sábado, julio 13, 2019

Cuento

La oscuridad nublaba mi vista y la luz no era algo que se encontrara allí, en mi casa... Solía pensar en que si moría, más allá después de la muerte ya no hay nada, supongo que estuve equivocada. Desperté en un lugar raro de mi casa, todo estaba callado, me era extraño que nadie se hubiese molestado en despertarme para la escuela, incluso mi hermano lo hubiera hecho; ignoré eso y me cambié, tomé mi mochila y fui con mi mamá pero, cuando llegué era algo extraño, mis hermanos y mi padre, todos se encontraban allí; les avisé que ya me iba para el colegio y me ignoraron, era como si no me hubieran escuchado y tan solo me fui. 

-Al llegar al colegio- entré y saludé a una de mis compañeras, ella no me respondió, parecía triste. En la clase, el profesor tomó lista y se me hizo extraño que no me nombrara; me paré y le quise preguntar o más bien decirle por qué no me había nombrado, pero no me hizo caso, no me enfadé, ni quise insistir, para mí ya era costumbre que las personas no me escucharan, sólo me volví a sentar, la clase siguió y yo preferí quedarme callada, mis compañeros comenzaron a hablar entre ellos, uno en particular, me llamó la atención porque él había sido mi amigo tiempo atrás, su nombre era Cris, él había dicho algo y creí escuchar que se trataba de un accidente que había pasado hace varios meses; yo estaba ya bastante triste así que preferí ignorarlos, pero en realidad ellos me ignoraban a mí… Preferí creer que se trataba de alguna broma y por eso nadie me hacía caso; el timbre de receso sonó. Salí del salón, en verdad me sentía muy desanimada, pero no entendía qué era lo que estaba pasando; sin comprender, sin ganas de nada, sólo empecé a llorar, después de un rato un viejo amigo me habló, su nombre era Jake y tenía cara de haber visto un fantasma. 
-¿Qué sucede?, le pregunté y no me respondió, se quedó allí mirándome sin hacer, ni decir nada; después de un buen rato reaccionó, parecía que quería llorar, de la nada las lágrimas comenzaron a brotar por sus ojos, de repente me abrazó y me sentí extraña pero feliz y tranquila al mismo tiempo, aquel abrazo era como como si nunca me hubieran abrazado, así lo sentía, era tan cálido, tan afectuoso, me hizo sentir de una manera que ni con todas las palabras del mundo lo podría describir, ni con ninguna acción mostrar, me soltó después de un rato, las lágrimas seguían brotando de sus ojos; yo estaba confundida pero alegre de verlo y escuchar su voz, estaba a punto de decirme algo cuando la campana para entrar sonó, nos teníamos que ir cada quien para su salón, él me había dicho que lo esperara a la salida, volví a mi salón y esperé a que llegara la hora de salir. -A la salida, lo miré en la puerta, me sonrió, enseguida llegaron otras dos personas eran Cris y Mark, le habían preguntado a Jake que si se quería ir con ellos, el negó con la cabeza, ellos se fueron y nuevamente Jake me volvió a mirar, le pregunté qué era lo que me quería decir en el receso, sólo me dijo que quería ir conmigo a un lugar y que allí me lo diría; le pregunté que si era al parque, el respondió que sí; comenzamos a caminar, llegamos al parque, nos sentamos en los columpios, como parecía triste, le pregunté si lo estaba, él me respondió que no y estaba feliz de verme. 
Me pregunté a mí misma, si me veía todos los días, me confundí un poco así que él, al ver mi expresión comenzó a hablar, decía cosas que yo no lograba entender del todo y a cada palabra me ponía más triste, tan sólo le dije que yo estaba a aquí y que no me iría a ningún lugar; él me sonrió y tristemente me contó lo que había sucedido. -Jake me dijo: tus padres llegaron un día a la escuela y avisaron en el salón que habías muerto en el hospital. 
Pero ¿qué es lo que estás diciendo?, él también estaba jugando conmigo? no entendí nada pero me estaba asustando ya que yo no lograba recordar lo que había ocurrido durante varios meses atrás, de un momento a otro quedé en shock, logré recordar un accidente que había pasado; él continuó hablando, yo no sé lo que ocurrió en verdad, tan solo me entere de eso...y cuando te vi, me dio mucha alegría…pero si yo estoy aquí a tu lado, me puedes ver, me escuchas, yo no entiendo… Intentaba no llorar, ¡¡por favor!! ¡¡por favor!! 
Dime que todo lo que acabas de decir es mentira, dime que es tan sólo una broma!!!, tristemente dijo que no, yo no sabía qué decir, ni de qué manera sentirme con todo esto; al principio creía que lo estaba inventando, hasta que ese recuerdo cruzó mi cabeza, no había razón para molestarme, o ponerme triste, no hice nada y sólo lo observé, yo seguía sin creer todo lo que me había dicho, me miró y con su mano acarició mi cara, -tranquilízate que no es posible nada de eso, pero me alegro de poder verte, yo ya estaba bastante fuera de este mundo y de mi propia mente sólo me despedí de él y me fui. 
Pasaron algunos meses y todo siguió igual, durante varios días él y yo hablamos; él me preguntaba que si me sentía extraña, y eso era cierto, yo sí me sentía fuera de este plano, como si ya no existiera, como si sólo fuera algo astral, o como el viento. Los días pasaron -Jake: ¿Cómo te sientes? Me preguntó, yo no le respondí nada, sé que aún no lo crees pero creo que es hora de que aceptes la realidad, yo no sabía ni en qué pensar, mis recuerdos se borraban uno a uno, y con ellos la realidad. Ya no sé en qué realidad estoy y mucho menos sé por qué me ignoran, -tú eres el único que me puedes ver y creo que…mejor ya no dije nada. -Jake: sé que te sientes mal y no sabes el ¿por qué? de las cosas -pero si quieres te puedes quedar conmigo, yo sin dudarlo acepté, no sólo por eso porque él era la única persona que me podía ver y era con el único que contaba. 
-A la salida del colegio, él no dejaba de mirarme, no me perdía de vista, como si de un momento a otro fuera a desaparecer, como si él no me quisiera perder; en clase no hablábamos, todos lo creerían un loco, ya que era el único que me podía ver y también por el hecho de que todo el día se la pasaba viéndome o más bien, viendo un asiento vacío o hablando solo. 
Después de que pasó un tiempo y las cosas seguían igual, yo acepté que ya no estaba en este mundo, que ya no existía, pero aún no lograba entender por qué él sí podía verme, tocarme y escucharme. Pasó más tiempo y dejé de ir al colegio, sabía que era en vano y estaba perdiendo mi tiempo aunque no pudiera, ni tuviera nada más qué hacer; ahora Jake era quien me contaba lo que ocurría en el salón y cómo estaban el resto; que ¿por qué el resto? Pues de todos los que éramos, uno a uno se fueron yendo, parecía que no me extrañaban mucho; yo me quedaba en casa de Jake observando alrededor, los árboles y de vez en cuando solía ir a donde se suponía era mi casa, o más bien lo fue, para ver solamente como iban deshaciéndose de todo lo que les hacía recordarme; una a una, las vendían, las regalaban, las tiraban, y las que aportaran algo de dinero las guardaban o conservaban, pero a nadie le importaba el hecho de que yo alguna vez haya existido. 
Sólo tenían una foto de mí y no era muy inspiradora que digamos, aquella foto era de cuando me encontraba ya en el ataúd, con los ojos cerrados y una expresión triste, con aquella ropa blanca y un par de rosas azules entre mis manos, con ello me daba cuenta de lo poco que les importaba y de que yo ya no existía en este mundo en forma física. 
La fecha de cumpleaños de Jake se acercaba y eso me ponía un poco feliz, pero el problema era que sólo él me podía ver, yo no podría comprarle nada, de repente logré recordar que antes del accidente yo estaba haciendo un regalo para él, por suerte aún se encontraría allí; estábamos a dos días de su cumpleaños ya que era el 18 de septiembre, entré a lo que había sido mi habitación, ahora un cuarto con tristes recuerdos para mí, busqué el regalo y por suerte seguía allí, tomé el regalo y con mucho cuidado lo saqué; me fui por un camino por el que nadie pasaba nunca, pues estaba segura que si me iba por otro lado, se vería una caja flotante o eso verían los demás, llegué a casa de Jake por suerte él aún no estaba, aproveche y escondí el regalo. Él llegó después de un largo rato y yo no tenía nada que hacer, me preguntó que si quería ir con él al parque, que Cris y Mark irían con él, yo le dije que sí; de igual manera lo único que podía hacer era seguirlo y escuchar lo que dijeran entre ellos. 
-En el parque. Mark: desde que ella murió… -Jake lo interrumpió, “ella” tiene su nombre ¿sabes?. -Mark. Y desde cuando te importa como se llame, ella no nos va a escuchar, o ¿acaso los muertos oyen o hablan?. -Mark, pero si así no te molestas está bien, continúo diciendo. . . Desde que “Alí” murió…ya estás contento así Jake? -Jake: así está mejor, nada te costaba decirlo. Ese era mi nombre “Ali”, o por lo menos había sido, pero ya no importaba, o por lo menos a mí no. -Mark continuo h ablando. Las cosas han sido mejor, ella no servía de nada, ni siquiera su propia familia la quería, y ahora a mí me tratan como su hijo. Yo no dije nada, ya sabía eso. 
-Cris: es cierto y aunque seas su primo, tú te lo mereces más que ella, era molesta y muy estorbosa, sólo daba lastima. Jake agachó la cabeza al piso algo molesto, apenado y triste al mismo tiempo; yo sólo podía decirle que no se preocupara por nada, que a mí no me importaba, de igual manera yo ya no tenía derecho alguno en este mundo. 
La plática continuó todo el tiempo con el mismo tema diciendo cosas sobre mí y lo inservible que era, a mí seguía sin importarme, pero a Jake le costaba mucho soportar no darle un golpe a Mark con cada palabra que salía de su boca, después de un rato yo ya no soportaba ver como Jake intentaba aguatar, me acerqué a él y apoyé mi mano en su hombro, sentí su alivio, le dije que nos fuéramos, no por mí sino por él; aceptó, los interrumpió y dijo que tenía que irse, Mark y Cris le dijeron que lo acompañarían a su casa, Jake les dijo que él se iría por otro lado y solo; en realidad él ya no aguantaría otra palabra más, Cris aceptó con la cabeza mientras decía que estaba bien y que mañana lo verían en el colegio, Jake se despidió y nos fuimos; camino a su casa se disculpó por todo lo que habían dicho Mark y Cris, sólo le dije que no se preocupara por nada. 
Los días pasaron y el cumpleaños de Jake llegó, él se levantó, se cambió y se fue para el colegio, yo me quedaba allí mirando su cuarto sin hacer nada, no lograba entender por qué solamente él me podía ver o qué realmente había sucedido y causó mi muerte o por qué yo podía tocar las cosas físicas; llegó la tarde y Jake volvió del colegio, le di el regalo y dije “feliz cumpleaños”, él lo abrió y me agradeció; sonreí, no le hubiera podido regalar nada si no fuera porque ya lo había hecho en vida. 
-La noche llegó, que descanses Jake: ¿tú no vas a dormir? me preguntó ya algo cansado, no, no te preocupes, yo desde hace mucho no necesito dormir yo no me canso y finjo dormir para que tu descanses. Jake: ¿y que más me has ocultado?, me preguntó bostezando, yo ya no necesito comer, ni dormir y no quiero que te preocupes ¿vale?, él sólo me miró y de la nada, se quedó dormido completamente, yo salí a ver las estrellas y aquel azúl del cielo tan hermoso. Pasó un largo tiempo y ya era año nuevo, yo sólo sentía cómo cada vez más mi existencia era eliminada, cómo ahora perdía la habilidad de tocar las cosas físicas, y cómo iba desapareciendo, mi cumpleaños se acercaba pero mi final también…y yo tan sólo podía pensar en cómo aquella sorpresa para Jake iba desapareciendo al igual que yo con ella… Una pequeña anotación: No todo es malo, no todo es bueno, y aunque tu creas que eres invisible, demuestra valor sigue adelante. Yo aún lo estoy intentando…

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