viernes, octubre 06, 2017

Robándole vida a la muerte

Por Blanca de la Torre

“Que nunca, ni por nadie, te dejaré de amar”... Ni con el abecedario completo puedo formar palabras para describir lo que fuiste y seguirás siendo para mí...Qué mujer tan alegre tuve en mis brazos durante muchos años, qué dicha haber sido su nieta , qué gallardía la de usted, puedo decir con el corazón en la mano que no tuve mejor ejemplo de vida que el de usted, me enseñó lo que significa el amor, la complicidad de dos, las agallas para solucionar cualquier discordia, la serenidad con la que trataba de entender a su compañero de vida, la paciencia con la que lo trataba a pesar de ser usted la persona más terca que conocí, pues 43 años y 7 meses son la prueba más contundente de que el amor existe, un amor inteligente que sólo la mano de Dios pudo separar, me enseñó a elegir a la persona correcta, qué dicha sería que yo pudiese vivir con tanto amor como usted lo hizo. Le cuento que Don Chalo se volvió a enamorar de usted cuando la vio por última vez. “Recibe con cariño los besos de su boca que en ellos él te envía el beso de su amor”...Muchas personas en el transcurso de tu vida te juzgaron y humillaron con una bajeza que nunca te mereciste, si de algo estoy segura es que toda tu vida fuiste honesta y derecha, y conociéndola doña Eva, sé que los perdonó por las faltas cometidas y se marchó con paz en su corazón, ojalá la hubiesen conocido como yo y su hijos, esposo, nietos y bisnietos, para que supieran cuanta felicidad nos daba con el sólo hecho de ver sus ojitos achinados con un singular brillo, unas arruguitas (preciosas marcas de felicidad) su hermosa sonrisa acompañada de unos peculiares cantos desentonados, un baile de dos pies izquierdos, y su cabellera alborotada, en la sencillez gobernaba la felicidad, probablemente la gente que lea esto piense que exagero o que hablo sólo de lo bueno porque ya falleció o porque soy su nieta, qué equivocados están, verdad? Aquel que tuvo la suerte de tratarla aunque sea un poquito entenderá que con cinco minutos tenía para generarle cariño, mi total admiración por la mujer más valiente, qué terca eras que le diste batalla a la muerte durante 15 años y aún en los últimos segundos de tu vida lo hiciste, pareciera que hiciste un trato con ella para irte como tú querías, podría jurar que le invitaste una corona y le hiciste ojitos...cómo no se iba a enamorar la muerte de ti mi viejita bonita, tan bella e inteligente, tranza si me sabia sus movidas y su sonrisa picarona, mi mejor aduladora mi musa más hermosa, me gusta presumirte y tú lo sabes, todo te lo dije en vida todas las oportunidades que tuve las aproveché siendo feliz a tu lado... La muerte quiso ponerte nombres antes de partir como cáncer y otros más, qué bonito se ha de haber sentido decirle “ ni madres, me quedo otro rato”. Acá entre nos, me hubiera encantado que alguna vez si dios me permitía ser madre conocieras a tus bisnietos. Sin embargo su tiempo terminó, y yo estoy segura que vivió como hoy ya nadie sabe hacerlo... Siendo feliz a pesar de las adversidades, quería ver tus ojitos y tu sonrisita antes de que te fueras, pero te despediste de mí de la manera más hermosa que pude imaginar. Eras un pedacito de mi corazón y murió junto contigo, pero partió y pasaste a ser mi pedacito de cielo... Mañana que tu ausencia fatal nos martirice...Extrañaré sentir tus brazos, tus ojitos, tu sonrisa...Luz eterna mi viejita, ahora sí le tomaste las manos a tu querida madre y regocijas de alegría en el regazo de Dios, ya puedes saltar y correr sin que te duela tu cuerpecito mi reina, Dios te tenga entre sus brazos y te dé paz eterna. No olvides que te quiero, con sin igual cariño... “Abre tu boca que parece estar pintada con granitos de granada, para que brillen esas dos sartas de perlas que dan ganas de cogerlas cuando te echas a reír. Pero mira por favor te suplico que no la abras para pronunciar palabras que no me hablen de tu amor... Abre tus ojos, que parecen desde lejos dos pedacitos de espejo de finísimo cristal, pero mira por favor, te suplico que al mirarme una prueba puedas darme de lo grande que es tu amor”. PAX Evangelina De la Torre. 
SUBLIMEMOS EL DOLOR DE LA MUERTE VIVIENDO.

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