viernes, diciembre 08, 2017

Identidad personal, cultural y social

Por: Jennifer Estefanía Agredano Gutiérrez
6º. Semestre de Licenciatura en Nutrición
Materia: Proyecto de Vida
Mtro.-asesor Pablo Huerta Gaytán
Centro Universitario de Los Altos
phuerta@cualtos.udg.mx


En este espacio aplico a mi vida el concepto de Eduardo Díaz Velázquez (2010) sobre identidad: “Conjunto de rasgos o informaciones que individualizan o distinguen… la identidad es la que hace que uno sea uno mismo y no otro, además es la que nos diferencia dentro de la sociedad de entre lo meramente superficial y lo interno”. 
Me identifico con la cultura de éste nuestro México, lindo y querido. La música me ha hecho ser quién soy, me gustan bandas como Molotov, Café Tacvba, intérpretes como Natalia Lafourcade, Julieta Venegas; sus canciones expresan lo que siento y dicen lo que a veces no puedo decir; la verdad, lo bueno y malo, lo miserable y el caos que han provocado los gobernantes en México. 
La música posibilita la tan menguada libertad de expresión. Llevan mensajes ocasionales para intentar cambiar al mundo y dejar atrás ¡la impunidad imperante en nuestros días!, generada por diversos factores, como la marcada desigualdad social, corrupción, violencia, adicciones e inseguridad, entre otros. 
De la cultura mexicana, he ido tomando fragmentos que me atraen, incluso de otras culturas, una rapsodia, un mix, otras lenguas o costumbres para conocer, aprender, convivir con personas de distintas nacionalidades. No me quedo sólo con lo que conozco, en lo posible trato de ampliar mi zona de confort. 
En Tepatitlán de Morelos, mi lugar de origen, como en todas partes del mundo hay gente que se expresa de manera distinta a la mía; a fin de cuentas somos personas, y aunque nos parecemos, no somos iguales ni los mismos, todos somos únicos e irrepetibles. 
No por vivir en México, te hace ser quién eres. Soy la única protagonista de mi identidad, pero eso lo entendí hasta después de mi adolescencia. Mis padres, sobre todo mi madre, es quien ha trascendido más en mi vida desde muy temprana edad; más allá de lo maternal, es mi amiga, la que me aconseja y enseña a ser mejor persona, a tener convicción y moldear mis valores. 
Por otra parte, admiro toda la belleza que México posee; playas, arquitectura, buena comida, vestidos típicos y el colorido de las fiestas patrias. No sigo costumbres o tradiciones paganas, ni creencias radicales del fanatismo religioso. Ahora por convicción he alcanzado la espiritualidad que tengo. 
Está claro que si veo algo bueno, lo voy a aprovechar como potencial en mi crecimiento personal, tener conciencia propia, y disfrutar de mi vida, estar en paz y ser una persona autónoma. Así soy yo, libre; soy un mundo con diversidad cultural, lleno de amor y respeto, un ser humano social. Y por fin me siento contenta de ser quien soy, de donde vengo y sé a dónde voy; sé lo que como, lo que visto; tengo firmeza en lo que pienso, percibo con lo que me voy a topar, y de hecho, todos mis gustos han ido modificándose, según la circunstancia de la vida. 
Y lo más importante, no seguir estereotipos para no perder mi esencia. Lo mismo me pasa en la calle, en mi casa, con mis amigos y familia, en la universidad, aquí y en China, no hay por qué tener otro comportamiento. Soy yo misma, si estoy feliz es porque así soy; si estoy enojada es porque a toda acción hay una reacción, no hay por qué renunciar a mis sentimientos. 
Considero haber recibido la mejor educación; acierto y me equivoco, reparo mis errores y a veces los dejo así; confío en mi misma y cualquier cosa que deba mejorar, está en mí y no en los demás. Tengo certeza y me siento orgullosa de ser quien soy y como soy.

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