sábado, abril 04, 2020

¡NECESITAMOS GLORIETAS!

Javier Contreras

Necesitamos glorietas en la ciudad. Y no me refiero al monumento que en algunas ocasiones se pone en medio, ni al jardín circundante, sino que me refiero al instrumento que facilita la circulación cuando se cruzan dos avenidas. Se ha abusado del uso de los semáforos usandolos indiscriminadamente, aparte de que no se les atiende y hay lugares donde un automovilista es detenido por un semáforo a altas horas de la noche, sin que venga tráfico que se cruce. 

Una glorieta es una forma segura más segura de intersectar dos avenidas, y fluidas mientras que ambas tienen un flujo regular de vehículos, y sólo se necesita el semáforo, durante las horas pico o en aquellas intersecciones en que la mayor parte del día existe alta afluencia vehicular. 

Insisto en que no nos estamos refieriendo al monumento, sino al instrumento que facilita el tráfico; porque la glorieta puede ser pintada o señalada con conos… y lo menciono porque alguien va a decir que el problema para instrumentarlas es que falta presupuesto para edificarlas… y luego con lo caro que nos resulta la estatua que pondremos en medio de ellas…y luego el presupuesto se trabaja por años.. y con estos argumentos… sabrá Dios quien las vea funcionando. 

Nuestra ciudad sobresale entre todas las poblaciones de la región, por sus bellas avenidas, que en algunas administraciones anteriores fueron muy bien regadas y cuidadas y eso hacía que nuestros visitantes se admiraran de ellas y nosotros las presumiamos con orgullo; pero en varias de las intersecciones que se dan entre ellas, se han venido usado indiscriminadamente los semáforos, y existe más de un ejemplo donde los vehículos hacen alto por un semaforo en rojo, sin que venga tráfico que se cruce… y en esos casos, sin dejar de reconocer que un semáforo da gran seguridad a los cruces, también tenemos que ver que cada uno de esos instrumentos es un estorbo a la fluidez de los vehiculos y con cada uno deellos que se instala, se pone un retardador del flujo vehicular; donde resulta que una glorieta sería una solución que reúne las condiciones de ser segura y más fluida. 

Peeeeero sobre todo, donde nos uuuurge una glorieta, desde hace muuuucho rato, es en el cruce de Colosio y carretera a Yahualica. Ahí han ocurrido muchos accidentes que se pudieron haber evitado, si algunas de las diferentes administraciones hubieran puesto una glorieta. Y desde luego, menos concurrido, pero no menos peligroso, es el cruce del libramiento y carretera a Ojo de Agua de Latillas… y de ahí en delante sígale con circuito interior y camino a Acatic y un laaaargo etcétera que abarca todos los demás cruces entre avenidas. En muchos de los casos, se justifica la glorieta y el semáforo… pero que éste sólo se active en las horas pico… nunca todo el tiempo… y definitivamente… nunca a altas horas de la noche. 

Y es que en una glorieta, todos nos debemos parar y checar que esté libre el carril de ella, sólo nos cuidamos de un lado, de nuestro lado izquierdo, no como en el crucero de Colosio y Yahualica, donde todos se deben de cuidar de muchos lados al mismo tiempo… y eso sin contar que algunos que transitan por la carretera, creen que llevan preferencia y no hacen ni el intento de parar o aminorar su marcha… y con un solo error que alguno cometa… 

En una glorieta es muy difícil un choque de frente, porque el objeto que hace las veces de ella, nos obliga a todos a girar a su alderredor… y administra mejor la energía y la concentración del conductor al permitirle desentenderse de muchos puntos de distracción y concentrarlo sólo en quien se acerca a él por el carril izquierdo: notemos que en un cruce entre dos avenidas típicas, en las que pueden involucrarse cuando menos dos carriles por sentido, y que puede haber ocho o más flujos vehiculares que atender, se reduce todo el asunto a cuidar de un sólo carril izquierdo, con un considerable ahorro de energía en la concentración de los conductores y con una notable mejoría en las probabilidades a favor de todos los vehiculos. 

Podría hacerse el experimento en cualquier cruce de avenidas: medir la cantidad de vehículos que cruzan por ahí en una determinada unidad de tiempo, usando semáforos; y luego, con conos o cualquier otra instrumento de carácter provisional, marcar una glorieta, y contar la cantidad de autos que por ahí transitan, en la misma medida de tiempo. 

LOS TOPES 

En el mismo tenor, pero variandole un poco, podremos hacer referencia a los topes que ahora inundan como una plaga nuestra otrora fluida red de calles, y ponernos a pensar hasta dónde nos son útiles y hasta dónde sólo hacen más lenta la circulación a cambio de muy poca mayor seguridad; porque hay qué ver que un tope no nos garantiza que el otro vehículo bajará su velocidad, pero como al detener a un auto, todos los que vienen tras él, también ralentizan su velocidad, podremos concluir que toda la circulación automotríz se hará más lenta… ¿pero a cambio de qué? Todo esto sin fijarnos, en que la mayoría de los topes, no están pintados para que se vean bien de noche. 

Y esto debería de catalogarse como un crimen. Porque quien autoriza la instalación de un tope, sin asegurarse de que éste se encuentre bien pintado para ser bien visto de noche, es el directamente responsable de las consecuencias que puedan venir, si alguien que no lo ve, pasa sobre él, a la velocidad regular que circula. Con los actuales avances en la tecnología, sería más negocio, poner un instrumento de foto infracción, en aquellos lugares en los que uno quiere asegurarse, de que los vehículos hagan alto o que reduzcan la velocidad en la cantidad que sea necesario; en vez de un torpe tope, que se parece más a un garrotazo, que a una cortés invitación a la prudencia. 

SEÑALES DE ALTO 

También se ha abusado de las señales de alto a la circulación. Hay calles que son ejes de circulación por toda la ciudad, y que luego se ven interferidas por señales de alto en los cruces con calles de circulación local; y esto es especialmente absurdo, si se toma en cuenta que el objetivo de las vialidades es hacer fluida la circulación con seguridad. En algunos casos, pareciera que sólo se toma en cuenta el interés particular de alguno de los habitantes de esa calle lateral, y no el de la ciudadanía en general. Quizás debiera establecerse un protocolo al respecto, de tal forma que se restringiera la discrecionalidad en la toma de esas decisiones.

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