domingo, septiembre 12, 2021

Rumbo a Tepusco, Villa Hidalgo:

 El hombre sin rostro del crucero

Por Sonia Gutiérrez Hernández 

Licenciatura en Contaduría, 2º semestre 
Sucedió en el crucero que se localiza sobre la carretera Villa Hidalgo-Teocaltiche, único acceso para entrar a la comunidad de Tepusco, delegación que pertenece al municipio de Villa Hidalgo. 
Cuentan que desde hace más de dos siglos en este crucero han ocurrido espantosos acontecimientos, que no tienen una explicación lógica o clara respuesta, y por lo tanto, no se ha logrado conocer la verdad, por eso las personas le han denominado como leyenda. 
Tales acontecimientos van desde apariciones de un ente misterioso que asusta a las personas, asaltaba a los dueños de carretas que pasaban por allí ya entrada la noche, pero lo más reciente y que ha ocurrido en nuestra época, de gran impacto y causado conmoción entre los habitantes de esta localidad, son los accidentes automovilísticos que han cobrado las vidas de varias personas y el susto de otras tantas. 
Se comenta que al iniciar la media noche, se aparece la silueta de un hombre muy alto, vestido de manera muy elegante, con el rostro hundido por una negrura de la que sólo sobresalen unos ojos ardientes como carbones al rojo vivo, sin ninguna facción humana en su rostro. 
La silueta se hace visible entre el crucero y la carretera sin imaginar encontrarse con alguien (o algo así) a esa hora. Las personas naturalmente se sobresaltan del terror, miedo y la sorpresa que, en consecuencia, pierden el control de su vehículo provocando choques o volcaduras que terminan en la mayoría de los casos en accidentes fatales. 
Personas de mayor edad, que han pasado toda su vida en Tepusco son quienes afirman que esa silueta o ese “algo” es, ni más ni menos, el mismísimo diablo y se les aparece a las personas que han obrado mal en su vida; a quienes disfrutan de la vida nocturna o se pierden en los juegos de azar, en las apuestas; igual a quienes permanecen viciados en la bebida y (dicen) también a las mujeres que se refugian en la negrura de la noche para ocultar sus pecados. Bajo este criterio se dice que el hombre sin rostro del crucero decide quién vive y quién ha de morir. Las pocas personas afortunadas que lo han visto y vivido la tenebrosa experiencia, afirman que es real ese hombre (o silueta) del crucero. 
Juan y su amigo Margarito son dos amigos cercanos, nos cuentan que eran pasadas las 2:00 de la madrugada, iban rumbo a su casa después de haber pasado toda la tarde y parte de la noche apostando en peleas de gallos en un palenque de Villa Hidalgo; ambos casados y padres de familia disfrutaban mucho las fiestas y las apuestas; no les importaba dejar a sus esposas en casa cuidando a sus respectivos hijos, ni los reproches y corajes de éstas impedían que salieran a divertirse. 
Margarito vivía en Tepusco y Juan en Teocaltiche, ambos viajaban en el auto de Juan, éste siempre iba a dejar en casa a su amigo, por eso tenía que girar en el crucero y después entrar a Tepusco, Juan dice que ambos iban muy tranquilos charlando sobre las apuestas que habían ganado ese día, viajaban a una velocidad regular, a pesar de que la carretera se encontraba desierta a esa hora; Juan se disponía a poner las direccionales de su auto para girar hacia el crucero, cuando vieron un bulto enorme a mitad de la carretera; ambos se asustaron, pero no perdieron la calma, pensaban que se podría tratar de una vaca que se había escapado de algún potrero; pero no era así, cuanto más se acercaban mayor era su sorpresa y miedo, pues lo que estaba ante sus ojos y a mitad de la carretera no era un animal ni nada parecido que hayan visto antes; se trataba del hombre sin rostro, Juan dice que cuando reaccionó fue demasiado tarde para haber dado vuelta al auto y echarse de regreso al camino, vio con la claridad cómo era el hombre sin rostro, alto, vestido con ropas muy elegantes, los miraba con sus ojos ardientes, su mirada penetrante lograba horrorizar todo su ser. 
Juan y Margarito sintieron que se les fue el alma a los pies. Sin más protección que les brindaban los vidrios del auto, pasaron al lado del hombre sin rostro, tan rápido como fue posible girando para entrar a la comunidad, Juan nos cuenta que, de haber ido a mayor velocidad, no hubieran salido ilesos para contarlo. Juan y Margarito no volvieron a regresar tarde a sus respectivos hogares. 
Hasta la fecha pocos cuentan su experiencia, pero nadie ha logrado encontrar la verdad, tampoco se sabe por qué se aparece en el crucero, sin embargo lo que sí es cierto, son los accidentes que ocurren cada cierto tiempo durante altas horas de la noche en ese lugar. 
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NOTA. Hay quienes ven a la leyenda como resultado de hechos reales, a los que se agregan interpretaciones de enseñanzas válidas y hacen que la historia resulte más interesante. Pueden existir muchas versiones ligeramente diferentes de una misma leyenda porque su transmisión desde su origen ha sido oral.

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