sábado, junio 04, 2022

¿QUÉ HACEMOS CON LOS INDIGENTES?

Por: Miguel Ángel Quintana Salazar 

Colores van colores vienen y es un fenómeno que cada día va creciendo, siendo invisible para el gobierno en turno, en cualquier barrio o colonia ya están instalados en sus calles y del centro de la ciudad mejor ni hablamos ya que se contabilizan alrededor de 3 mil. ¿Por qué las personas no tienen casa? Debemos mencionar que una gran mayoría padece de sus facultades mentales, otro problema grave que como sociedad no hemos sabido resolver. 
La salud mental no es prioridad para nadie, aunque Jalisco cada año ocupa los primeros lugares en suicidios, y están aumentando el caso entre los niños y adolescentes que deciden quitarse la vida. Si buscamos culpables, somos todos, los medios de comunicación que solo les importa la nota roja sino no venden, los periódicos alarmistas, los gobiernos indolentes, que solo se preocupan por arrimar las arcas a sus puertas y los problemas que deberían atenderse, simplemente desaparecen de sus escritorios. 
No es un problema fácil, ni con soluciones al vapor, que nos está pasando como sociedad para perder los lazos con la familia, en las enfermedades mentales se entiende porque el sector salud no tiene capacidad para atenderlos y los psiquiátricos privados como siempre son muy caros para la mayoría de la población. 
Lo más insólito, aunque no debería de asombrarnos es la cantidad de niños que viven en la calle, los vemos vender chicles, mazapanes o simplemente pidiendo limosna, todos los vemos, son horarios de clases, pero ellos están en las calles y nuestras autoridades como siempre en sus lujosas oficinas con su aire acondicionado sin que nada ni nadie les preocupe. 
¿Qué hicieron estos niños para estar en la calle? ¿y sus familias? Muchos no están registrados con trabajo conocen sus nombres, los apellidos simplemente o existen. Las escenas más grotescas se ven en el centro y en la zona de San Juan de Dios, aunque la central vieja no se queda atrás, por su alto grado de inseguridad poca vigilancia y una suciedad exacerbada, lo curioso es que a ellos o a muy pocos les dio Covid viviendo en la insalubridad en que se desenvuelven, ¿acaso será que la mugre y la poca higiene previene más que las vacunas? 
Los boleros de la zona de la Estación del tren Universidad platican que para poder empezar a trabajar tienen que limpiar las heces que dejan los indigentes durante la noche prácticamente cualquier lugar cubierto o descubierto es una buena zona para defecar, el ayuntamiento no limpia las calles, por lo tanto jamás se entera de como amanecen las calles, y según ellos quieren llevar al turismo al centro histórico para que vean las inmundicias de la noche. 
¿Guadalajara no merece una ciudad limpia? Este no es un problema que deba resolver el gobierno solo, es toda la comunidad que vivimos en esta ciudad, debemos aportar soluciones para evitar que el número de indigentes siga en aumento y poder resolver el problema con los que ya hay. Los gobiernos prefieren gastar millonadas en armamentos, que resolver los problemas sociales del día a día, los grupos delincuenciales han demostrado que tienen la misma capacidad que el gobierno para comprar armamento, lo curioso es que las armas legales e ilegales pasan por las mismas fronteras, solo que unas si se registran y otras son invisibles. mas legales e ilegales pasan por las mismas fronteras, solo que unas si se registran y otras son invisibles. 
Ya lo había dicho Gandhi, si quieres evitar los problemas sociales educa a tu población y págales bien a los maestros, no entiendo a nuestras autoridades tienen presupuestos de países avanzados con exageradas cantidades de dinero y la SEP todo el tiempo les debe a sus maestros, simplemente no pagan, el magisterio debe esperar de 6 meses a un año a ver si se acuerdan de ellos, aulas sin agua, sin luz, sin piso, sin baños, sin paredes, y los secretarios de educación presumiendo sus avances, y el dinero ¿Dónde está? No les parece un juego macabro, saben la solución y hacen como si no supieran, solo se nos olvida un pequeño detalle, para ser político no se necesita estudiar, solo respirar, por eso sus resultados son nulos. 
Cuantos casos los noticieros han reportado de violencia intrafamiliar de parte de servidores públicos y políticos que como son muy influyentes la ley no los toca, ¿y ellos son los encargados de dictar las leyes? Pues así, a donde vamos a llegar. los invisibles de la ciudad, ¿si los niños son el futuro de México, de esta forma que futuro nos espera? 
Si somos tan inteligentes como decimos porque no unimos esfuerzos e ideas para sacar de las calles a este tipo de personas es un fenómeno muy grave el que pasa con nuestros niños, el de las personas adultas lo dejamos a su libre albedrío es decir ellos pudieron decir por ellos mismos, aunque no encontraron otra solución que la calle, debemos ponernos de acuerdo para no ser Madres Teresas y estarles dando dinero, ayudemos de otra manera, lamentablemente gana más un limosnero que un profesionistas y sin esforzarse. 
Todas las ciudades del país padecen de esta problemática, abundan las iglesias de diferentes denominaciones y también brillan por su ausencia, hasta la popular “Pare de sufrir” creen en un dios muy alejado de los fenómenos sociales, lamentablemente las iglesias han dejado de ser promotoras de paz para pelearse entre ellas por los futuros feligreses. 
De acuerdo con el último estimado del Coneval, el porcentaje de mexicanos que sufren pobreza extrema creció de 14% en 2018 a 17.2% en 2020. Esto es, el número de indigentes creció en dos años de 17.3 a 21.9 millones. Datos si tienen, conocen el fenómeno, ¿y las soluciones apa? Solo una curiosidad de las noticias que aparecen: Autoridades carecen de cifras oficiales. Iniciativa de ley para darles identidad y con ello acceso a apoyos se encuentra congelada en la cámara de Diputados, “por falta de presupuesto”, pueden dormir tranquilos esta problemática no les quita votos. 
Ellas y ellos viven debajo de un puente o simplemente en cualquier esquina, sobre todo aquellas que cuentan con algún resquicio, hueco o hasta en las afueras de las estaciones del Tren ligero. 
Se les puede ver en las calles donde lo mismo piden limosna, limpian parabrisas, recolectan plástico, cartón u ofrecen ayuda ocasional a algún negocio o abrir la puerta del Oxxo para que pueda realizar sus compras. Son la llamada población callejera, indigentes para efectos de cifras o estudios sobre pobreza o simplemente los invisibles para el mundo que los rodea, incluidas las autoridades, quienes ni siquiera cuentan con cifras oficiales y menos una ley que los proteja o les garantice el derecho a la identidad: la iniciativa que incluso ya fue dictaminada en la Cámara de Diputado está “congelada” y no ha pasado al Pleno, pues no hay recursos o presupuesto para ponerla en marcha. 
“Es un fenómeno global donde la discriminación actúa con toda su fuerza. Sufren la intemperie, la calle, la violencia institucional en detenciones arbitrarias y maltratos de policías y ciudadanos, además no tienen acceso a ningún tipo de política pública”. Si alguien no tiene derechos en este país son los grupos humanos sin techo, simplemente por no contar con un domicilio ni documentos de identidad, quedan al margen de toda política pública dirigida a las poblaciones más vulnerables. Y es que, al no tener identidad, ellos muchas veces no tienen acceso a servicios médicos, o incluso a poder laborar por no contar con documentos, lo que les obliga a subemplearse por sueldos incluso por abajo del mínimo, aun cuando cuente con preparación académica. 
“Las razones por las que las personas viven en la calle son muy diversas, desde niños homosexuales y niñas embarazadas que corren de su casa, menores maltratados, personas con adicción a las drogas y otras que no pueden pagar la renta”. “También hay adultos mayores que, después de trabajar, sus hijos los echan a la calle, y están ahí porque no tienen otro lugar; o personas que estuvieron en prisión y no logran reincorporarse a la sociedad. La diversidad en las causas y en las formas en que se vive en la calle son la característica fundamental”. 
Hay personas de reciente vida en la calle que algunos días consiguen dormir en casa de un familiar o en algún hotel, y tratan de pasar inadvertidas; otras viven en situación de calle crónica, pues tienen más de cinco años en el espacio público. “Esta es la población más visible y la que normalmente consideramos personas en situación de calle, pero las otras también existen, también son muchas, pero no son visibles, porque ellos no quieren que se note, no es algo de lo que se sientan orgullosos”. 

¿Qué es un proyecto social asistencialista? 
El primer esquema consiste en satisfacer una necesidad inmediata como aportar ropa, cobijas, despensa, alimentos preparados, etc., a quienes lo necesitan. Corresponden a esta categoría proyectos como Cocinamos México (@ cocinamosmexico), donde puedes cocinar o dar donativos en especie para que alguien en situación vulnerable tenga acceso a una comida completa y nutritiva. También tiene este enfoque el programa Café Pendiente (@MexCafePendiente), una práctica de origen italiano, donde dejas pagado un café (o alimentos) en las cafeterías participantes para que alguien en necesidad lo reciba en tu nombre. Como estos ejemplos hay cientos de asociaciones filantrópicas y proyectos de asistencia. 

Es un problema grave sin una solución inmediata o pronta, como sociedad debemos ser sensibles a las necesidades de nuestra ciudad, sin esperar que el gobierno haga su parte, por es bien sabido si se trata de aportar el gobierno simplemente desaparece.

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