sábado, julio 07, 2018

Música para sanar el alma

Por: Miguel Ángel Quintana

La música es una parte esencial del ser humano. Si recordamos cualquier evento importante de nuestra vida, así como los más cotidianos es muy posible que nos demos cuenta de que de fondo sonaba una melodía. Cada etapa de nuestra vida está marcada por una melodía, en la preparatoria cuando florecían los primeros amores, la música era indispensable, todavía recuerdo y escucho con agrado las melodías del momento, en Inglés lo mejor que se escuchaba entre otras melodías eran las de Air Supply, que a pesar de los años el escucharles vuelve esa sensibilidad ochentera de mi adolescencia, temas como el Amor de Julio Iglesias, o aquella de José Luis Perales, ¿y como es él? O el disco de Emmanuel “solo”, tantos recuerdos encapsulados en el tiempo por una melodía, y mientras leen el artículo, traten de recordar aquellas melodías que marcaron sus vidas para siempre, hay algunas que a pesar de que sí las recuerdo, prefiero no escucharlas para evitar el dolor, que en algún lugar de mi alma todavía se encuentra vivo, esperando el mejor momento para volver… Y es que con ella la vida tiene más color. Utilizamos la música para divertirnos, para comunicarnos o para expresarnos. Es una manera de canalizar sentimientos y emociones ya sea cantando, bailando, tocando un instrumento o simplemente escuchándola. 
No importa el tipo de música que escuchemos, toda ella contiene un sentido emocional, que no podemos evitar, escuchando una grabación de los cincuentas de Pedro Infante, decía “vamos tomar y a cantar y a ponernos tristes” ese es el sentido de las rancheras de rompe y rasga, se tomaba alcohol para mitigar el dolor, y aquellos tremendos “guacos” eran para liberar al alma de tanto dolor, basta escuchar la voz aguardientosa de José Alfredo Jiménez, para pedir un trago y empezar a cantar su gran repertorio… tal parece que aquel que no ha cantado una ranchera es porque nunca ha estado enamorado y lo han traicionado o simplemente lo abandonaron o lo que es peor lo cambiaron por otro… 
La música puede ser una cura para el alma, o mejor dicho para la mente. Incide positivamente en nuestra salud, tanto física como en nuestro bienestar psicológico, y es probablemente esto lo que ha hecho que en los últimos años haya aumentado su uso con fi nes terapéuticos, aplicándose lo que hoy en día se conoce como musicoterapia. La Musicoterapia es una terapia que utiliza la música de forma controlada con el objeto de restaurar, mantener e incrementar la salud mental o física de la persona. 
En otras palabras, es la aplicación sistemática de la música, dirigida por un músico terapeuta en un ambiente terapéutico, con el objeto de lograr cambios de conducta. Estos cambios ayudarán al individuo que participan de esta terapia a tener un mejor entendimiento de sí mismo y del mundo que lo rodea, pudiendo adaptarse mejor a la sociedad. 
Este tipo de terapia creativa en la que se utiliza la música como medio para aumentar la salud se aplica en muchos ámbitos, siendo algunos de los grupos de población en los que se intervienen a personas mayores, con autismo o parálisis cerebral. No obstante, cualquier persona puede sacar partido de sus beneficios. Cuando el sentimiento simplemente no sale, o no quiere la música logra sacarlo de su escondite, les doy un ejemplo de una melodía que ha transformado vidas, concretamente a Bon Jovi, un gran músico y escritor musical, cuenta que entró a un bar, y de repente escucho la canción e inmediatamente preguntó por el autor Leonard Cohen y por supuesto la grabó, y comentó “me hubiera gustado escribirla yo”, cuando la canta simplemente se transforma el artista, y él ha hecho historia con “always” y “Living on the prayer” pero esa melodía en especial le llega al alma, si son curiosos les reto a que lo vean en youtube, si dudan que la música hace milagros les dejo el Ave María en la arena de los Ángeles con Pavarotti en 1994, está cantando y Pavarotti simplemente se pierde, emocionalmente es muy fuerte la canción es algo místico y mágico, pero así es la música…por eso la opera transforma vidas y si les queda algo de duda esta Amira Willighagen, que interpretó “Oh mio babino caro”, a los 9 años y eso fue sufi ciente para ganarse al mundo musical, esa interpretación es maravillosa, y no les digo más porque no quiero enamorarlos de la ópera pero alguna vez en su vida escuchen Caruso en especial con il Divo o Pavarotti o con quien quieran, es una oración a Enrico Caruso el gran cantante de ópera en los años veintes y uno de los pioneros en grabar. La música tiene diversos efectos en las personas. 
Para empezar, tiene infl uencia en nuestro sistema nervioso, pudiendo por ejemplo modifi car nuestro ritmo cardíaco y respiratorio, que tienden a sincronizarse con el ritmo de la melodía que estemos escuchando. Además, diversos estudios han demostrado que escuchar música puede reducir la sensación de dolor así como la ansiedad y el estrés. En concreto, un estudio comparó la eficacia de los sedantes con escuchar música para reducir la ansiedad antes de una operación. Los resultados obtenidos fueron que los pacientes que escuchaban música antes de la intervención reducían sus niveles de ansiedad al mismo nivel que en aquellos a los que se les administraba un sedante. 
También se han observado efectos positivos de escuchar música después de una operación, que el paciente escuche música que le guste después de despertar de la anestesia reduce la sensación de dolor. Hablando de dolor un especialista en este tema fue el gran Sandro de América, que con esa voz inigualable cantaba “Penas”, que es una de las canciones más tristes que se han cantado, y su interpretación te lleva a sentir lo que él está sintiendo, su alma se está desgarrando en una profunda melancolía y la música hace su parte al crear una atmosfera de tristeza… Asimismo, también tiene efectos psicológicos en nosotros, pues como ya es sabido por todos, la música tiene la capacidad de evocar sentimientos o estados de ánimo. ¿Quién no se emociona si empieza a sonar una determinada canción que nos recuerda a una persona especial de nuestro pasado? De repente es como si volviéramos a revivir sensaciones que creíamos olvidadas. 
Y es que la música tiene una gran fuerza dentro de la memoria emocional. Está estrechamente ligada a las emociones, lo que hace que pueda sernos útil a la hora de regularlas. No hay nada como la música. A través de la historia de la humanidad se han encontrado indicios que desde tempranas etapas se hacía música. Sea su efecto social y que fuera el acompañamiento obligado en danzas, ritos y fiestas, la música ha permanecido como algo inherente al desarrollo de la historia de los humanos. Por ejemplo, escuchar música alegre puede ayudarnos a animarnos cuando nos encontramos sumergidos en un estado de ánimo negativo, al igual que cuando nos encontramos más ansiosos y nerviosos escuchar música más tranquila nos puede ayudar a relajarnos. Escuchar música puede sernos de utilidad para regular nuestras emociones de una forma muy sencilla. 
La música activa más partes del cerebro que cualquier otro estímulo humano. Por otro lado está la evolución misma de la música, sus etapas, su uso como rasgo distintivo y cultural la hacen parecer infinita, tan distinta en cada región, época, cultura, subcultura, nicho, estrato, banda, tribu urbana, persona... así hasta el infinito. Y por si fuera poco, la música, eso que hace un acierto la vida, tiene efectos poderosos en el cuerpo humano. Pero también tiene efectos en los animales y en las plantes y en el universo entero, por ejemplo la industria tequilera utiliza la música clásica para fermentar el agave con un ahorro considerable de tiempo y mejor calidad en el producto, en Alemania se utiliza el rock pesado en los sembradíos de jitomates, y estos crecen casi al triple y de mejor calidad, y en varios zoológicos del mundo a las fieras les ponen música clásica para calmar sus instintos y es increíble el efecto que tiene la música en los animales. 
La música puede fortalecer el sistema inmunológico También se ha encontrado que escuchar música mientras nos ejercitamos nos puede ayudar a “confundir” a nuestro cerebro y anular sus constantes señales de fatiga que envía lo cual desembocaría en detener la actividad. El ritmo que utilicemos para hacer ejercicio puede resultar beneficioso. De hecho se encontró en otro estudio que los ciclistas que escucharon música requieren 7% menos de oxígeno para hacer el mismo entrenamiento que los ciclistas que lo hacen en silencio. Acá una pequeña gráfica con el tipo de ejercicio y los beats que necesitas poner en tus listas de reproducción para incrementar tus resultados. 
Los miles de estudios llevados a cabo avalan esta afirmación: la música mejora nuestras capacidades cognitivas. Bien cuando escuchamos una canción o bien cuando tocamos un instrumento, nuestro sistema genera conexiones neuronales que afectan a casi todas las regiones del cerebro -ésas que controlan las funciones motrices, lingüísticas, cognitivas, emocionales o incluso sociales-; activándolas y estimulándolas. De ahí que, hoy en día, se haya generalizado el uso de la ‘musicoterapia’ para el tratamiento en pacientes con trastornos como Parkinson, demencia o autismo. 
Los efectos de la música en el cuerpo también son cuestión de química y tienen nombre propio: ¡dopamina! Es habitual que, cuando escuchamos una canción, los estímulos neurológicos que acabamos de mencionar generan respuestas fisiológicas como la liberación de esta hormona, conocida como ‘la hormona del placer’, que tiene múltiples beneficios: regula el sueño, el humor, la memoria, la atención… Sin duda, su nombre es bien merecido: ¡es el centro del placer y la motivación! Además, dependiendo del tipo de música que estemos escuchando, el cerebro también puede liberar otros neurotransmisores. Por ejemplo, la música clásica que, según algunos estudios, provoca la generación de serotonina, una sustancia química que provoca relajación y calma los niveles de estrés y ansiedad.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario