sábado, agosto 07, 2021

Sabor a mi

La siguiente anécdota sucedió en diciembre de 1957, cuando en la cena de Navidad, ya estando comprometidos, Álvaro Carrillo tomaba Whisky y entre trago y trago le depositaba un beso a su novia Anita. 
Anita, como buena mujer, le empezó a reclamar que estaba tomando mucho, sugiriendo que dejara de hacerlo. 
Pero Álvaro hacía “mutis” para servirse otro Whisky y así, sorbo tras sorbo y beso tras beso, los reclamos se hicieron rutina. En una de esas, Anita le dijo a Álvaro Carrillo que de tanto beso ya la estaba emborrachando, que ella sin tomar nada ya tenía en la boca el sabor a Whisky; Álvaro, tras una breve pausa, le reviró y le dijo: “lo que tienes en la boca no es sabor a Whisky es… sabor a mí”.
Ambos, cómplices de la poesía, entendieron en ese momento que la frase suscitada de ese reclamo era una sentencia poética que debía convertirse en canción. 
Anita la anotó como tarea para Álvaro y, rompiendo su sobriedad, tomó un trago del vaso de Álvaro y brindaron por el que sería, probablemente, el éxito más grande que Álvaro Carrillo haya compuesto: -- 

*Sabor a mi* -- 
“Tanto tiempo disfrutamos, de éste amor 
nuestras almas se acercaron, tanto así 
que yo guardo tu 
sabor pero tú llevas también... sabor a mí 

Si negaras mi presencia en tu vivir 
bastaría con abrazarte y conversar 
tanta vida yo te di 
que por fuerza llevas ya... sabor a mí 

No pretendo ser tu dueño 
no soy nada, yo no tengo vanidad 
de mi vida, doy lo bueno 
yo tan pobre, qué otra cosa puedo dar 

Pasarán más de mil años, muchos más 
yo no sé si tenga amor la eternidad 
pero allá tal como 
aquí en la boca llevarás... sabor a mí.” 

“Sabor a mí” se ha grabado en idiomas distintos al español: japonés, inglés, francés, alemán, mandarín, portugués, ruso, italiano, zapoteco. Le ha dado la vuelta al mundo en una interminable cantidad de voces y de veces. Sus grabaciones deben ser contadas en millones. Desde que fue éxito (1960), jamás ha dejado de ser interpretada. 
Es un himno al amor y a la identidad, y contiene una cualidad que el compositor oaxaqueño Gil Rivera describe muy bien y le llama “frescura”, pues dice: “que si se le canta a una adolescente de 15, a una mujer de 25, a una señora de 40 o a una abuelita de 70; todas ellas sentirán y escucharán el mismo mensaje de amor con el que fue escrito”. 

Fuente: Un paseo por el pasado de México. 
Texto de Don Fernando Vera. 
#EstrategiaNacionalDeLectura


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