sábado, mayo 15, 2021

XIV

Tus pechos, guarida nocturna, 
tus labios, camino que recorro. 
Espina dorsal en que reposo. 
Pubis sepulcral en que bebo. 
Mujer, pozo sin fondo. 
Boca, dulce tortura. 
¿Renacerás? 

 Mujer, guarida de lobos. 
Manantial donde crece mi sed-
Tus mano blandas y frías laceran mi espalda, brota fuego. 
Pechos dulcísimos donde bebo tu muerte. 
Mujer, mapa en el que busco, 
¿Cómo moriremos esta noche? 

Juan Rosales Hernández 

MUJER DE MIL PÁGINAS 

Encontré un buen libro 
Tal vez mi favorito 
Lo leo a distancia ¿o me lee? No lo entiendo 
Es mi favorito. 
A veces no me deja leerlo 
Cambia de portada para confundirme 
Me esconde el índice 
 Y me corta el autoestima con sus hojas 
Sin duda mi favorito. 
En sus hojas, hay historias de jirafas que comen sombreros 
Tulipanes azules con espinas que pinchan 
A distraídos aventureros. 
Y aquél cuento, el del niño llorón 
Que ya no llora bajo los columpios. 
Ocasionalmente le hago creer que es una biblia 
Para así tener el pretexto 
De saludarla y despedirla con un beso. 

Hansi Rosales Hernández 

Ando griseando 

Compartí aire en tu entorno. 
Cada lágrima tuya, la absorbió mi piel. 
Nunca pienso dejarte de lado, porque nunca nadie como tú me ha tratado. 
Entre clichés y áreas comunes, consigo hallar el trébol del amor. 
Cerveza, besos y tu ritmo han echado a andar este velero. 
No te diré que el amor en mí nunca había nacido, pero siempre juraré que nunca igualarán todo lo que de ti he obtenido. 
Caricias, sentires y suspiros. 
Confianza, besos y esa forma, esa andanza tuya en los cables de mis nervios. 
¿Cómo no serás tú? 
Aquella que navegó en las tormentas más grises, dentro de los buques de mi existencia. 
¿Cómo no ser yo? 
Aquel que habite cada poro tuyo, que coseche cada sonrisa tuya. 
Que quiera beber del agua negra que de tu sangre brote. 
Purificarte el alma y rescatar esos besos náufragos en mares neblinosos. 

Sebastián Rosales Reye 

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