sábado, agosto 08, 2020

El Chamizal, un triunfo de Benito Juárez y López Mateos

El conflicto diplomático entre México y Estados Unidos por los terrenos de El Chamizal que fueron regresados al país fue iniciado durante la estancia del presidente Benito Juárez en Paso del Norte y se prolongaría por casi 100 años. La disputa se inició luego de que entre 1852 y 1864 se presentaron lluvias torrenciales en la región que provocaron inundaciones y que el cauce del Río Bravo se desplazara lenta y gradualmente al sur. 
Como resultado, la zona de 243 hectáreas conocida como El Chamizal, quedó en la parte norte del río y de facto pasó a jurisdicción de los Estados Unidos. Años atrás, al perder México la guerra contra Estados Unidos de 1847 y con ello más de la mitad de su territorio, en el Tratado de Guadalupe-Hidalgo –que puso fin al conflicto bélico– se establecía que la frontera entre ambos países, en particular con el estado de Texas, sería el Río Bravo. 
La controversia entre ambos países por el Chamizal, concluyó el 14 de enero de 1964 al entrar en vigor la Convención firmada por los presidentes de México, Adolfo López Mateos, y el de Estados Unidos, John F. Kennedy, pero no sería hasta el 28 de octubre de 1967 cuando los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Lyndon B. Johnson se reunieron en Ciudad Juárez sobre la nueva línea divisoria para efectuar la ceremonia de transferencia física de ese territorio a los mexicanos. México recibiría 333 hectáreas de territorio que serían forestadas para convertirlas en el parque El Chamizal que hoy disfrutan miles de fronterizos y que son nuevamente objeto de polémica por el uso que pretende darle el Estado a una porción de ese territorio histórico. 
Benito Juárez reclama El Chamizal Tal vez México no hubiera reclamado nada a los Estados Unidos si el presidente Benito Juárez no hubiera llegado a El Paso del Norte durante la intervención francesa, refiere el historiador Martín González de la Vara en su libro dedicado a esta ciudad denominado “Breve Historia de Ciudad Juárez y su región”. Sin embargo, Juárez decidió reclamar los terrenos por la vía diplomática y el secretario de Relaciones Exteriores, Sebastián Lerdo de Tejada ordenó al embajador de México en Estados Unidos iniciar las gestiones en Washington con ese fin. 
El reclamo fue ignorado por el gobierno estadounidense, pero Lerdo de Tejada le daría continuidad cuando él mismo fue presidente de México. La base del litigio que inició el gobierno mexicano, se sustentó en la afectación que sufrió Pedro Ignacio García y Del Barrio, cuya propiedad formaba parte del polígono de 243 hectáreas. 
Los tratados en vigor habían estipulado que el límite fluvial entre las dos naciones sería siempre el que apareciera en los planos levantados por la comisión designada para trazar dichos límites sobre el terreno de conformidad con el Tratado de Paz, Amistad y Límites de 1848. Sin embargo, existía incertidumbre acerca de si el límite internacional, en este caso, era arcifinio (demarcado por elementos naturales como ríos, costas, montañas, etc.) o matemático, definido por rumbo y distancia, azimut, paralelos de latitud, meridianos de longitud o en alguna otra forma de expresión gráfica o numérica. 
Se alegaba que si el límite era arcifinio, este sería el Río Bravo cualquiera que fuera su posición, mientras que si fuera matemático, sería el expresado gráficamente en los planos, sin variación posible, criterio que afectó la propiedad de García y del Barrio y otros mexicanos. Este territorio se encontraba, a principios del siglo XX, al norte del Río Bravo, es decir en su margen izquierda, pero estaba en la margen derecha, o sur del río cuando fue trazada la línea Emory- Salazar (frontera) y pertenecía a México física y jurídicamente al entrar en vigor los tratados de 1848 y 1853 (tras la guerra), sobre lo cual no hubo jamás la menor controversia, refiere la sección mexicana de la CILA. 
El nombre de El Chamizal es muy antiguo, pues aparece en el antecedente documental histórico más remoto con que se cuenta, o sea la solicitud de título que sobre la tierra así llamada presentó el colono Ricardo Bruselas en junio de 1818 a las todavía autoridades virreinales de la Nueva España. 
En 1884 los dos gobiernos firmaron una convención para resolver el caso donde se concluyó que si el desplazamiento del río era por arcifinio, es decir por el cauce natural, la frontera se movía con el río, pero si era por avulsión o abandono del cauce original, la frontera sería el lecho original. 
Esa resolución dio elementos para que México continuara el litigio el cual sería retomado por la sección mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) creada en 1889. 
Sin embargo, el comisionado estadounidense Anson Wills no reconocería el motivo del movimiento del cauce y sostuvo que estaba en el lecho natural. Como no se llegó a ningún acuerdo, ambos países decidieron poner la disputa en arbitraje y nombraron como árbitro al juez de Canadá, Eugene Lafleur quien en 1911, falló a favor de dividir los terrenos en disputa dándole a México más de la mitad de El Chamizal, pero no estableció ninguna línea divisoria. 
El río arrebata una herencia Pedro Ignacio nació el 23 de octubre de 1847 en el Paso del Norte, ocupado entonces por las fuerzas yanquis tras derrotar a milicias mexicanas en la batalla de Temascalitos (diciembre de 1846), durante la guerra de México contra Estados Unidos. Sin embargo, no sería hasta la edad adulta que tomaría conciencia de ese conflicto bélico que le arrebató al país más de la mitad de su territorio. 
En 1866, a la edad de 19 años, su tío Antonio del Barrio le entregó una fracción de terreno en la zona del Chamizal, cercana al Río Bravo, por haberlo ordenado así su abuelo Lorenzo del Barrio, en su testamento, y con el tiempo adquirió las tierras adyacentes desarrollando actividades de cultivo. 
Sin embargo, los cambios de curso en las aguas del río Bravo provocaron que en 1868 sus terrenos quedaran al norte del lado americano; en sus múltiples reclamos, realizó una petición a la Sección Mexicana de la Comisión Internacional de Límites la cual se había establecido desde 1889. 
El escrito de reclamación para saber a qué Gobierno debería pagar contribuciones y a cuál pertenecía el Derecho Inmanente, fue firmado por don Pedro el 23 de enero de 1894, registrándose como Caso No. 4 o del Chamizal. Los alegatos aparecen en la Memoria Documentada del Juicio de Arbitraje del Chamizal, y establecen que dicha reclamación no era del gobierno mexicano sino de un ciudadano mexicano, un particular que demandaba saber a qué gobierno pertenecía el derecho de su propiedad. Don Pedro no llegó a ver el triunfo de su reclamación, pues falleció en enero 19 de 1911. 
En octubre de 1866 el terreno de El Chamizal fue adquirido por herencia por Pedro Ignacio García y del Barrio. 
A su muerte pasó por herencia a ser propiedad de su viuda, la señora Beatriz Azcarate de García y al fallecimiento de ésta en 1925 pasó a sus hijos, uno de los cuales, Raymundo S. García, compró a sus hermanos el derechos de propiedad. 
Finalmente la propiedad pasó a Pedro N. García hijo de don Raymundo, todo mientras se llevaba a cabo un lento proceso diplomático que vería por fin asomarse una solución hasta el 29 de agosto de 1963 en el marco de la Guerra Fría, cuando el secretario de Relaciones Exteriores de México, Manuel Tello y el embajador de los Estados Unidos Thomas Mann firmaron en la ciudad de México la Convención que establecía que la nueva línea divisoria entre México y los Estados Unidos seguiría la línea media del nuevo cauce del río, y que los terrenos que quedaran al sur de dicha línea serían territorio de México, y que los terrenos que quedaran al norte de dicha línea serían territorio de los Estados Unidos. 
La devolución casi un siglo después 
Una vez despejados los terrenos que pasarían a México y limpiado el derecho de vía del nuevo cauce, se trazó oficialmente la nueva línea divisoria. 
El personal técnico de las dos secciones de la Comisión Internacional efectuó una visita de estudio a la ciudad de Los Ángeles, California, a fin de conocer el cauce revestido del río Los Ángeles y el sistema de cauces de alivio de avenidas que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos construyó y opera en esa ciudad. El cauce del río Los Ángeles sirvió como modelo para el diseño del cauce de El Chamizal. La demarcación de la nueva línea divisoria internacional quedó formalmente consignada en el Acta número 228 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, de fecha 19 de octubre de 1967. 
Después de la demarcación de la nueva línea divisoria y de la transferencia formal de los terrenos, se procedió a la construcción del nuevo cauce revestido de concreto y de los puentes sobre el mismo, siguiendo el trazo aprobado en el acta respectiva. El 28 de octubre de ese año los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Lyndon B. Jonson se reunieron sobre la nueva línea divisoria para efectuar la ceremonia de transferencia de dominio eminente de los terrenos adjudicados a México en cumplimiento de un Laudo emitido en 1911 a favor de los mexicanos y que hasta ese momento sería respetado por Estados Unidos. 
Junto con el territorio, fueron entregados los edificios donde operó por años Recaudación de Rentas –hoy el Centro de Atención Integral al Migrante–, incluyendo su escalera eléctrica y algunas instalaciones que actualmente utilizan y son propiedad de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y de la Preparatoria de El Chamizal. 

Hace 6 años, en el Foro organizado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones en México, llamado “El Chamizal, a 50 años del fin de la disputa” en el que participaron la doctora Patricia Galeana, el doctor Jorge Castañeda Zavala y el embajador Walter Astié Burgos, este último destacó el logro obtenido. 
Señaló que es importante para el país, porque “implica el tema de sus fronteras, en particular la frontera norte, y es parte integral de la política exterior mexicana”. El embajador recordó que López Mateos supo aprovechar la coyuntura internacional, como hizo Lázaro Cárdenas en su momento cuando decretó la expropiación petrolera, “aprovechó, el contexto de la guerra fría y la revolución cubana”, dijo. 
Por su parte, Castañeda Zavala enfatizó que hubo un elemento de mayor importancia en el conflicto de El Chamizal, tomando en cuenta los antecedentes, “se trataba, señaló, de un problema de principios, más que territorialidad, de la posibilidad de arreglar un conflicto diplomático de manera pacífica”. Los juarenses habrían de celebrar el acontecimiento con un desfile en el que participaron carros alegóricos que representaban la devolución, así como contingentes escolares y militares. 
(Fuentes consultadas Martín González de la Vara en Breve historia de Ciudad Juárez y su Región http://www2.uacj.mx/ cronologia/ recinto_/garciadelbarrio.htm http://www.sre.gob.mx/ cilanorte/ index.php/historia/52; http://www.inehrm.gob.mx

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