sábado, julio 07, 2018

¿Empleados públicos o servidores públicos?

Gonzalo “Chalo” de la Torre Hernández
Jalostotitlán, Jal. Julio de 2018

Que no es lo mismo. Una cosa es trabajar en administraciones públicas y percibir un sueldo del erario y otra bien diferente es servir en el sector público. La palabra clave es ésa precisamente: SERVIR.  
En cualquier oficina gubernamental, del nivel que usted elija, cuando tiene necesidad de realizar un trámite siempre va con una cierta desazón de no saber qué le depara el destino y si recibirá un trato digno, además de solucionar satisfactoriamente su asunto. 
Actualmente en todas las dependencias federales hay cartelones con la vista al público pero dirigidas a los servidores en las que invitan e incitan a brindar una buena atención al contribuyente, sea cual fuere el trámite a realizar. Juzgue usted; hace tres días fui a realizar en una dependencia estatal, el canje y refrendo de mi licencia de conducir habiendo efectuado el pago correspondiente en la correspondiente recaudadora de mi localidad. 
Para comenzar, posterior al pago supe que tengo derecho a un descuento del 50% y aunque pregunté (supongo que la dama que me atendió no me escuchó) no se me hizo el descuento ni se me informó de tal derecho a pesar que ya me veo bien “cáscara” como dice mi compadre (Tengo 63 años de edad y sí se me notan). Bueno, esa falta de atención redujo en casi 290 pesos mi ya de por sí raquítico presupuesto. 
Luego me dirigí a la ciudad de Tepatitlán a realizar mi canje, lleno de ilusiones y esperanzas pues a mi edad, un empleo formal es muy difícil obtenerlo y ese documento indispensable me iba a brindar lo que podríamos llamar “el último tren”. Imagine usted: un viejo sesentón obteniendo un empleo… Ilusión pura. Pero, ¡oh desilusión! A pesar de llevar todos los documentos en regla, sucede que a la mujer que recibió mi documentación (iba a decir que me atendió, pero el término no es correcto) se le ocurrió que el comprobante de domicilio no tenía validez pues la Comisión Federal de Electricidad cambió el formato de sus recibos y esa persona, arbitrariamente, le quita validez oficial a un recibo que sí la tiene. 
El cajero automático, al hacer un pago en esa dependencia OFICIAL, emite e imprime un recibo OFICIAL de un pago cubierto con un billete OFICIAL y que contiene absolutamente todos los requisitos fiscales para ser considerado OFICIALMENTE como un documento OFICIAL (válgame usted oficialmente la repetición de la palabrita). Cabe mencionar que el tal recibo (que por cierto tenía dos horas de haberse efectuado el pago) fue catalogado por esa señora, como un ticket de supermercado y sencillamente sin valor alguno y mis esperanzas e ilusiones se fueron al carajo por esa falta de servicio. 
Tuve que perder ese día (por las distancias de traslado) y utilizar otro de los pocos que supongo me depara la vida, para dirigir mis pasos a Lagos de Moreno, donde, sin sorpresa, recibí un trato catalogado como excelente, comenzando con que el propio comandante de Movilidad, don Francisco Mena Hivo recibe y orienta al ciudadano y te brindan la mejor atención y con sonrisas adicionales. Sin duda, se nota la motivación del dirigente a tratar a los seres humanos como tales. 
En menos de media hora, la licencia de conducir OFICIAL, ya estaba en mi manos. ¡ah! Y el dichoso “ticket”, como lo llamó la señora, fue reconocido y validado como OFICIAL, pues lo es. Ahí hay servidores con criterio y manifiestos deseos de servir. No se trata de “ventanear” a nadie sino de señalar la importancia y consecuencia de un mal trato o de una decisión arbitraria. El día de mi vida que esa señora me robó no podrá ser repuesto. 
El tiempo no se recupera, simplemente transcurre y ya; se fue. Hacemos una atenta invitación a que valoren la importancia de su trabajo y a que valoren el tiempo, dinero y esfuerzos de los contribuyentes; un trámite de lo más sencillo puede ser fácilmente complicado si no se tiene espíritu de SERVICIO. Brevemente le platicaré que en del DIF de mi localidad no fue posible obtener la credencial del INAPAM (la de los viejitos, pues) para mi recientemente finada esposa y al solicitar una simple constancia que el documento no fue expedido por la carencia del formato oficial, fue imposible obtener tal constancia. Eso me costó unos centenares de pesos, pues hubiese sido válido en la línea de autobuses en el viaje que hicimos ambos a Ixtapa-Zihuatanejo. 
Me llevé la documentación y en el DIF de Zihuatanejo, en Las Salinas, nos brindaron una gran atención. La señora nos informó que no tenía formatos para la credencial, pero hizo algunas llamadas a otras instalaciones en el centro de Zihua, donde tampoco tenían el dichoso formato. Bueno, llamaron a otro municipio vecino y un servidor público de ese municipio (Contla) se trasladó personalmente a llevar el formato y con sonrisas y agrado, la credencial estuvo en nuestro poder en más o menos una hora de iniciado el trámite. 
Esas son ganas de servir. Espero que este señalamiento no acarree represalias y sea tomado con criterio. 
Podemos resumir que la diferencia entre trabajar o servir, está en buscar el cómo sí, no buscando el cómo no.

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