domingo, abril 08, 2018

Gaspar Yanga, el libertador

Gaspar Yanga, el libertador de Yanga, el Primer pueblo libre de América. (Erasmo Vasquez Lendechy/ Wikimedia, CC BY-SA) 
Se estima que fueron 250 mil esclavos africanos los que trajeron durante la época colonial a México. Tras años de opresión y maltrato contra esta población, en el siglo XVII un pueblo de Veracruz luchó por su vida y su libertad. Su líder fue Gaspar Yanga, el primer libertador de América. 
Durante el siglo XVII, el azúcar era la principal plantación en las tierras veracruzanas. Gaspar Yanga fue traído desde el oeste de África para trabajar como esclavo en las plantaciones de los españoles en México. Alrededor de 1570, él lideró una revuelta de esclavos y se escapó con un grupo de seguidores a una zona con montañas en Veracruz. Ahí se fundó un pueblo de alrededor de 500 habitantes, y lograron no ser capturados durante casi 30 años. Esta comunidad se volvió un refugio para otros esclavos que escapaban. 
Yanga y su comunidad se mantuvieron por medio de la ganadería y la agricultura. Se enfrentaban constantemente contra las tropas reales de la colonia pues además asaltaban caravanas y carretas que salían de Veracruz y la Ciudad de México. Esto llevó a que tanto indígenas como afrodescendientes que hacían trabajos forzados huyeran hacia el pueblo de Gaspar Yanga. 
Los españoles no se estaban tomando esto a la ligera. Los terratenientes de plantaciones azucareras y otros cultivos le reclamaron a las autoridades para que pusieran fin a la insurrección liderada por Yanga. 
En 1609, los españoles desplegaron a 500 soldados para ponerle un fin al asunto. El ejército irregular de Yanga estaba armado con machetes, lanzas, arcos y flechas, y armas de fuego. Cuando el líder afrodescendiente se enteró del contingente militar que se preparaba para atacarlos, decidió hacer uso de la diplomacia. Mandó a un prisionero español a negociar los términos para alcanzar la paz entre la Nueva España y el pueblo de Gaspar Yanga. Pero los españoles no hicieron caso. 
Una batalla se libró y ambos lados sufrieron serias bajas. Las autoridades en Veracruz reconocieron la fuerza de las tropas de Yanga. Y el líder del pueblo decidió ir más alto en las zonas montañosas para evitar otro ataque inminente. Después de años de negociaciones fallidas y fracasos de operaciones militares, se llegó al acuerdo de paz en 1618 de detener los ataques a caravanas españolas a cambio de que se le reconociera su libertad a los hombres y mujeres que habían escapado de la esclavitud y ahora vivían en la comunidad de Yanga. 
Al acuerdo de paz se le sumó, que los esclavos que habían escapado y vivían en el pueblo se les dieran tierras y se reconociera que ellos eran los dueños de la comunidad. Finalmente, fue en 1630 que el Virrey Rodrigo Pacheco y Osorio reconoció la libertad del pueblo y así fue nombrado San Lorenzo de los Negros. En el año de 1932, se acordó renombrar el pueblo como Yanga. 

Un hombre olvidado 

Gaspar Yanga es un personaje difícil de encontrar en la historia. Su lucha cimentó en México una de las primeras victorias con un espíritu de libertad. Hoy el pueblo es cabecera municipal y el territorio lleva su nombre. El Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños plantea que es posible que este hombre haya sido un miembro de una familia real del centro occidente de África que fue secuestrado de su lugar de origen como muchos de los afrodescendientes que llegaron a las tierras americanas. 
La historia en México ha dejado en el olvido esta lucha y a este personaje casi único en el largo camino que se ha recorrido para lograr que los derechos civiles terminen con el racismo. 
México sigue siendo un país con racismo. No nos escapamos de ese problema que se vive en todo el mundo, así lo dice un veracruzano para el periódico El País con el siguiente testimonio que condena: “Hay racismo, poco, pero todavía hay. Se nota en las miradas de la gente.”

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