domingo, mayo 12, 2019

En Yahualica: Cueva que se abre en Viernes Santo

Por América Vera
Lic. en Negocios Internacionales

Cuando era una niña pequeña, solía pasar mucho tiempo con mi abuelo, antes de que desafortunadamente falleciera, eso ocurrió y yo seguía siendo muy joven. Él era un hombre de estatura media, con piel clara y arrugadita, pelo canoso blanco como la nieve, ojos profundos de color café, ceja tupida y complexión un poco robusta. Era una persona llena de bondad y amor, se la llevaba bien con todo el mundo, pero le molestaban aquellas personas que no hacían las cosas de manera recta; le fascinaba el rancho y siempre fue muy activo, además de ser muy sabio, inteligente y trabajador. Mi abuelo era también muy bueno para platicar. 
Recuerdo las historias que me contaba, en particular recuerdo una que me cautivó por completo, pues despertó mi curiosidad desde el primer instante. Se trata de una leyenda, muy famosa en el pueblo de nuestras raíces, Yahualica. 
Recuerdo la emoción en su voz al contarme, y la mía al escucharlo, sobre la cueva que se abre cada viernes santo y por eso la quiero compartir con ustedes. Ocurre en la Sierra de las Ventanillas de Yahualica, dicen que allí hay un lugar al que le conocen como el “Cerrito de la mina”, incluso ya está registrado y protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y no dejan que se destruya porque parece ser que allí fue alguna vez un santuario de los caxcanes, refiere el artesano Rogelio Herreras Benavides, quien también vive en Yahualica. Según esto, la entrada a la cueva, está al oriente del cerro, por donde sale el sol y la salida por donde se oculta, al poniente. 
Cuentan que en esta cueva se encuentra un tesoro muy grande, tan grande como para poder forrar de oro todo el pueblo. Además dicen que la persona que logra salir de la cueva consigue ser rejuvenecida. La cueva se abre en viernes santo, a eso de las 8:00 de la mañana, después de que las primeras campanadas del día llaman a misa, se rumora que si una persona quiere entrar a la cueva a buscar el tesoro deberá hacerlo durante el transcurso de la misa con mucho cuidado, precisión y rapidez, porque de no ser así, y no conseguir salir con el mismo, antes de que en misa se dé la bendición, la persona quedará atrapada allí durante un año entero. 
Un año que según la percepción del buscador atrapado es sólo un instante, pero para todas las demás personas, realmente es un año. Hay historias sobre personas que han acudido y cuando salen al encontrarse con su familia y amigos, tenían la idea de que habían desaparecido o en el peor caso, que habían muerto. 
Cuentan de un hombre recién casado que fue en su burro a la leña a esta sierra, precisamente un viernes santo. Iba caminando, cuando de repente, se escuchan unas campanadas y él amarra su burro afuera y se mete a la cueva, siguiendo el sonido, porque creía que realmente se trataba de una celebración religiosa. Al entrar se queda atrapado durante “un instante” y al salir se encuentra aterrorizado con el esqueleto de su burro. Al regresar a su casa con su esposa, descubre que esta mujer ya ha dado a luz, y en su confusión, le pregunta que como es posible si ellos no habían tenido contacto alguno hasta hace muy poco, el día de la boda. 
Ella le explica que él había estado ausente durante un año entero. Su familia y amigos pensaban que se había muerto o que se había arrepentido de contraer matrimonio y por lo tanto, que había abandonado a su mujer. Esta historia es un verdadero enigma, pues hay versiones como la anterior, de gente que confirma haber experimentado esto. Pero aún así, sea cierto o no, yo no me atrevería a visitar esa misteriosa cueva, pues para mí vale más el tiempo, un año de vida junto con mis seres queridos, que el tesoro más grande del mundo. Si algún día se encuentran por ese lugar de Yahualica, ¡aguas con las campanadas!…

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