domingo, septiembre 12, 2021

Maldita enfermedad

 Maldita y mil veces maldita la pandemia del COVID que nos sigue separando físicamente de grandes amigos y dejando a miles de familias de luto, desgraciadamente hasta el momento poco se ha hecho para evitarlo, por una parte las empresas que fabrican las vacunas no se dan abasto para cubrir todas las necesidades del mundo y por otro y el peor enemigo del hombre somos nosotros mismos que no nos vacunamos o no queremos vacunarnos y no utilizamos como debe de ser el cubre bocas, hoy estamos viendo como la gente muere y ni viendo esto, la gente entiende de la necesidad de vacunarnos, ¿Por qué? Simplemente no creen, los desinformantes de esta pandemia aseguran que nos han puesto un chip en el brazo para controlarnos y hasta prueba hacen colocando un pedazo de lámina o una moneda en el brazo y dicen que se detienen, desgraciadamente mucha gente les hace caso más a la desinformación que a la información verídica, esto se ha convertido en una verdadera lucha, una lucha entre quienes si desean que estemos bien y otros que desean que nos muramos, por lo tanto, lo mejor que se puede hacer es vacunarnos, quítense de prejuicios y abran sus mentes de la necesidad de vacunarse, pues mientras exista gente que no quiera ponerse la vacuna la enfermedad seguirá latente, por lo tanto es necesario que los gobiernos estatales y el gobierno federal se hagan un nudo en los testículos y conviertan en ley todo lo que nos pueda proteger, ejemplo, exigir a las personas que vayan a un antro, restaurant, iglesia, escuelas, parques, cines, teatros, almacenes, festejos de bodas, quince años, bautizos, primeras comunión, futbol, béisbol o cualquier evento deportivo que lleven físicamente o en su celular el certificado de que ya fue vacunado y de esta forma bajaremos considerablemente esta enfermedad que nos agobia y nos tiene arrinconados, también es importante no perder nuestra fe y pedirle a Dios Nuestro Señor que nos levante el castigo, muchas veces aunque reces no salen las cosas como son, yo puedo decirles que recé y recé e incluso lloré pidiéndole a Dios que salvara a mi amigo Dimitri Padilla, sin embargo mis suplicas quedaron en el vacío y el día quince de agosto cerca de las dos de la mañana mi amigo dejó de respirar, y cuando sucede esto siempre decimos hasta ahí era su rayita o también decimos periódicamente solo Dios sabe porque hace las cosas, es verdad que nuestro Dios es tan grande y misericordioso que el solamente sabe porque se lo llevó aunque haya dejado en la tierra a su esposa e hijos y a unos padres totalmente destrozados al perder a su único hijo, a mi nada más me queda decirles a mi buen amigo que hoy nos ha dejado físicamente y que espiritualmente espero que esté bien, aunque después de la muerte nadie sabe lo que existe, solo puedo decirte amigo mío… Hasta pronto mi Dimitri y que Dios te bendiga.

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