sábado, marzo 10, 2018

Cuándo se hizo la Revolución Cubana

Cuando se hizo la revolución cubana, Estados Unidos “invitó”, (en los años sesentas) y decimos invitó entrecomillas, a los países de Latinoamérica a que suspendieran relaciones diplomáticas con Cuba; todos los países latinoamericanos “aceptaron”, y decimos aceptaron entre comillas, la invitación de Estados Unidos a romper relaciones con Cuba, sólo México no aceptó la invitación. ¿Por qué México pudo decidir por sí mismo y no el resto de Latinoamérica? Porque México tenía una estabilidad social y política, que le permitía actuar de manera uniforme, como un sólo bloque social, y eso le daba soberanía; condición que no tenían los demás países de Latinoamérica. 
Durante la revolución mexicana, México fue muy vulnerable a las decisiones de Estados Unidos, porque había muchos grupos peleando entre sí, y todos ellos sabían que si no tenían el apoyo de Estados Unidos, no podrían comprar armas y demás pertrechos militares al otro lado de la frontera. Grupo que no contara con el visto bueno de USA, tenía de vida, sólo el tiempo que tardara en acabársele el parque. Todos sabían, que al grupo que estados unidos le vendieron armas, ese ejército ganaría; y al que no le vendiera material de guerra, ese perdería: Ello implica no ser soberano, depender de la voluntad de otro, para lo que quisieras hacer. 
Si un país quiere dominar otro, lo primero que tiene que hacer es dividirlo. Atizar las inconformidades de los ciudadanos que no consientan alguna decisión de su gobierno; esto lo hace a través de sus espías, de manera solapada, encubierta, fingiendo amistad. Los países poderosos tienen agencias de espías que se encargan de pagar a personas para que estén escribiendo en contra del gobierno. Si el gobernante comete un error, los espías pagarán para que se escriba diciendo que ya son muchos los errores, que la gente está cansada, que son el país más corrupto del mundo, que en su país se vive más mal que en otros, que se necesita un cambio. 
Y no es que no sea cierto que el gobierno ha cometido errores, pues todos los gobernantes del mundo entero cometen errores, puesto que son seres humanos; no hay ningún país del mundo, donde los gobernantes no cometan algún error; pero una cosa es que un político cometa errores, que desde luego se deben corregir, y otra, que un país poderoso aproveche el error del gobernante, para fomentar la inconformidad social, y con eso dificultar el gobierno de la nación y después de señalar como blanco de los ataques los “errores” del gobernante en turno, afirmar que “hay ingobernabilidad” o que se vive en un “estado fallido”. 
En el país de Chile, durante el gobierno “socialista” de Salvador Allende (1970-1973), la CIA (Agencia Central de Inteligencia; institución del gobierno americano que organiza y entrena a los espías de estados unidos) estableció una campaña nacional de desestabilización social en Chile, que incluía huelgas, tomas de carreteras para impedir la libre circulación de mercancías y campañas en los medios de comunicación social, donde se hacía énfasis en los “errores” del presidente y en la enorme “necesidad y urgencia de un cambio”; todo esto preparando el consiguiente golpe de estado que organizaron los militares encabezados por Augusto Pinochet, con el apoyo de estados unidos. 
En el fondo lo que estaba de por medio era que el Presidente Salvador Allende había expropiado las minas de cobre (antes propiedad de americanos), metal del que chile era el principal exportador mundial; después del golpe de estado y asesinato de Allende, las compañías antes expropiadas fueron indemnizadas y las minas de cobre regresaron a manos de compañías particulares. 
En Guatemala, hubo un presidente (Jacobo Árbenz 1951-1954) que expropió la principal fuente de ingresos del país, una compañía frutera internacional (que coincidentemente era propiedad de americanos) y entonces la CIA, inició una campaña de desestabilización social acusando al presidente de “comunista” y de que sus actos iban a causar muchos problemas a Guatemala, hasta que la situación llegó a un punto en que un “ejército de guatemaltecos” entrenados por la CIA en el extranjero, invadieron el país (1954) y “salvaron” a la nación del “caos y la ingobernabilidad” quitando al Presidente y “restaurando la paz social”… y regresando la compañía United Fruit a propiedad de los americanos. 
Después del triunfo de la 1ª Revolución Mexicana que encabezó Francisco I. Madero contra el gobierno de Porfirio Díaz y que Madero ganó la Presidencia de la República; quedó una enorme cantidad de personas descontentas con el cambio: unos porque habían perdido el poder y privilegios que antes tenían durante el Porfiriato; otros porque esperaban lograr rápido algunos cambios muy necesarios en la vida nacional, pero que creían que Madero se tardaba mucho tiempo en concedérselos. Al Presidente Madero, algunos lo acusaban hasta de que apareciera en público acompañado de Sarita su esposa, y hubo periódicos que se ensañaron con él, acusándolo de débil e incompetente. (Sin tomar en cuenta, que había sido el único mexicano capaz de encabezar y lograr una revolución contra el invencible Porfirio Díaz). 
Se conservan periódicos donde se muestran caricaturas del Presidente Madero vestido de niñita mimada, con su vestido de holanes y sus trencitas; así hacían mofa de un presidente intachable en cuanto al respeto a la libertad de expresión y que había librado a México de un Porfirio Díaz que encarcelaba periodistas y destruía imprentas contrarias a su gobierno. El punto es que el fin del gobierno de Madero llegó cuando el embajador de estados unidos en México, reunió a los líderes de todos los inconformes en la embajada de su país, e hicieron entre todos un acuerdo que se conoce como el “Pacto de la Embajada”, en el que acordaron: matar al Presidente de México Francisco I. Madero y repartirse el gobierno entre ellos, quedando como “presidente” de la república, el Gral. Victoriano Huerta. Durante diez días antes del asesinato de Madero, hubo desórdenes en toda la ciudad dónde grupos de militares se disparaban entre sí y se aventaban cañonazos a diestra y siniestra, sin pegarse entre ellos. A estos diez días de desorden previos a la muerte de Madero, se le conoce como La Decena Trágica. Una vez que mataron a Madero, todo quedó en paz y la gente pudo salir a la calle sin ningún problema… y hubo periódicos que en sus titulares festejaban que “por fin estamos en paz”, sin hacer ninguna mención de que había sido asesinado un mártir. 
Esto, ya lo sabemos, tuvo como consecuencia que el pueblo mexicanos se levantara indignado e iniciara bajo el liderazgo de Venustiano Carranza, la 2ª Revolución Mexicana, o segunda etapa de la revolución; esta sí, bien cruel: con grandes matanzas, con batallas épicas, como la batalla de Torreón, la de Chihuahua, la de Cd. Juárez, la de Zacatecas, etc. Todo ello, quizá no hubiera sucedido, de no ser por la intervención oscura, solapada, inicua, del embajador de estados unidos en nuestro país, en 1913. 
Pero esto no sólo ha sucedido en México y en Latinoamérica: las grandes potencias siempre se están metiendo en la mayoría de los países menos fuertes que ellos del mundo, a través de los medios de comunicación: unas veces con su cooperación y otras atizando sus intereses personales, incentivando sus personales deseos de mejorar las cosas, sin darse cuenta que con sus escritos contribuyen a causas que ni imaginan, sin darse cuenta que ellos son instrumento de oscuros intereses, que tienen por objeto debilitar el país: quitándole cohesión social, sembrando desconfianza, creando incertidumbre, haciendo que la población desconfíe de sus líderes; con lo que les quitan capacidad de convocatoria y hacen crecer el rumor de que en el país “hay ingobernabilidad”, para provocar corrientes de pensamiento que favorezcan en las elecciones, a algún político “más manejable” por ellos, “más controlable” por sus intereses. “A río revuelto, ganancia de pescadores” 
Y viene al caso, mencionar las redes sociales y los medios de comunicación en general, porque históricamente, siempre que un país quiere dominar a otro, lo primero que hace es procurar su desestabilización social, haciéndoles creer que su situación nacional es mala, más de lo que en realidad es; incluso haciéndoles creer que la situación de su país es más mala que la de otras naciones; para hacerles desconfiar de su gobierno y que no haya cohesión social, que cada quien ande por su lado, según la conocida frase: “divide y vencerás”.
Antes, los espías de las naciones poderosas hacían su campaña de desprestigio a través de los periódicos, pero tarde o temprano sabía la población que algún periodista iba a cobrar sus servicios a alguna embajada, (como cuando tras el triunfo de la revolución cubana, hubo periodistas que cobraban periódicamente en la embajada de Estados Unidos por estar criticando sistemáticamente a Cuba. A ellos se les conoció como: los periodistas de la embajada), pero ahora con las redes sociales, es más difícil saber quién está promoviendo rumores de inconformidad, aunque ya se ha sabido del caso de una serie de rumores contra el gobierno mexicano (cuando sucedió el gasolinazo) que nacían en dos países extranjeros, donde había oficinas encargadas exclusivamente de generar rumores de inconformidad para hacer creer a los mexicanos que el problema, de por sí grave, era aún peor de lo que estaba en realidad. 
¿Quién se pondría a pagar por que se difundan rumores de inconformidad contra México?, pues eso cuesta caro. ¿Quién se interesaría en desestabilizar a México, y hacerle creer a sus habitantes que son un país muy pobre, cuando está catalogado como una de las 20 mayores economías del mundo? De hecho, nuestro país forma parte del “Grupo de los 20”, que engloba a las 20 mayores economías del mundo, que han sesionado en México y en tiempos del Presidente Calderón, nuestro país ocupó la presidencia de ese organismo. ¿Y esto circula en las redes sociales con tanta insistencia como los rumores de que estamos mal? ¿Quién está detrás de todo esto? Y, ¿quién se la ha creído?... no fuera siendo que soñando con un “cambio” que nos mejore, nos salgamos de lo seco a lo mojado. 

Javier Contreras

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