sábado, mayo 09, 2020

En Jalostotitlán: Daría, la purera

Dicen por allá en Jalostotitlán que por el año de 1866, después de la guerra entre los mochos y chinacos, que causó grandes estragos al país; recuérdese que las guerras traen consigo siempre consecuencias nefastas para los pueblos, la soldadesca(1) siempre atrae mujeres de mal vivir que buscan el dinero de los hombres. 
Se sabe que una de esas mujeres de mala nota se quedó en la población, ésta era la famosa Daría la purera(2), una mujer bellísima, de preciosos atributos, con un carácter afable capaz de atraer a cualquier hombre que la tratara. 
Se cuenta que una noche, poco antes del toque de queda, cuando ya todos los vecinos se encontraban recogidos en sus hogares, entregados al descanso por la fatiga cotidiana, paseaba Daría con dos apuestos caballeros por las orillas del pueblo, por el arroyo que conduce al panteón de Guadalupe, departían alegremente, cuando estupefactos miraron que el padre Tadeo se les acerca de manera muy cautelosa. 
- Buenas noches muchachos (dijo el padre) de seguro como yo, van a la casa de los muertos a hacerles oración. Como nadie contestó su saludo, el padre Don Tadeo continuó diciendo: En el silencio de la noche es cuando más agradecen las plegarias las ánimas, porque es cuando menos se pide por ellas, hay que sacrificar de tarde en tarde nuestro cuerpo y pedir a Dios por su eterno descanso. 
- ¡Cómo se me fue a olvidar, ir a comprar una vela de cera!, ¿Alguien de ustedes quisiera hacerme el favor de ir a comprarme una, antes de que cierren la tienda? 
-- Vamos los dos, dijeron al mismo tiempo los hombres, y apartándose de Daría, que se había quedado sola al lado del sacerdote. Bien hijos míos y como no es bien visto que ande yo con una mujer a estas horas, Daría se irá a recoger a su casa ¿no es así?. Cuando aquellos mancebos llegaron a la tienda, cual sería su sorpresa, encontraron en ella a Daría, que a decir del tendero ella ya tenía media hora platicando allí con él. Ellos, atónitos le preguntaron a la mujer. 
-- ¿Qué no ibas con nosotros? La veían a ella y seguían admirados todavía más. Ella les contesto: ---Yo no he andado con ustedes en esta noche, 
Sin decir nada más, los dos hombres salieron destapados como tapón de sidra y rápidamente se fueron a donde los esperaba el padre Tadeo. Al verlos llegar les preguntó por qué traían esa cara de espanto. 
-- Es que, dijo uno de ellos, hemos visto a Daría en la tienda, muy quitada de la pena y nos ha asegurado que ella tenía allí más de media hora platicando con el tendero. 
Sin inmutarse el padre Tadeo les dijo que aquella mujer que los había acompañado, no era Daría, sino el mismo demonio en persona, pero que él ya lo había mandado a su casa, al infierno. 
Confundidos aquellos hombres confesaron sus pecados al brillo del río y juraron no volver a esas andadas, ofreciéndole a Dios llevar una vida arreglada y pulcra. 
Cuenta la tradición que Daría la purera, habiéndose enterado de aquel suceso, también fue a confesar sus faltas al padre Tadeo y salió del pueblo aquel mismo día, sin que nadie haya vuelto a conocer su paradero. Aunque algunas personas aseguran que se retiró a la vida de un convento. ----- 
(1) Soldadesca, palabra de origen italiano, que en sus orígenes no tenía significado despectivo. Hoy se define al ejercicio, desempeño, oficio o profesión del soldado, perteneciente en la milicia. Grupo, conjunto, muchedumbre o montón de soldados que forma parte de una tropa, legión o un solo ejército. Escuadrón, hueste, pelotón, mesnada o falange indisciplinada o la falta de reglas militares. 
(2) Purera de conciencia. 2. Una Fe viva. 3. Una humilde confianza. 4. Una ardiente Caridad.

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