sábado, marzo 02, 2019

Del cerrito de San Agustín: En Jesús María, misterio del jueves santo

Por Daniela Guadalupe Larios Guzmán
Lic. en Contaduría Pública, 2º. semestre

Cuenta una vieja historia que hace varios años, en el municipio Jesús María, Jalisco, un pequeño grupo de arqueólogos para buscar algo que les pudiera ayudar a explicar la historia del lugar, iniciaron una importante expedición en el cerro de San Agustín, era un Jueves Santo. 
Al caer la noche, uno de los arqueólogos se sentó en una gran roca a la orilla del camino para esperar a sus compañeros que se habían retrasado, cuando de pronto, escuchó unas campanadas muy fuertes, intrigado decidió ir a averiguar lo que estaba pasando. Allí muy cerca de donde se había sentado, de pronto vio un raro y enorme portón de madera…entró y prácticamente desapareció. 
Poco después de ocurrido tan misterioso suceso, sus compañeros regresaron y lo estuvieron esperando un rato, lo buscaron por todas partes pero todo fue en vano; pasando un tiempo considerable y al no encontrarlo ni verlo, ellos pensaron que ya estaba en su casa y decidieron emprender su camino de regreso. 
Al llegar a la casa del arqueólogo desaparecido, tampoco lo encontraron y creyeron que había ido a cenar, puesto que le gustaba mucho salir al pueblo por las noches; entonces se olvidaron del asunto por ese día y se fueron a dormir. 
Después se dieron cuenta de que por más que pasaban los días, su compañero no volvía; por ello, decidieron emprender nuevamente una intensa búsqueda; después de un par de largos y cansados meses de esfuerzos fallidos, decidieron darlo por muerto y seguir con sus proyectos. 
Un año después, exactamente un Jueves Santo, la esposa del arqueólogo perdido, quedó atónita al ver a su amado esposo entrando a la casa, viéndose de la misma manera que lo vio por última vez aquel triste día, al salir de su hogar... Sorprendida e incrédula, corrió a tocarlo y a preguntarle: ¿Que había pasado?, ¿Dónde había estado?, ¿Por qué los había abandonado? 
Extrañado por las lágrimas de su mujer y al verla tan sorprendida, le pide que se tranquilice, que sólo retrasó una hora su llegada, porque había decidido ir a misa de último momento y por ello no le había avisado. 
Entonces la mujer impactada por la anécdota de su marido, le cuenta que realmente estuvo fuera de casa por un año exactamente, y en vista de que él no lo cree, ella decide hablar con todas las personas que se dieron cuenta de la tragedia de esa familia abandonada. 
Luego de haberse convencido el arqueólogo de que ambas historias eran ciertas, comienza a contar sobre los milagros de los que fue partícipe durante aquel memorable “Jueves Santo”. 
Cuenta la leyenda, que en dicho cerro cada año, durante el jueves santo, se escuchan las campanadas llamando a misa y aparece una misteriosa puerta de madera, que sólo aquellos que tienen una conciencia tranquila, tienen la oportunidad de entrar a un templo lleno de cosas hermosas y guardar un año de su vida en sólo una hora de ese día, logrando así experimentar “los tiempos de Dios”. Verdad o fantasía, los relatos contados al respecto, resultan ser sorprendentes, tanto para creyentes como para no creyentes.

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