domingo, julio 14, 2019

Félix Limón

Una biografía es la historia de una persona, es fácil escribirla, pero es difícil hacerla interesante y mucho más difícil todavía que sea completa; algunos escritores dan los hechos de la vida de una persona ¿dónde nació?, ¿qué hizo? ¿Cuándo y dónde murió? Pero son incapaces de dar una idea de su personalidad y de su grandeza, la pintura es real y verdadera pero incompleta, otros se deshacen en elogios de manera de la persona sobre la que escriben, resulta irreal por ser demasiado buena, hay algunos en cambio que escriben sobre los que detestan y los llenan de críticas hostiles y se deforman los hechos en contra de lo que se escribe, estas biografías pueden ser interesantes y hasta de agradable lectura pero no son verídicas. 
Las siguientes letras son un agradecimiento y un recuerdo cariñoso al padre Don Félix Limón, quien por muchos años ejerció su ministerio en la Catedral Basílica él nació el 2 de mayo de 1883 lo conocí cuando yo era niño y asistía a la doctrina, los sábados y domingos, nos regalaban un boleto que cambiábamos por diez centavos en la fotografía de Don Enrique Enciso. 
Al padre como maestro le teníamos confianza y entrabamos a su casa que era donde hoy es el museo de la Virgen, su dormitorio era un cuarto con una cama pequeña y una mesita junto a su cabecera, todo lo demás lo ocupaban anaqueles con cientos de libros, en el zaguán y otras paredes tenía varios cuadros enmarcados con frases filosóficas de su autoría. 
Fue de una gran calidad humana y observador de la vida cotidiana; como sacerdote de una sólida cultura, recorrió varios países del mundo, su escritura es variada y extensa y merece más difusión; falleció a la edad de 103 años. Conocedor de la celebración en mayo del mes de María con su don poético escribió a la Virgen de sus amores:

¡Pasó la tempestad. . .! ¡Vino la calma...!
Y el mes de los encantos inefables
Primoroso llegó, ¡Madre del alma!,
¡Trayéndonos recuerdos imborrables…!

¡Recuerdos imborrables, ¡Madre mía!,
De Santas y bellísimas historias…;
Allá, cuando en tu templo se reunía
¡Todo este pueblo a celebrar tus glorias!

Después …ya no pudimos continuar
¡Celebrando tus fiestas tan hermosas…!
Y tres años tuvimos que vagar
Por cerros y barrancas espantosas. . ..!

¡Y anduvimos errantes por tres años!,
Por tres años eternos, ¡Virgen Pura. . .!,
Encontrando doquiera desengaños
Y atravesando mares de amarguras. . .. ¡

Pero esos crueles males que aquejaban
Con rabioso furor, ¡Madre querida!,
Se acabaron, al fin, como se acaban
Todas las cosas de esta triste vida. .

Y hoy venimos de nuevo a bendecirte
Y a darte gracias, con amor profundo,
Y venimos también, para decirte,
Que a nadie amamos como a ti en el mundo.

Cúbrenos pues con tu bendito manto. . .,
¡Con ese manto azul, lleno de estrellas!;
Y haz que este pueblo que te quiere tanto,
Dichoso siga tus benditas huellas. . .. ¡

Para que juntos, en grandioso vuelo,
Todos vayamos de la dicha en pos. . .. ¡
Hasta que, al fin, nos veamos en el cielo,
Junto al trono purísimo de DIOS. . .. ¡

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