domingo, julio 05, 2020

ANTECEDENTES TERRITORIALES DE NUESTRA REGIÓN

Quien, siendo Mexicano, no conoce la leyenda de la Noche Triste, aquella Noche de lluvia cuando los españoles encubiertos por la oscuridad, escapaban del sitio en que los aztecas les tenían, y dice la leyenda, que una mujer india, los logró ver y dió la voz de alerta, al grito de los teules huyen, salieron los guerreros mexicanos trabando una encarnizada batalla en la avenida principal de la Gran Tenochtitlan; la Calzada estaba cortada en diferentes tramos por donde fluía el agua, los españoles llevaban tablones que le hacían de puentes, los tablones no resistieron y caballos y gente se hundieron en las aguas, los españoles traían exceso de peso, pues antes de salir del palacio del Huey Tlatoani, del Gran Moctezuma, Cortes dio la orden a la soldadesca, que agarraran el oro que pudieran llevar y así lo hicieron, en sus ropas, en sus alforjas, en sus bolsas y en lo que pudieron cargaron cuanto oro pudieron cargar. Así que cuando caían al agua, el peso del metal los hundía, fuero tantos entre caballos y gente que llenaban los huecos donde no había puente y ellos con sus cuerpos hicieron el paso por donde otros siguieron pasando en desaforada huida, tras el embate Azteca. 
Cuando estuvieron lejos de Tenochtitlan, los pocos y maltrechos soldados de Cortes, éste hizo un alto y cuentan que bajo la fronda de un viejo ahuehuete lloró tristemente su derrota. 
Los aztecas, por razones que los historiadores no se ponen de acuerdo, no siguieron a las ya derrotadas huestes de Cortes para acabarlos, de haber sido así, el curso de la historia hubiera sido distinta. Cortes se repuso y lo demás, ya se sabe. Todo paso la “Conquista se consumió” (aquí el que esto escribe difiere en que no fue “conquista” más bien fue una “invasión”) y los soldados que participaron esperaban su recompensa, así se tomó la decisión de repartirles las tierras del Imperio Mexicano. 
El Papa Alejandro VI emitió una Bula, donde autorizaba a España adisponer de “todas las Islas y tierra firme descubiertas y por descubrir por la autoridad del Omnipotente Dios que ejercemos en la tierra, las damos concedemos y asignamos a vos (daban generosamente, lo que no era suyo y desposeían a unos para favorecer a otros). Después Fernando V en 1513, promulgó la “Ley para la distribución y arreglo de la propiedad” que decía; “para que nuestros vasallos se alienten al descubrimiento y posesión de las Indias y puedan vivir con la comodidad que deseamos, es nuestra voluntad que se pueden repartir y se repartan, casas, solares, tierras, caballerías y peonías a todos los que fueron a poblar tierras nuevas. 
“Habiendo hecho en ellas sus moradas y su labor y residido en aquellos pueblos 4 años y les concedemos facultad para que de ahí en adelante, las pueda vender y hacer de ellas su voluntad libremente, como casa propia suya; y así mismo conforme su calidad el Gobernador o quien tuviere nuestra facultad, les encomiende indios en el repartimiento que hiciere, para que goce de sus aprovechamientos y demoras”. 
No hubo límites, se despacharon con la cuchara grande, les daba 40 hectáreas (una caballería) y se apropiaba de 4000 mil. 
Los aztecas tenían bien ubicadas sus tierras, unas eran del Rey, les llamaban “Tlacollalli” otras estaba destinadas al ejército “Michimalli” los religiosos o sacerdotes también tenían sus tierras “Teotlalpan” los señores o altos designatarios se les adjudicaba tierras que llamaban “Pillalli” por ultimo estaba los “Calpullallis” o tierras comunales, no había escrituras, había respeto, sabían y conocían los límites, pero llegó el invasor y arraso con todo y tomaron las mejores tierras… que caballería o que peonia fue “hasta donde mi vista alcance”. 
Una caballería, estaba formada por un predio urbano que consistía en un solar de 100 pies de ancho por 200 de largo y cinco peonias, que representaba terreno suficiente para sembrar 500 fanegas para pan de trigo o de cebada, 50 de maíz, 10 huebras de tierra para huerta, 40 plantas de otros árboles de secadal, tierra de pasto para 50 puercas de vientre, 100 vacas, 20 yeguas, 500 ovejas y 100 cabras. 
Una peonía, se fijaba como predio urbano consistente en un solar de 50 pies de ancho y 100 de largo y 100 fanegas de tierra de labor de riego o de cebada, 10 de maíz, 2 huebras de tierra para huerta y 8 para plantas de otros árboles de secadal, tierra de pasto para 10 puercas de vientre, 20 vacas, 5 yeguas, 100 ovejas y 20 cabras. 
Una caballería se calcula que tenía poco más de 42 hectáreas y una peonia, poco menos de 10, siendo estas medidas los antecedentes territoriales de nuestras haciendas y ranchos. 
El criminal Nuño de Guzmán a quien Cortes lo hizo Gobernador de estas tierras y al no encontrar oro, se dedicó a la venta de indígenas a los que marcaba en el rostro con una “G” y los vendía como esclavos en las Antillas o los cambiaba por mulas, caballos, burros o vacas. 
Está registrado en la historia, que los naturales al menor descuido de sus captores, preferían lanzarse al mar y ahogarse antes que padecer la esclavitud. 
Consumada la “Conquista” y ya en el año de 1748, llego a estas tierras llamadas Costas del Seno Mexicano, Don José de Escandón y Helguera, su misión consistía en pacificar, colonizar y poblar a esta región Huasteca, aquí los indígenas no se dejaban avasallar y eran fieros defensores de su territorio, los Janambres eran famosos y temibles, los Come-camote, los Matucapames, los Aracates, los Pames, los Come-crudo, todos fueron “pacificados” y Escandón los conminaba a que se congregaran en pueblos, les daba tierra y les repartía semillas, aperos y bueyes para sembrar. Los españoles introdujeron en México el arado egipcio que facilitaba el cultivo. 
Los naturales huastecos no sabían sembrar a la usanza española, pero Escandón traía consigo indios Tlaxcaltecas que ya habían aprendido sus técnicas y ahora instruían a los de Nuevo Santander. Nueve años le llevo al Capitán General de la Sierra Gorda fundar 22 poblaciones, una de las cuales lleva el nombre de la tierra española que le vio nacer; Soto la Marina. Costa del Seno Mexicano, Nuevo Santander y por ultimo llego Fray Andrés de Olmos y por él se llama Tamaulipas.

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