domingo, noviembre 07, 2021

Los niveles de amistad

 Te platico que la amistad tiene niveles. Sí, tiene niveles. No todos los amigos son igual de amigos. Se
le dice amigos a diferentes niveles de cercanía o de amistad entre dos o más personas. Y es importante aclarar esto de los niveles de la amistad, porque desconocerlo da motivo a situaciones muy conflictivas entre personas que un día se consideraron buenos amigos. 

Dos personas podrían considerarse amigos entre sí, pero cada uno de ellos tener al otro en diferente nivel de amistad; es decir, que los niveles en que cada uno ve al otro, no coincide con el nivel recíproco. Y así, podría ser que uno de los dos espere algo del otro, que ese otro jamás esperaría aportar. Y cuando el primero no vea el resultado que él esperaba, podría ser que se sienta defraudado y suponga que su amigo es traidor o inconstante o voluble; Y en el fondo pudiera ser que solamente el nivel de amistad que tenía cada uno con respecto al otro, no coincidía en ambos. 

Las amistades tienen niveles, muchos niveles. Muchos son amigos, pero entre cada pareja o grupo de amigos, se dan niveles diferentes de cercanía y familiaridad. Algunas amistades son sólo para un saludo ocasional o de banqueta a banqueta: se saludan alegremente sin cruzar la calle… y sienten que son amigos; Otros disfrutarán acercarse e intercambiar un corto diálogo; otros más habrá que harán la plática larga con un rico intercambio de anécdotas y noticias; y todo ahí al borde de la banqueta, con las bolsas del mandado en la mano y haciendo ademanes de irse y aderesado la charla con incontables frases de despedida. Habrá amistades que son para disfrutarse toda una tarde, al amor de una agradable bebida y que hasta se pueden agendar en reuniones cíclicas. Habrá amistades que uno está esperando ansioso el momento de encontrarlas, pero que la vida alargará los tiempos de espera con pretextos inverosímiles. Habrá amistades que se guardan como reliquias, para ocasiones muy especiales, como las fiestas del pueblo, las navidades, las venidas extraordinarias o los funerales… Hay muchos tipos de amistades. 

 Hay amistades que no lo son, sólo parecen… porque son en realidad relaciones sociales, disfrasadas de amistad; como las amistades de conveniencia social o de negocios, en las que uno se dice amigo de otro, pero en realidad sólo les une la relación de trabajo o actividad que realizan entre sí, pero que si quitáramos esa bisagra que los une, al no haber ningún otro punto en común, la relación desaparecería. 

 Cuando uno confunde una amistad con una relación social, es muy fácil que mañana alguno de los dos se sienta decepcionado, porque a veces no se encuentra en el otro la respuesta que uno esperaba. 

Y es importante que el distingamos los diferentes niveles de ellas, porque alguien puede ser que solamente desea ser un amigo ocasional y la otra persona espere una amistad más en forma… Y luego resulta que alguien se llama sentido porque la persona que él esperaba con un nivel de amistad más estrecho, prefiere una amistad más ocasional. 

Cada nivel de amistad, implica una forma personal de ser. Los que son semejantes entre sí, se buscan, se atraen; los que son dispares entre sí, se rechazan. Luego, si hay amistades a quien tú buscas y no te responden, piensa en la posibilidad de que tengan diferentes formas de ser, y por lo tanto diferentes intereses; y tal vez diferente misión en la vida: tal vez… Si es que eso de la misión en la vida existe. 

Se dice que: François-Marie Arouet, conocido como Voltaire, escritor, historiador, filósofo y abogado
francés afirmó que: 

 “Sólo entre la gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa sólo tiene cómplices; la gente interesada tiene socios; los voluptuosos, compañeros de vicios; la gente política tiene partidarios; la gente de la realeza, tiene cortesanos; únicamente la gente buena tiene amigos”. 

Y esta afirmación nos podría ayudar a pensar en cómo somos nosotros; nos serviría como un espejo en el cual vernos. Si no nos gustan nuestros amigos, podemos preguntarnos, cómo es que somos nosotros. Hay personas que se lamentan de que no pueden conseguir amigos sinceros, y se preguntan el por qué de esa situación. Hay personas que parece que son un imán y que siempre se les acercan personas no deseables, y se preguntan el por qué de ello: a veces no se da uno cuenta de cómo es uno; a veces es muy diferente la forma como nos ven los demás, de la forma como cada uno de nosotros creemos que somos. 

 Si este fuera el caso, sería útil consultar a un psicólogo: el trabajo de ellos, es ayudarnos a ver la parte de uno mismo que nosotros no podemos ver. Y sí, ese es el punto: que hay partes de nuestra personalidad que nunca podemos ver por nosotros mismos, si no nos ayuda otra persona desde afuera. Y el psicólogo es el profesionista capacitado para hacerlo. (Si vas a consultar a un psicólogo y no te sientes cómodo o en confianza, entonces busca a otro, y si no a otro más; pero no dejes de intentarlo.) Esto es como una montaña: si estás dentro de ella, no puedes ver su forma, necesitas retirarte, tomar distancia; Y entonces sí, desde lejos, apreciar la forma correcta que tiene. 

Por otra parte, es bueno que analicemos que hay personas que necesitan amistad más que otras, aunque todas necesitan el contacto humano. Así, habrá personas a quienes les urge tener amigos, y habrá otras que disfrutan más los momentos de soledad: y todo ello puede estar relacionado con su forma personal de vida. 

Habrá algunas personas que su actividad cotidiana principal la realizan aislados de otros seres humanos, y que entonces les sabrá muy agradable alguna charla con sus amigos para terminar el día; mientras que hay personas que por su ambiente de trabajo o su actividad diaria, conviven con muchas personas y están llenas de contacto humano: y a ellos les descansan los momentos a solas o en contacto con la naturaleza y por ello necesitarán a sus amigos, menos que otras; inclusive, puede haber personas que más que necesitar contacto humano, lo que necesitan es descansar de su mucho contacto y entonces anhelan soledad. Hasta aquí es un asunto de estilos de vida. 

 Cuando dos personas de diferentes tipos de actividad se encuentran y una de ellas anhela soledad para descansar de su actividad diaria, mientras que a la otra le urge una amistad porque tiene soledad en su ambiente diario… ellas no van a coincidir y uno va a tener un mal concepto del otro, porque va a pensar que le rehúye por algo personal; y no se trata de un asunto personal, no se trata de que uno esté rechazado al otro, se trata de que la necesidad personal de uno, es muy diferente a la necesidad personal del otro, no que haya un problema personal entre ellos. 

 Conocernos a nosotros mismos, nos ayudará a conocer a los demás; y a entender, por qué tenemos los problemas que tenemos; o por qué, no tenemos las cosas que esperamos tener y no llegan. Se dice que, en el oráculo de Delfos, que era un lugar a donde todo griego clásico asistiría algún día cuando sus problemas fueran muy grandes, había una frase que decía: conócete a ti mismo. Y que esa frase después la utilizó Sócrates como su eslogan personal: él creía, que la clave de todo, era conocerse a uno mismo (algunos dijeran: “para ser feliz, hay que conocer nuestros propios límites y aceptarlos”) 

Javier Contreras

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Mayo 2022