sábado, septiembre 09, 2017

Victoria Dorenlas: una mujer olvidada

Victoria Dorenlas, una mujer indígena que encarna a la patria en la portada en los libros de texto gratuito de Historia de México, nuevamente no existe para los historiadores y redactores de la SEP, como tampoco existió en 1959 en el gobierno de Adolfo López Mateos, que fue el encargado de ponerlos gratuitamente -16 millones en aquel entonces- en circulación nacional. 
Hasta ahora ninguno de los comentaristas críticos de los nuevos textos de Historia de México han reparado en este detalle histórico o pedagógico. Los libros que recuperan en la portada la imagen de Victoria Dorenlas, omiten todo dato biográfico acerca de ella. 
En el decreto expedido el 12 de febrero de 1959 por López Mateos, en la página 7 se da crédito únicamente al autor de la cubierta, el pintor muralista Jorge González Camarena y una breve explicación: “Es la reproducción de un cuadro que representa a la nación mexicana avanzando al impulso de su historia y con el triple empuje cultural-agrícola-industrial que le da el pueblo”. 
Victoria Dorenlas -según el investigador de la UNAM, Antonio Luna Arroyo, autor del libro Jorge González Camarena en la plástica mexicana, 1981- siendo todavía adolescente, originaria de Tlaxco, Tlaxcala, se casó con un pistolero al servicio de “un notable político del estado de Hidalgo. A pesar de ser casada, el pintor la cortejó insistentemente sin que la mujer, de indescriptible belleza, respondiera a sus requerimientos estéticos y sentimentales. 
El esposo de Victoria Dorenlas murió en una refriega y ella quedó viuda a los 19 años. Después de respetar el luto de la hermosa indígena por 40 días, González Camarena volvió a la carga. De aquí en adelante se convierte en la modelo privilegiada y en la amante de González Camarena, cuya imagen se internacionaliza en el mural “Integración latinoamericana”, que el artista pintó, por encargo del gobierno de Díaz Ordaz e inspirado en el poema Canto General de Pablo Neruda, en los interiores de la Universidad de Concepción, en Chile. 
La belleza sensual y el tipo indígena de Dorenlas, se convirtieron en una obsesión del artista jaliscience. La pintó y dibujó frenéticamente en óleos, tintas, estudios, bocetos, retratos, murales, proyectos, carteles -de hecho el de la portada del texto gratuito es uno de ellos ellosque se convirtieron en temas del muralismo oficial y la propaganda gubernamental durante los sexenios de López Mateos y Díaz Ordaz. 
Su imagen se retiró de los libros de texto gratuitos en 1972 y reaparece en los libros de Historia de México en 1992 y nuevamente se omite toda referencia a este personaje, emparentado con la bohemia artística de México al lado de mujeres como Nahui Ollin, Frida Khalo, Tina Modotti y otras compañeras de pintores como el doctor Atl, Diego Rivera y Xavier Guerrero. Victoria Dorenlas ahora sólo aparece en un recuadro central. 
Si las referencias concretas a personajes femeninos en los libros de primaria son exiguas en los casos de Sor Juana Inés de la Cruz, Josefa Ortiz de Domínguez y Frida Khalo, aparece, eso sí, Blanca Estela Pavón, la “chorreada”, al lado de Pedro Infante, y en el caso de Victoria Dorenlas son inexistentes inclusive entre las ocho mujeres que participaron en su redacción. Actualmente se desconoce el paradero de Victoria Dorenlas. En versiones no confirmadas por este reportero, se dice que fue compañera de otro artista, Cutberto Escalante, escultor, pintor y poeta, en la vecina población de tlaxcalteca de San Martín Xaltocan, a la que volvió después de algunas correrías parisinas, para morir víctima del alcoholismo. 
En su tierra natal, San Agustín Tlaxco, ninguna persona pudo aportar datos sobre su destino. Prácticamente desapareció sin dejar rastro. Ni siquiera la abultada y lujosa obra de 16 volúmenes de la Historia de Tlaxcala, patrocinada por la exgobernadora Beatriz Paredes Rangel, Sin embargo, su figura fue utilizada por el gobierno federal: cuando se conmemoró el Quinto Centenario del encuentro de dos mundos, siendo presidente Carlos Salinas de Gortari, en acto solemne, canceló una serie postal en la que Victoria Dorenlas aparece en uno de los timbres que forma la serie intitulada “La cultura humana”. Se trata de “Las razas y la cultura”, mural que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la ciudad de México. 
Victoria aparece centralmente, al lado de otras mujeres pertenecientes a las distintas razas indígenas en el mundo, completamente desnuda, con un tocado en la cabeza. El timbre en ese entonces tuvo un costo de 7,000 pesos y se vendió prácticamente a coleccionistas 
Artículo de Willebaldo Herrera: en, Revista Proceso, Semanario de información y análisis, No. 827, 7 de septiembre de 1992, Cisa Proceso, México, p. 11. 
Mural Integración de América Latina. 
“Presencia de América Latina, también conocido como Integración de América Latina, es un mural de 300 metros cuadrados, pintado en acrílico sobre estuco áspero, por el artista mexicano Jorge González Camarena entre noviembre de 1964 y abril de 1965. La obra está ubicada en el vestíbulo de acceso de la Casa del Arte de la Ciudad Universitaria de Concepción, Chile, y su temática principal, de fuerte carácter simbólico, es la unidad y fraternidad de las distintas culturas latinoamericanas. 
Fue declarado Monumento Histórico por el Decreto 147 del 30 de abril de 2009. 
En 2010, fecha del bicentenario de Chile, la obra fue reconocida bajo este estatus por el Gobierno de Chile, situándose en la obra una placa que la destaca como tal.” 
El mural se pintaría a partir de la realización de un modelo a escala, no solucionado del todo, y varias partes se irían improvisando durante el proceso, bajo la supervisión de Jorge González, pero también dejando algunos rangos de libertad a los demás muralistas mexicanos. El mural contendría, no obstante, muchos rostros y cuerpos de mujer, que no debían ser tratados a la ligera. Por ello, se escogió para trazar estas figuras a la joven modelo mexicana Victoria Dorantes, originaria de Tlaxcala, la cual poseía los finos rasgos indígenas que Jorge González estaba buscando. 
“Cuenta la versión más divulgada de esa historia, que Victoria trabajaba en un bar en el que solían reunirse, entre otros, el propio González Camarena, el Dr. Atl y Diego Rivera. 
Según se dice, González Camarena de inmediato abordó a aquella mujer con la intención de cortejarla mediante el manido recurso que todos los pintores utilizan: convertirla en su modelo particular. Victoria le advirtió la imposibilidad de tal hecho debido a su condición de mujer casada. Siendo aquel impedimento no con un hombre cualquiera, sino con un peligroso y cruel pistolero al servicio de cierto cacique político, como esos que eran tan frecuentes en aquellos tiempos. 
“Olvídese. Si mi marido descubre que estoy posando para usted, al día siguiente habría dos entierros. El suyo y el mío“. Fueron, al parecer, las palabras con las que Victoria intentó hacer desistir al pintor de sus intenciones hacia ella. Explicándole asimismo cómo, previo a alguna de las frecuentes ausencias de su marido, éste llegó a descargar una pistola a los pies de la atemorizada mujer, en señal de advertencia de cualquier posible intento de infidelidad. 
Finalmente, González Camarena advirtió un día que en casa de Victoria había un velorio. Presintiendo que aquel ser primitivo había ultimado a la mujer, el pintor se acercó a tal escenario descubriendo con asombro que el difunto era el violento marido de la tlaxcalteca. 
Lo demás ocurrió a manera de epílogo. Victoria se convirtió en la Madre Patria para muchas generaciones de mexicanos. Y, de paso, en la ilustre amante de González Camarena durante muchos, muchos años. Cuentan que ella estuvo luego viviendo en París, y que a su regreso era una consumada alcohólica que murió de justificada cirrosis hepática.”

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