animales”. Pero integrantes de la comunidad gay, de los colectivos LGBTTIETCETC sintieron que les llamó animales, como Luis Geovani Pérez, activista homosexual de Coatzacoalcos, quien dijo “Compararnos con animales se nos hace demasiado, ¡ya basta de que se metan en asuntos que no les corresponden! No les queda claro que vivimos en un Estado laico y que no deben meterse en asuntos de ley”. 
Y fue más allá, agregó: “No entendemos cómo una Iglesia que dice promover el amor, haga este tipo de declaraciones, comparando a la comunidad LGBT con animales, animales son ellos…” 
El obispo Martín del Campo en ningún momento comparó a los gays con animales, pero este líder de ese gremio sí le llamó animal al prelado. 
Le cuento, a usted y a Geovani. A usted sólo para que esté enterado, y a Geovani para que mida su reacción y sus palabras. En el 2006 tres holandeses presentaron el Partido del Amor Fraterno, la Libertad y la Diversidad, que entre otras cosas impulsaba la legalización de las relaciones sexuales con menores de 12 años o menos, la posesión de pornografía infantil, y las relaciones sexuales libres con animales. Eso sí, sin lastimar a éstos… 
Esto causó polémica en uno de los países más liberales del mundo, y a pesar de que movimientos ciudadanos buscaron que dicho partido fuera declarado ilegal, la justicia determinó que no cometían ningún delito y que estaban en libertad de mantener su organización. 
Con el visto bueno de la justicia, el Partido definió su programa político con las siguientes propuestas: 
-Pedofilia: Libertad de relaciones sexuales con seres humanos de cualquier sexo desde los 12 años, fecha en la que se fija la mayoría de edad. Las relaciones con niños menores de esa edad requieren el consentimiento de los padres. (De los padres… ¿y de los niños?). 
-Zoofilia: Relaciones sexuales libres con animales, evitando, eso sí, cualquier daño físico. 
-Pornografía al alcance de todos: Libertad de difusión de materiales porno por cualquier medio de comunicación y a cualquier hora. Cuando la pornografía esté acompañada de violencia habrá de esperar al horario nocturno. 
-Libertad para los nudistas en todo lugar y a cualquier hora. 
-Libertad de consumo de droga blanda desde los 12 años. El acceso a la droga dura está restringido a los mayores de 16 años. 
-Proclamación de un código de derechos fundamentales de los animales: La estabulación y el sacrificio de los mismos quedarían criminalizados con penas equivalentes a la tortura y el homicidio. Otro tanto ocurriría con la caza y pesca profesional o deportiva. Se prohibirá todo tipo de experimentación con animales, así como su esclavitud en los parques zoológicos 
(O sea, mantener a las vacas en un establo, o matar a una para comer su carne, debía ser considerado equivalente a la tortura y el homicidio, mucho más grave que abusar sexualmente de un niño de 9 años) 
Sin apoyo popular, finalmente los mismos líderes del movimiento decidieron retirarse de la política en 2010, a la espera de que la sociedad “madure”. 
¿Estará enterado Luis Geovani Pérez de esto?, ¿sabrá que el obispo Martín del Campo tuvo alguna base para decir lo que dijo? 
Eso en Holanda, entre el 2006 y el 2010. Más recientemente, en febrero del 2014 apareció en Barcelona, en una calle cercana al famoso templo de la Sagrada Familia -el lugar más visitado por el turismo- un anuncio en un parabús que decía “Pedofilia, sí; abusos, no”. 
El controvertido mensaje sorprendió a los ciudadanos de Barcelona en una de las marquesinas de la calle Mallorca. El cartel mostraba la foto pixeleada de una niña desnuda con la palabra “Libertad” sobrepuesta, y debajo de la imagen una petición sorprendente: “Envíanos fotos de cuando eras niño sin ropa. Por una pornografía infantil libre de abusos”. En cuanto fue reportado dicho cartel, la autoridad acudió a retirarlo. Nunca se supo quién lo colocó, aunque todo mundo supuso que fue la ONG Pedoequilibrium.org, que pugna por la libertad de practicar el sexo de adultos con niños. 
Esa es la idea que no captan muchos, ni entre la comunidad gay que marcha por su orgullo haciendo desfiguros, ni entre la mayoría heterosexual y los padres de familia. Los únicos que saben exactamente que esa es la idea, la de pervertir a los niños para que pierdan su identidad de hombre y de mujer, para que sean lo que quieran ser y no como nacieron, para poder destruir al matrimonio, a la familia y a la sociedad, son los organizadores de las marchas del orgullo gay, los que exigen llamarle matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo y adoptar niños; esos de un lado; del otro, quienes lo saben también son los que están enfrentando a esta ideología de género, el Consejo Mexicano de la Familia y su movimiento Frente Nacional por la Familia. 
Estos últimos, los defensores de la familia, ya impidieron el año pasado, junto con la Iglesia Católica, que la Cámara de Diputados, a propuesta del presidente Peña Nieto, aprobara el matrimonio entre homosexuales. Y están impidiendo la educación sexual con orientación de género en las escuelas. Pero ahí siguen los dos bandos, uno recorriendo el país con su camioncito, y los otros con los desfiguros de sus esperpentos, y tratando de impedir la campaña de ConFam, como ocurrió en Tepatitlán. 
Tratando, porque no lo logran. En cada ocasión que atacan al camioncito en cada ciudad donde para, le hacen publicidad a la causa, porque todo el país se entera, a través de las redes sociales por lo menos, del objetivo de la gira y del mensaje.

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