sábado, agosto 07, 2021

LOGOTERAPIA Y EL SENTIDO POR LA VIDA

Por: Miguel Ángel Quintana Salazar

La dimensión noética comprende los aspectos cognitivos del ser humano. A diferencia de la psicología cognitiva, el conocimiento para la logoterapia se funda a partir de la nuodinamia, Frankl reconoce la existencia de una realidad, de la que forma parte la persona, y puede conocerla por medio de la nuodinamia. 
La logoterapia como un corpus teórico encierra un sistema conformado por tres conceptos: 
Logoteoría: nos permite considerar a la persona como un ser integral, buscador de sentido por medio de su conciencia. 
Logoterpia: se refiere a la dimensión propiamente terapéutica de este corpus teórico. 
Logoactitud: hace referencia a una actitud hacia el sentido se relaciona con la libertad-responsabilidad. 
El concepto de hombre presentado por la logoterapia se centra en tres pilare que están íntimamente relacionados. 

Primer Pilar: libertad de voluntad 
La libertad del hombre lo coloca en un lugar superior al resto de los animales. Pero esta libertad no implica ausencia de condicionamientos, no es solamente libre de algo, también es libre para algo, para tomar posición ante los acontecimientos, tomar una actitud ante cualquier condición en que se encuentre. 
Los condicionamientos son motivos (no suficientes) se les puede agrupar en biológicos, que se refieren a las condiciones orgánicas, como el calor de la piel o determinados rasgos faciales, psicológicos que son factores emocionales, apegos, el tipo de inteligencia, etc. 
La dimensión espiritual permite al hombre abrirse al mundo de los valores. Los valores atraen a la persona a su realización. La dinámica de lo espiritual se fundamenta en esta aspiración a los valores, lo cual nos lleva a profundizar en el segundo pilar de la logoterapia: voluntad de sentido. 

Segundo Pilar: Voluntad de sentido
Se refiere a los esfuerzos de una persona por buscar un sentido a su existencia. La actitud propiamente
humana es salir de uno mismo para buscar sentido y valores en el mundo. 
Es algo innato en la persona, el principal factor motivador de la vida, es la motivación para vivir y actuar. La persona ante todo buscará cualquier modo de placer, poder o felicidad, pudiéndolo alcanzar por momentos, pero sin encontrarle sentido a su vida. 
Cuando no se puede realizar la voluntad de sentido, el hombre cae en una vivencia de vacío existencial. La voluntad de sentido es reemplazada por la voluntad de poder o por la voluntad de placer. 

Tercer Pilar: Sentido de la vida 
La voluntad de sentido moviliza a la persona, quien por la conciencia puede descubrir valores. La realización de valores descubiertos libremente satisface la voluntad de sentido. El sentido de la vida no implica necesariamente que se descubra directa e inmediatamente. 
El sentido de la vida solamente se descubre y asume desde la responsabilidad personal, a partir de las acciones en la existencia concreta, en el aquí y ahora, no es un sentido integro, sino que se va componiendo de sentidos parciales y se puede descubrir y cumplir en una colisión de valores y su conflicto consecuente. 
El sentido proviene de una causa que nos comprometa, una tarea que cumplir, un propósito que alcanzar, una persona que amar. El sentido proviene de una causa que nos comprometa, una tarea que cumplir, un propósito que alcanzar, una persona que amar. La persona puede encontrar valores en cada situación. 
El descubrimiento de sentido en la vida de la persona brinda coherencia, porque el descubrimiento y la realización del valor le confiere a la vida orientación y dirección. 

CATEGORIA DE VALORES 
Se pueden identificar tres categorías de valores tres posibles modos de descubrir el sentido de vida. En primer lugar, realizando una acción, haciendo, creando, ofreciéndole algo al mundo (valores de creación); en segundo lugar, recibiendo algo del mundo, encontrándome con el otro, estando en contacto con el otro, estando en contacto con la naturaleza, el arte el amor (valores de experiencia); y en tercer lugar; por medio de la disposición o actitud con la que el hombre enfrenta lo imprevisible (valor de actitud). 
Desde la logoterapia se busca apear a la conciencia de la persona, brindarle oportunidades para que pueda encontrar, descubrir y realizar valores que la ayuden a encontrar sentido de vida. 
La apelación es la acción de recurrir a una instancia superior. Se apela a la libertad humana, la fuerza de oposición del espíritu, la facultad para descubrir sentido. El inconsciente espiritual es permanentemente apelado, llamado, convocado, estimulado, incentivado por los valores. 
En el fondo la tarea de todo logoterapeuta es facilitar el encuentro de la persona con os valores que se presenta en su mundo, favoreciendo la realidad de estos valores. 
Una innovación de la logoterapia es que el hombre puede encontrarle sentido al sufrimiento, transformar una tragedia en un triunfo personal, la propia desgracia en un logro humano (no implica ver el lado positivo, sino que el logro está en el modo de vivir pese a ese sufrimiento). 
Definir al hombre como un homo patiens implica reconocer en él la capacidad de padecer. Padecer implica poder descubrir y realizar un valor a través del sufrimiento que se está viviendo en una situación particular. 
Con respecto al homo faber, se refiere a la capacidad del hombre de encontrarle sentido a la vida realizando valores de creación. Y al mencionar al homo amans, se relaciona con os valores de experiencia y resalta la capacidad de amar de las personas. 
El amor es un fenómeno primario y en su realización se manifiesta la espiritualidad de la persona. Permite ver el otro lado en lo que es y en lo que puede llegar a ser. 
El amor transforma a la persona, la motiva en llegar a ser algo que no esperaba, y que ni siquiera se imaginaba que pudiera pasar y a que el amar se colabora a que la persona amada (pareja, familiar, amigo, educandos, cualquier otro) desarrolle sus potencialidades. 

SUPRASENTIDO 
El último de los conceptos fundamentales dentro de la logoterapia como sistema es el de suprasentido, que es un concepto ambiguo. Es un campo que marca el límite entre el campo de la logoterapia y la teología. Se relaciona con la fe religiosa, ya que trasciende la capacidad de comprensión racional que deriva en la fe de un suprasentido. 
Lo que se pide al hombre no es, como predican muchos filósofos existenciales, que soporte la insensatez de la vida, sino que asuma racionalmente su propia capacidad para aprender toda la sensatez incondicional de la vida, sino que asuma racionalmente su propia capacidad para aprender toda la sensatez incondicional de esa vida. Logos es mas profundo que la lógica. 

VACIO EXISTENCIAL 
Cando la voluntad de sentidos se ve frustrada, la persona no le puede encontrar sentido a su vida. Este vacío existencial puede ocurrir cuando una persona enfrenta crisis existenciales, o bien, cuando no encuentra valores presentes en su realidad. Lo que enfrenta es la frustración existencial, no la vivencia del vacío. Esta frustración existencial es el sentimiento de falta de sentido de la propia vida. Algunas de las manifestaciones del vacío existencial son el aburrimiento y la indiferencia. El aburrimiento es la falta de intereses y la indiferencia es la falta de iniciativa. 
Entre las principales consecuencias del vacío existencial se encuentran la depresión, agresión y adicción. La depresión puede asar de la anulación de toda voluntad y autoestima hasta el aburrimiento fatal, llegando a su extremo, que es el suicidio; la agresión, en todas sus formas y expresiones; y la adicción con toda su fuerza alineadora. El vacío existencial también es un vacío social: las personas cada vez hacen menos actividades en grupo, actividades más sedentarias, tienen menos desafíos, incapacidad de comprometerse (con y por otro), presentando dificultades en la comunicación. El vacío existencial puede predisponer la aparición de las neurosis nuógenas, que se definen como los efectos mórbidos de frustraciones espirituales en lo psíquico. 
Es difícil ignorar que los índices delictivos en México y el mundo presentan cifras ascendentes, que la depresión va ganando terreno en personas de todas las edades y que distintos tipos de adicción se vuelven más comunes en nuestro espacio vital. Las ciudades parecen más peligrosas y asfixiantes que nunca, despertando en muchos de sus habitantes un sentimiento trágico que por momentos parece incontrolable. 
El vacío de la existencia, se relaciona con crisis emocionales desencadenadas por sufrir frustraciones de manera continua, incapacidad para concretar propósitos individuales y realización de actividades rutinarias que dejan poco espacio a la creatividad, pero se debe sobre todo a la falta de afecto y de relaciones sociales enriquecedoras. 
Asimismo, llama la atención sobre el hecho de que el paciente con este problema experimenta habitualmente estados de angustia, es decir, “momentos de alteración, tensión o ansiedad sin que haya algo que los provoque; la persona siente que le preocupa todo, pero a la vez nada en específico. Ha perdido la motivación y el interés por lo que ocurre y ello hace que crea que vivir es lo peor que le puede pasar; es de suponer que cuando dicha situación se prolonga y es muy intensa, llega a desencadenar el suicidio”.

 

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