sábado, marzo 10, 2018

Una historia entre cristeros y federales

Por Eduardo Castellanos

Cristeros de carne y hueso, federales que no se lamentan de serlo, familias separadas por las ideologías, la tolerancia y el amor hacia la propia sangre son clave en la novela Polvos de marzo (La Zonámbula, 2016).
Noé Reyes es el autor de esta novela. Es egresado de la Escuela de escritores SOGEM Guadalajara. La historia de “polvos de marzo” inicia en un México post-revolucionario, endeudado con Inglaterra, Francia, Estados Unidos y las grandes petroleras. La nación no tiene recursos. El único que tiene capital es el clero, Plutarco Elías Calles decide quitárselo. La iglesia no se quedaría con los brazos cruzados y tomará cartas para no perder sus riquezas e inicia un conflicto que según el escritor nunca debió ser. 
“Una guerra sin sentido, muy traicionera por parte de los dos bandos, en los dos hubo traiciones horribles. Los que la llevaron fue el pueblo”, dice el escritor. Polvos de marzo es una novela que surgió por encargo de la ya fallecida madre del autor, según Noé Reyes, entre escritura, lecturas y relecturas la novela tardó ocho años en ser concluida. El también médico es coautor de las antologías de cuentos De tanto contar III y De tanto contra IV. Es autor de las novelas “Los amos del cielo” y “11-Lagartija”, esta última publicada por la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco. Publicó cuentos en el diario El informador. En entrevista, el médico de descendencia tepatitlense, habló sobre el proceso creativo Polvos de marzo. 
¿Por qué tomar la guerra cristera como eje central en la novela? “La guerra Cristera es el pretexto para describir ese conflicto que se vivió en Jalisco y otros estados, pero es encontrarnos dos generaciones: una que es ´El pollo´ y la otra su hijo que quiere ser sacerdote. Intentamos demostrar que en una misma familia tenemos esas dos disyuntivas, las dos formas de pensar que fueron las de muchas familias en esa época de la no federal y la no cristera. 
Es una historia de Tolerancia y de amor a final de cuentas. Al final de la novela hay esa palabrita que siempre nos mueve a los seres humanos: Amor, aunque no estés de acuerdo, no te guste lo que hace tu sangre, es tu sangre”. 
“En torno al tema hay muchos mitos, ni están todos los que son, ni son todos los que están, ni fueron tantos los muertos en algunas ocasiones y ni fueron tan pocos en otras ocasiones, ni fueron miles de muertos en la batalla que se dio en Tepatitlán, ni son dos o tres como dicen en la batalla de San Julián, ni tampoco sin unos cuantos niños los que murieron en el descarrilamiento del tren de La Barca”. ¿En la novela aparecen dos tipos de narrador, uno en primera persona y otro omnisciente (tercera persona) por qué hacerlo de esta manera? “Cuando escribimos historia, siempre como que le echamos el verso en tercera persona, alejamos un poco al lector de ese mundo, es algo que ya pasó y está muy lejano y podemos irlo rescatando y aunque sea totalmente omnisciente no deja de ser en tercera persona lejano, pero el narrador personaje o primera persona te mete al mundo, te explica su forma de pensar. Entonces hice los dos matices para conseguir eso, que el lector se sienta dentro de la novela”. 
¿Es imparcial en los polvos de marzo? 
Si, los personajes, los Barba que son muy católicos, enamorados del Señor, tienen sus propias opiniones y expresan su amor hacia Cristo y sus ideas, su religión. La otra parte es ´El pollo´ un federal que es ateo y tiene la misma forma de pensar contrario a los Barba, él se aferra a sus ideales y piensa que la Iglesia es lo peor que hay en este mundo. 
¿Puede un médico ser escritor? 
“Si, si puede. Hay muchos ejemplos a través de la historia de médicos escritores. Es difícil, tienes que ser muy apasionado, debe apasionarte la escritura. No es nada más me pongo a escribir y ya, en mi caso me lleve doce años en la escuela de escritores en la SOGEM, de la mano de la Maestra Martha Cerda. Han sido regañadas, jalones de orejas, de vuelve a escribir este texto, esto no está bien” Dices que admiras y lees a autores como William Faulkner, Mario Vargas Llosa, Rómulo Gallegos, Juan Rulfo, Fernando del Paso y Haruki Murakami ¿Consideras a La lectura y la escritura como una forma de ejercitar la creatividad? 
“Si, mil veces, ese el orden. Cualquiera que se meta a leer y empiece a escribir se va a dar cuenta que es un vicio que no se llena. Es un vicio enorme, lees y cada vez lees mejores novelas y cada día hay algo mejor que leer. Cuando empiezas a escribir y te salen un par de oraciones bonitas o llegadoras que a ti te gustan, se vuelve otro vicio, ya no quieres parar”.

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