sábado, mayo 15, 2021

Fusilamiento de Morelos

 El 22 de diciembre de 1815 es fusilado José María Morelos y Pavón en Ecatepec. Fue un religioso, político y militar mexicano, caudillo de la Independencia de México. 
José María Morelos también conocido como el “Siervo de la Nación”, es sin duda alguna uno de los íconos del movimiento de independencia de México; su legado militar y jurídico, son parte importante de nuestra concepción de México y también del carácter de la lucha de independencia. Participó en el levantamiento armado de 1810 junto con Hidalgo. De igual forma fue el encargado de convocar al Primer Congreso Independiente en Chilpancingo, debido a esto, nació la Constitución de 1814 (de Apatzingan), en la que se declaraba la Independencia de México .[1] 
La travesía sobre su captura comienza cuando José María Morelos con la finalidad de poner a salvo al Congreso de Apatzingán, del constante acoso del ejercito realista decide emigrar de Uruapan y trasladarlo a Tehuacán, Puebla, después de haber recorrido un largo camino Morelos decide descansar con sus tropas en el poblado de Temalaca, entonces Guerrero, hoy actual estado de Puebla. Las tropas virreinales que acampaban en el municipio de Tenango del Rió se enteraron que los insurgentes seguían la ruta del rio Mezcala rumbo a Tehuacán, encabezados por Morelos, Nicolás Bravo y José María Lobato, buscando un refugio donde descansar. El 5 de noviembre de 1815 al amanecer los realistas empezaron la persecución. Ese mismo día, al salir hacia Pilcaya fue alcanzado y atacado por la columna de Manuel de la Concha en Temalaca, y superado en número de soldados y en armas fue hecho prisionero por Matías Carrasco, antiguo insurgente, los miembros del Congreso lograron escapar. 
Con la captura de José María Morelos el movimiento independentista se vio debilitado ya que en ese momento perdió a uno de sus principales líderes militares. Al momento de su captura, Morelos fue inmediatamente trasladado al poblado de San Cristóbal Ecatepec, lugar donde se le formularon 3 cargos. En la tarde del primer día se realizó la etapa procesal conocida como De confesión con cargos, y que consistía en la toma de declaración del reo y de su manifestación respecto de su obediencia bajo el signo del sacramento de la confesión. Morelos no reconoció haber cometido asesinato alguno pues, en todos los casos, se presupuso que se trataba de hechos de guerra legalmente sancionados como ejecuciones por el Congreso, asimismo, negó aceptar las excomuniones pues no correspondían a medios de apremio en una nación independiente. En su confesión, Morelos se declaró inocente de todos los cargos que se le imputaban, desde la herejía y la rebelión hasta el asesinato, sin embargo, quedaba claro que sólo se trataba de un trámite ya que los jueces sabían lo que tenían que hacer con el reo. Lamentablemente al final, a Morelos se le degradó de su condición de sacerdote y se le condenó a la pena de muerte. 
Morelos estaba preparado, el cuarto donde lo recluyeron solo tenía una cama, una mesa, una silla y objetos religiosos. Ahí escribió una carta a su hijo Juan Nepomuceno Almonte. 
Tepecuacuilco, noviembre 13 de 1815. 
Mi querido hijo Juan: 
Tal vez en los momentos que ésta escribo, muy distante estarás de mi muerte próxima. El día 5 de este mes de los muertos he sido tomado prisionero por los gachupines y marcho para ser juzgado por el caribe de Calleja. Morir es nada, cuando por la patria se muere, y yo he cumplido como debo con mi conciencia y como americano. Dios salve a mi patria, cuya esperanza va conmigo a la tumba. 
Sálvate tú y espero serás de los que contribuyas con los que quedan aún a terminar la obra que el inmortal Hidalgo comenzó. No me resta otra cosa que encargarte que no olvides que soy sacrificado por tan santa causa y que vengarás a los muertos. El mismo Carranco te entregará, pues así me lo ofrece, lo que contiene el pequeño inventario, encargándote entregues la navaja y des un abrazo a mi buen amigo don Rafael Valdovinos. 
Tú recibe mi bendición y perdona la infamia de Carranco. 
Tu padre, José María Morelos[3] 

Terminó la carta y se dispuso a rezar. Las campanadas de una iglesia sonaron a las tres de la tarde, entonces el custodio de José María Morelos, Manuel de la Concha, entró por él. Sin poner resistencia alguna, el héroe de la independencia salió del cuarto y caminó al lugar de fusilamiento. Dio un abrazo al hombre que lo había llevado, y el ejército le disparó. Después de haber luchado cinco años en la guerra de Independencia de México aquel 22 de diciembre de 1815 se encontraba solo, acusado de traición al Rey y en cumplimiento a la orden del Virrey Félix María Calleja, el Generalísimo José María Morelos y Pavón fue fusilado en San Cristóbal Ecatepec. 
Las palabras que dedico a su hijo resumieron la vida por la que lucho este genio militar, quien, durante toda su vida, hasta la muerte lucho por lograr condiciones de vida más justas, favorables de la población, eliminando el yugo de los españoles y defendiendo la soberanía nacional. Con este terrible hecho, la lucha por la independencia entró en uno de sus momentos más críticos ya que se caracterizó por la resistencia y las pequeñas guerrillas que sobrevivieron para hacerles frente a las tropas realistas. Sin embargo, la continuidad de la lucha no ceso, fue encabezada por otro gran insurgente, especialista en guerrillas quien acompaño a Morelos y al movimiento insurgente: Vicente Guerrero continuando el legado del Siervo de la Nación, que también se mantiene hasta nuestros días “Los Sentimientos de la Nación” del Generalísimo José María Morelos y Pavón, es uno de los documentos históricos más valiosos e importantes del pueblo mexicano.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario