domingo, julio 11, 2021

La brutal matanza de chinos en Torreón durante la Revolución Mexicana que la historia olvidó

Por Alejandro I. López 

A un siglo del genocidio, México pidió perdón a la comunidad china por la matanza de 303 chinos en Torreón. El 15 de mayo de 1911 la ciudad de Torreón, una localidad estratégica durante la Revolución ubicada al noroeste de México, fue testigo mudo de un genocidio a pequeña escala perpetrado contra la comunidad china: 
La matanza de más de 303 chinos a manos de las fuerzas maderistas es uno de los episodios más sangrientos del conflicto armado y paradójicamente, el menos conocido. Perdido entre las diversas interpretaciones de la Revolución y la intensa cronología de las batallas que sucedieron a partir de 1910, el crimen ha pasado casi desapercibido durante un siglo. 

Una historia de migración y racismo 

Durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX, El sur de los Estados Unidos y el norte de México recibieron a miles de migrantes chinos, la mayoría provenientes de la provincia de Cantón a raíz de las dificultades económicas –y hambruna– que había dejado la Guerra del Opio y sus complicaciones posteriores. Originalmente, el objetivo de la mayoría de cantoneses que cruzaban el Pacífico era establecerse en California y el resto de la costa oeste. Atraídos por la fiebre del oro, la construcción del ferrocarril transcontinental y una industria incipiente que crecía a pasos agigantados, el éxodo de trabajadores chinos enfrentó una campaña de odio racial en EEUU que se intensificó a finales del siglo XX. 
A diferencia de los migrantes europeos que fueron bien recibidos desde el nacimiento de los EEUU, los trabajadores chinos eran considerados una raza inferior discriminada por clases antagónicas por igual: mientras los empresarios y dueños de las minas sometían a los inmigrantes a la explotación y trabajos forzados con desenlaces fatales, los trabajadores más desfavorecidos aseguraban que la presencia china ponía en riesgo sus empleos y llevaban a cabo persecuciones que en ocasiones culminaron en masacres. 
El clima hostil contra la comunidad china en EEUU se oficializó en 1882, cuando el Congreso aprobó la primera ley en su tipo que prohibía la inmigración asiática. La entrada en vigor de la legislación, aunada al nacimiento de Torreón como una ciudad que creció rápidamente gracias al paso del ferrocarril, las industrias algodonera y metalúrgica y la actividad agrícola, provocó la formación de una comunidad de aproximadamente 600 chinos. 
La matanza de chinos en Torreón 
Para cuando el polvorín de la Revolución explotó definitivamente en noviembre de 1910, la comunidad china en Torreón formaba parte de una minoría comerciante bien identificada, que había aprovechado la bonanza económica para hacerse de restaurantes,
lavanderías y el cultivo de hortalizas en la región. 
El 13 de mayo de 1911, la ofensiva maderista acumuló diversas victorias hasta llegar a Torreón, donde más de 2 mil efectivos sitiaron a las fuerzas federales (aproximadamente 600 soldados), que defendieron la plaza hasta la madrugada del 15 de mayo, cuando iniciaron la retirada.

Sin resistencia alguna, los maderistas (encabezados por los simpatizantes de la región) saquearon los principales negocios de la ciudad; sin embargo, entre las voces que lideraban el movimiento, la orden de tomar por asalto los comercios chinos rápidamente devino en una masacre impulsada por la xenofobia y el racismo. El saldo de la matanza de chinos en Torreón se contabiliza en 303 personas muertas que no participaban en las hostilidades. Los cadáveres mutilados de hombres, mujeres y niños aparecían entre los muros agujereados, dando cuenta del genocidio. 
Al interior del ejército maderista, corrió el rumor de que los ataques a los chinos de Torreón se debieron a su alianza con fuerzas porfiristas, argumentando que los últimos disparos de la resistencia provenían desde el interior de tiendas chinas; sin embargo, esta explicación carece de sustento alguno. En realidad, la matanza de chinos en Torreón se nutrió de un complejo movimiento antichino, tan influenciado con la perspectiva estadounidense, como alimentado a partir de la xenofobia nacional: 
Terratenientes y grandes comerciantes que competían económicamente con los chinos en Torreón y se unieron al maderismo optaban por el exterminio, lo mismo que los grupos más desfavorecidos y radicales del movimiento, que concibieron en los migrantes una figura de riqueza asociada con el gobierno en turno.

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