domingo, septiembre 12, 2021

Chipichipi

(Para evocar las lluvias de Zapotlán) 
Exuberante tu madre 
Que a los hombres regaló 
Tupida, diminuta; 
Tu voz de finas gotas. 
Llovizna duradera 
Las entrañas de la madre 
Tierra perforas, muy 
Sin querer, muy amable. 
De hermoso cuerpo 
De redondo caer 
Compites con el contoneo 
De cualquier mujer. 
Esta palabra de corazón latino 
Mucho aroma de chileno vino 
Pero en México es destino. 
Endulzas los oídos 
Del que apacible contempla 
Tu caer, como yo, y te sonríe. 
Alivias el dolor 
De la presión del tiempo 
Y das vida y calor 
Con tu cuerpo que es portento. 
Apacible llegas, igual te vas; 
Con rítmico morir esparces 
Vida, es lo que traes. 
Tu olor, tu sabor 
Tu melodioso canto 
Ahuyenta el rubor 
Que pinta el quebranto. 
Música propia y letra angelical; 
De viejos magos, de poeta aliento. 
Tláloc, Zeus y Neptuno 
Te < inventaron> 
Para aderezo del amor 
De las aves el trinar. 
Brisa que acaricia mi rostro, 
Solo por gracia tuya; 
Con el brío del potro y la 
Suavidad que arrulla. 
Te dibujo en mi piel 
Con lápiz celestial 
Y mis ojos te pintan 
Cuál divino pincel. 
Mis pupilas se dilatan 
En su afán de atraparte, 
Y ahí te quedaste en mi 
Estudio visual. 
Me besa tu brisa y el 
Tenue, sin prisa; siguiendo 
Mi andar tu halo, me conduce. 
Te amo con tu sonoro silencio 
Y con tu muda algarabía; esto 
Es dicha, es radiante tristeza 
Mi alegría. 
Moja la tierra mía 
Desde Las Peñas al plan 
Lluvia con rostro de alegría 
Con el sello del 
Viejo Zapotlán. 
Refresca las ideas 
Da vida a las notas; 
Reverdecer el Valle... ¡ A gotas! 
Así CHIPICHIPI, sin apellido pesado; 
Así, sencillo, desnudo, sin ropas. 
 Mtro. Juan Rosales Contreras 


LO QUE SOÑAMOS 

Todos nuestros sueños sufrieron muerte de cuna 
Se fueron tan repentinamente, tan prematuramente, inesperadamente 
Queriendo que se hubieran quedado más con nosotros 
Y siempre preguntándonos qué hubieran sido de grandes. 
Hansi RH 


XIX 

La realidad es la demencia 
¿Quién es el loco aquí? 
Son las voces que me acechan o soy yo 

La realidad es una farsa 
Que obliga al delirio 
Píquenme sus cuervos 

Quémeme su fuego 
Baila cuerpo alegre Infestado por la dulce muerte 
Podré ser un monstruo pero no un poeta… 
Juan Rosales Hernández 

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