viernes, marzo 06, 2020

En Arandas:

LA NIÑA DEL RÍO COLORADO 

Por Brenda Guadalupe Arriaga Moreno
2º.semestre de Lic. en Contaduría Pública

Cada primero de septiembre, es un día muy triste para los arandenses, ya que hace exactamente 39 años, sucedió una de las catástrofes más grandes que ha sufrido nuestro municipio, la famosa tromba del río Colorado. 
Eran más o menos las 6:30 de la tarde de ese primer día de septiembre, cuando negros nubarrones aparecieron por el lado del cerro de Mexiquito y presagiaban lo peor para los habitantes; una espesa nube negra, cubrió el cielo y al instante comenzó a llover fuertemente, a tal grado que el rio llegó a su máxima capacidad, y luego se desbordó, llevándose la corriente a su paso una gran cantidad de casas, vehículos y muchísimos animales, puesto que río arriba, el señor Roberto Rodríguez en sociedad con Salvador Martínez, tenían granjas de cerdos, las cuales perdieron en su totalidad; pero lo más grave, fue la triste pérdida de 19 vidas humanas que se localizaron y oficialmente fueron registradas sus respectivas defunciones. 
Pero aquí comienza todo, ya que desgraciadamente la familia Jiménez Chávez, no tuvo la suerte de encontrar a una de sus queridas hijas llamada Teresita, quien estaba jugando con sus botitas de hule en los charcos, a unos cuantos metros del río que comenzó a desbordarse y la tragedia ocurrió cuando la fuerza del agua la arrastró río abajo, junto con animales, materiales de construcción y vehículos. 
Entre los gritos y llantos que provocó la desaparición de Teresita a su mamá, la señora Marcela, logró escuchar la voz de su hija pidiendo ayuda; doña Marcela se percató de la situación y rápidamente corrió a buscar ayuda, pero no logró hacerlo a tiempo, ya que en menos de cinco minutos, no había ni un rastro de Teresita, pues la fuerte corriente del río rápidamente se llevó todo a su paso, sin dejar rastro alguno. 
Una vez terminada la tromba, los ciudadanos y apoyos de rescate, salieron en busca de las personas desaparecidas, tras una larga búsqueda lograron encontrar 19 cuerpos, todos ellos lamentablemente sin vida, entre ellos niños y adultos. El pueblo de Arandas vistió de luto por la gran pérdida, pero para la familia Jiménez Chávez fue aún más grande su pena, ya que de Teresita nunca hubo rastro. 
La familia al ver que las autoridades no daban esperanzas de encontrar a la niña, decidió irse del pueblo a un lugar lejano y partieron a la ciudad de Veracruz, para comenzar una nueva vida y tratar de olvidar lo sucedido. 
Cuenta la leyenda que cada año, un primero de septiembre, sale por las calles una niña vestida de rosa, con botitas de hule, buscando a su familia; porque su alma vaga en pena, se siente perdida, golpea llamando la puerta de la que una vez fue su casa, la familia que reside en el hogar, abre las puertas preocupada al ver una niña perdida, por lo que le dan asilo y algo de alimento. Al conversar con la niña que les dice llamarse Teresita, se dan cuenta que el domicilio que busca es en el que se encuentra, solo que ella afirma el vivir ahí, y su familia ya no está. 
La familia desconcertada junto con la compañía de Teresita se va a dormir para el día siguiente buscar respuestas de la situación, a la mañana siguiente durante las primeras horas del día, al salir de su habitación la pareja, lo primero que hacen es buscar a la niña y se llevan la sorpresa de que no hay rastro alguno de ella. 
Tras la desesperación de no encontrarla, salen de casa en busca la pequeña, pero después de una larga caminata lo único que encuentran son las huellas marcadas en la tierra dirigiéndolos a la orilla del río, donde se encuentran las botitas de hule que ella llevaba. Al tomar las botas y llevárselas para entregarlas a las autoridades en busca de respuestas, la familia queda impactada al recibir respuestas sobre lo sucedido ya que se da cuenta que esa niña murió aquel año de la tromba tras ser arrastrada por la fuerte corriente del río. Al saber lo sucedido la familia tomó sus cosas y se mudaron a otro lugar. 
Cada año, una familia abandona la casa y nuevos inquilinos llegan a residirla, pero cada septiembre reciben esta inesperada visita, la cual ocasiona que nadie logre permanecer en ella, el alma de Teresita vaga por allí buscando a su familia y consigue aterrorizar a las personas, quienes huyen en cuanto conocen toda la verdad sobre aquella pequeña que usa botitas de hule y que perdió la vida en el río Colorado que pasa por Arandas, Jalisco.

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