viernes, marzo 06, 2020

“No tengo suficiente leche”: la gran preocupación de las madres lactantes, y cómo solucionarlo

Aunque es habitual escuchar a madres que manifiestan “no tener leche suficiente para amamantar a su bebé”, lo cierto es que en muy pocos casos es un hecho real (hipogalactia), siempre que la lactancia materna se lleve a cabo a demanda y no haya problemas médicos que lo justifiquen. Sin embargo, sí puede haber otros factores que afecten a la producción de leche materna y a la correcta alimentación del bebé. Te explicamos en qué casos puede suceder esto y qué medidas tomar para solucionarlo. 
¿Cómo saber si mi bebé está recibiendo suficiente leche? Para determinar si el bebé está recibiendo leche suficiente debemos prestar atención a dos signos especialmente importantes: 

La ganancia de peso 
Un bebé recién nacido tiene que ganar entre 120 y 150 gramos a la semana, y a las dos semanas haber recuperado su peso de nacimiento. Si esto no está sucediendo así es importante consultarlo con el pediatra para una valoración. 
No obstante, en las revisiones rutinarias el pediatra irá controlando el peso del bebé y su evolución. 

Los pañales que moja: 
La cantidad de orina y sus características es otro de los signos que nos ayudarán a saber si nuestro bebé está recibiendo suficiente leche. De este modo, si en circunstancias normales moja pañales menos de seis veces al día y la orina es amarilla y de olor fuerte, deberíamos consultarlo con el pediatra. Otros factores como el número de tomas que realiza, el tipo y cantidad de deposiciones que hace, su aspecto físico o su interacción con nosotros también puede darnos pistas en caso de existir problemas con su alimentación. 

Causas por las que el bebé reciba poca leche: 
Un mal agarre o una mala posición: A la hora de poner a tu bebé al pecho debes fijarte en su boca. Esta debe estar bien abierta, y abarcar todo el pezón y parte de la areola. El pezón debe quedar situado en el paladar de su boquita, por eso, para lograr un buen agarre se recomienda situar el pezón a la altura de la nariz del bebé para que él oriente su boca hacia arriba. 
Un mal uso de las pezoneras: Si existe algún motivo por el cual estamos utilizando pezoneras para amamantar a nuestro bebé, debemos ser muy conscientes de la importancia de colocarlas bien y usar un tamaño adecuado a nuestro pecho. De lo contrario, no solo podrían producirnos molestias, sino afectar a la producción de leche. 
No se respeta la lactancia a demanda: La lactancia debe ser siempre a demanda, tanto de día como de noche. Es decir, sin horarios, relojes y cuando el bebé quiera. Si colocas al bebé al pecho cada vez que lo pida, se estimulará la producción de leche de forma natural. Tómate tu tiempo y respeta su ritmo. La lactancia debe ser una experiencia tranquila y relajada. 
El tiempo que se necesita para completar una toma es diferente para cada bebé y cada madre, y también varía según la edad del bebé y de una toma a otra. No obstante, en los primeros días de vida es recomendable que realicen al menos 8-12 tomas al día. 
Frenillo lingual corto: Entre un 1,7 y un 4,8% de los recién nacidos presentan anquiloglosia o frenillo lingual corto. Se trata de un trastorno que restringe la amplitud de movimientos de la lengua y, por tanto, puede afectar a la producción de leche materna. Si además de ganar poco peso, tu bebé pide pecho con frecuencia, emite chasquidos al mamar o el pezón se le escapa de la boca varias veces mientras mama. 
Falta de Confianza: La falta de confianza de las madres en su capacidad para amamantar a su bebé también puede acabar afectando a la producción. Y es que si la madre cree que “no tiene suficiente leche”, acabará ofreciendo un biberón a su bebé, y al no haber estimulación del pecho la producción acabará bajando. Esta falta de confianza puede estar provocada por varios factores, como las experiencias de otras madres del entorno. Porque sus madres, abuelas u otras mujeres de la familia tampoco lo consiguieron. Pero el éxito o fracaso de la lactancia no tiene herencia genética. 
Hipogalactia: un problema real que afecta a la producción. Pero a pesar de que son muchas las mujeres que afirman “no tener suficiente leche”, lo cierto es que la inmensa mayoría de las madres son capaces de producir toda la leche que necesite su bebé (o sus bebés, en el caso de gemelos o lactancia). Tan solo en una minoría de los casos se produce hipogalactia, por motivos médicos justificados. Las causas médicas que están detrás de una hipogalactia son: 
Alteraciones de la tiroides no diagnosticadas, como hipotiroidismo, hipertiroidismo o tiroiditis postparto. Con medicación compatible con la lactancia, la producción de leche no debería verse afectada. 
Trastornos alimentarios que produzcan amenorreas sostenidas. 
Hipoplasia mamaria, una alteración en los pechos que afecta al tejido mamario y que nada tiene que ver con el hecho de tener poco pecho. 
Cirugía de reducción mamaria. 
Otras enfermedades como el Síndrome de Shehann, el Síndrome de Ovarios Poliquísticos, la diabetes o la obesidad mórbida. 
Otros fenómenos como la retención de la placenta, la cesárea de urgencia o programada, o la toma de ciertos medicamentos podría afectar de manera temporal a la producción de leche materna. 
¿Qué hacer si la madre cree que tiene poca leche? 
Las madres que están atravesando dificultades con su lactancia y piensan que no tienen leche suficiente, necesitan la ayuda y el apoyo de una persona experta. También es importante que la madre conozca lo que son las “crisis de lactancia” o “brotes de crecimiento”, pues en muchos casos, estos episodios normales en el desarrollo del bebé acaban poniendo fin a la lactancia al pensar que este se queda con hambre por falta de leche. 
Y otro aspecto fundamental es el apoyo de la familia y el entorno más cercano a la madre, pues como ya hemos visto, esta supuesta “falta de leche” se debe en muchas ocasiones a un problema de confianza por culpa de frases y mitos que la reciente mamá no deja de escuchar. 
En cualquier caso, si realmente el pediatra constata que el bebé está recibiendo poca leche, hay que determinar las causas y ayudar a la madre a aumentar la producción (sin caer en falsos mitos) para que el bebé siga recibiendo el mejor alimento en estos primeros meses de vida. 

Dr. Enrique Sigala Gómez 
Pediatra- Cirujano Pediatra

No hay comentarios.:

Publicar un comentario