viernes, diciembre 08, 2017

En cosas del amor...

En la vida, estaremos expuestos a infinitas teorías sobre el valor trascendental que tiene el amor, claro que como todo asunto elegiremos la más conforme para nosotros, aunque si de amor se trata, será más de una la que nos hará indagar en este asunto. 
Alguna vez escuché decir que cuando realmente estamos con la persona que nos ama y amamos en su totalidad, se podría decir que es nuestro mejor espejo. Esto no quiere decir que seamos iguales, sino que nos ven de la manera en que nosotros no podemos, cuando más fidelidad hay en el espejo, más nos muestra de nosotros. Aunque no siempre el espejo que tenemos es el correcto, hay ciertos espejos que distorsionan lo que somos, pero esto es fácil de reconocer. 
Claro que no es el único que hay. Yo elijo con cuál estar, y estoy con esa persona porque es un buen espejo, pero cuando elegimos estar con uno que nos distorsiona notoriamente la relación no prospera, la vida como tal no crece, no avanza, y nuestra pareja no evoluciona. 
Si dos personas se están manteniendo del amor, este hace que nos mostremos transparentes ante él, es lo que sostiene la buena relación siempre y cuando el amor esté en un plan de verse no de imaginarse, que es cuando comenzamos a ver a nuestra pareja como queremos y no como realmente es. Que el amor nos magnifique y no pasemos por encima de uno mismo, jamás. 
Para que haya un amor puro, se requiere libertad, y por libertad no digo que se haga lo que uno quiere. “Si el amor que te ofrezco te priva de tu libertad porque te amo y temo perderte, mi amor por ti es de baja categoría”, la clave aquí es amar siendo libre, es decir, que no te necesito yo te prefiero. Muchas veces creemos erróneamente en que hay alguien destinado a complementar nuestra existencia y que una vez estando a nuestro lado estaremos completos; eso es una vil mentira, no estamos aquí para existir para alguien, no se debe perder la identidad por alguien, yo sé quién soy y puedo entregarme a ti el tiempo y la forma en que quiera sin temor a perderme a mí, y eso se llama libertad, una relación no dependiente de nadie. 
El elegir estar con alguien significa que estamos en total plenitud, un encuentro espiritual y físico que genera una energía peculiar y muy significativa, es una complicidad que no se rompe, una persona con la que sabes que encontrarás paz mental, serenidad, y reciprocidad. 
Uno podría ser inteligente si pensara las cosas dos veces, por ahí dicen que la repetición de una acción es la técnica más efectiva para la prolongación… si así de constantes fuéramos ahorraríamos muchísimos problemas que surgen a diario por simples mal entendidos. Se necesita inteligencia para no enamorarse de lo común y corriente, sólo de lo que se ve, sólo del cuero, enamorarse de tales atributos no tiene ningún significado cósmico. Claro estoy de acuerdo que el amor nace también de la vista, y me puede encantar tu cuerpo, tu rostro, tu manera de moverte, pero si el estuche no trae nada por dentro, no me interesa, si no puedes ver en mí la maravillosa persona que pudo llegar a ser aún sin la multitud por testigo, si no sientes plenitud y orgullo como yo lo siento por ti, no puede nacer un amor por ti, ni podría estar contigo. 
Las relaciones, así como los puentes, se sostienen por el trabajo de dos lados iguales, ¿para qué queremos a nuestro lado una carita bonita si tiene la mente vacía? Muestre inteligencia, la apariencia no lo es todo en la vida, y si usted encuentra a ese ser inhabitual en este orbe, que tenga tan bella el alma, y la mente como el cuerpo, dese cuenta que tiene una joya, los milagros no suceden dos veces en la vida…


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